La derecha a través de mí chico

Popurrí

2020.07.16 06:26 Megustalafalopa69 Popurrí

Sí, lo admito, soy pobre y de derecha, repudio todo lo referente a la izquierda. Aunque desconozco la procedencia de dichos términos antagónicos. A mí las olas me mueven cual barco en la tormenta. Si desde la tele me dicen que odie, voy y lo hago. Mañana voy a la reunión sindical y defiendo al patrón, a las multinacionales que me ofrecen el último celular, el último hueso para el perro humano. ¿Robó un par de naranjas y los vecinos lo cagaron a palo? Perfecto, nadie sale a robar o a matar por necesidad, todos lo hacen porque son unas lacras hijas de puta que culpan al mundo de su miseria. No tuvo nada que ver con esa vez que empujamos al gordito Rogelio bajo el tren con unos amigos, cuando éramos chicos. Detesto a los resentidos que quieren cambiar el mundo porque alguien no les dijo que lo que hacían valía para algo. Aprendan a frustrarse y a entender que son malos en lo que hacen. Siglo hipersensible y aputosado, todo el tiempo se están indignando o poniendo en tela de juicio a alguien. Necesito mi televisión de 60 pulgadas para ver los goles de mi cuadro, ese que tiene que salir a matar cada domingo porque si no son unos pecho frío, putos, perros de mierda que no corren ni la motito del boca torcida de Tabárez. No me vengan con el mundial 2010, eso fue puro culo y si no era porque el negro Gyan recordó su miserable vida pasada antes de patear el penal. En 2014 cambió la cosa, le metimos unos pijazos a los europelotudos pero si el mongui que no tiene dos dedos de frente no hubiera mordido a un jugador (hay imbéciles que lo defienden ¿Podés creer?) podríamos ganarle a los narcocolombianos y capaz llegar a algo más en ese mundial. Ella lo provocó, me vas a decir que las “niñas” de 11 no provocan. Decí que ya estoy muy grande sino alguna cobraba. Me acuerdo que de botija teníamos una amiga en la barra y el día que cumplió 12 la invitamos a salir con los vagos (18 teníamos) y le mostramos el mundo, como habían hecho nuestros tíos con nosotros. Ahora hay un virus que tiene al mundo aislado, el coronavirus o COVID-19. La madre naturaleza nos habla y nos dice que somos lo peor que le pasó y de alguna manera envió esa enfermedad para hacernos pensar. Resentidita la naturaleza eh, comió con los versos neo progresistas del Siglo XXI y ahora se hace la brisca rebelde con mensajes. Antes te hacía sucumbir por un volcán o una glaciación y no discriminaba. Por suerte los humanos que la defienden (estúpidos que todavía creen que ella está de su lado) están tan drogados y preocupados por sus pantalones de tela sintética eco-friendly que no van a rebelarse (lo más duro que pueden hacer es quejarse a través de las pantallas, contra Monsanto o algo de eso. Pero bueno, Lennon se acostó en una cama con la Ono y se creyó que así iba a terminar con el odio del mundo y con las guerras. No hay peor cosa que un pacifista). Amigas corporaciones, denle unos puestos en el gobierno de turno a esos revolucionarios y van a ver como se quedan callados. ¿Latinoamérica unida? Por favor, no quiero tener nada que ver con los indios ni con los intentos de europeos que rondan el sur del continente. El que crea en que la humanidad va a alcanzar una vida en armonía jamás convivió con otro humano, esa paja mental de los buscadores de la utopía me tiene enfermo. Ahora gobierna el Cuqui chico con la coalición multifruta, más le vale que no haga una copia de la Argentina del Macricat sino lo voy a ir a buscar personalmente y le voy a meter la tabla de surf en el orto. No sé, ahora me tira más la izquierda y siento que lo personal es político y si vos NO DECIS QUE SOS DE IZQUIERDA AL IINSTANTE TE TACHO DE FACHO IGNORANTE ANDA A LEER BOBO, también tengo ganas de emborracharme leyendo a Bakunin, vení rastudo hermoso que te hago mía al ritmo de Los pastelitos. El pueblo unido no se va a quedar callado, vamos a la plaza a dar batalla si la cosa estalla estaremo a la talla nos ofenderemos atrás de la pantalla escracharemos a todo el que haya no tendremos miedo ni ningún reparo en demostrar que están equivocados Responderemos con arte y con performances que nos hagan moralmente superiores y defensores de la verdad. Haremos un vivo de IG levantando el puñito y deseando un futuro (o un cargo en la intendencia) para todxs. Ahora quiero quemar a la iglesia, a las universidades, a los medios de comunicación (empezando por Magnolio) y todo lo que me parezca un organismo de control. Quiero ser libre mierdas, quiero poder pegarle a los poetas que creen que hacer 200 poemas contando como batían el café al amanecer es poesía. Chúpenmela forros . Al final me doy cuenta que soy un resentido pero tengo tanto odio acumulado que no sé a quién enfocarlo, así que ataco a todo el mundo. Creo que lo más coherente va a ser entrar con un fusil a una universidad y llevarme a unos cuantos. Mejor, a una escuela pública.
Chau besos
MUCHISIMO TEXTO
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2020.03.11 14:07 alforo_ Vox y el inmerecido prestigio de lo maldito

Se escucha y se lee a todas horas. Es la cansina letanía de los afligidos, los temerosos, los convencidos del desastre, los moralmente escandalizados. «Oh, ¿has oído lo de Abascal? ¡Qué horror». «¡A mí me dan miedo!». «Uf, ¡qué malos son!». «Ah, qué peligro para la democracia». «Ay, dios mío, ¿qué va a ser de nosotros?». «Se lo van a cargar todo». «No van a dejar nada». «No respetan nada». Y todo esto, gimoteado siempre con el mismo timbre dramático.
Pues yo no lo tengo claro.
Quizás sería mejor respirar hondo y cambiar el tono. Es probable que ya hayamos dado con el contenido para hacer frente a Vox, cuyas mentiras están más que demostradas, pero nos falte encontrar el registro adecuado.
¿Algo más de autosuficiencia? ¿Cierto recurso a la ironía? ¿Un desdén justificado por la superioridad técnica de la política democrática sobre la gañanía dedicada al esparcimiento de bazofia? Seguramente todo eso sea mejor que seguir cayendo en provocaciones una tras otra, que seguir presentándonos como espejo de virtudes morales por contraste con los chicos malos de la ultraderecha. ¿Acaso hay algún anzuelo que no hayamos mordido? ¿No es obvio a estas alturas que así –censurándolos moralmente, etiquetándolos con mohín remilgado, sin bajar al barro de los hechos– reforzamos el vínculo entre el partido y sus seguidores? ¿Por qué alguien querría dejar de pertenecer al grupo de los peligrosos, al grupo de los que son respetados sin respetar nada?
Le estamos regalando a Vox nada menos que el prestigio de lo temible, de lo prohibido, de lo maldito. En la economía de la atención, quien porta la vitola de provocador tiene mucho ganado. Es una respuesta insoportablemente torpe que ha convertido a Vox en una especie de partido guay.
Rescato aquí una reflexión que compartió conmigo Guillermo Fernández, sociólogo especialista en extrema derecha europea, atento observador del fenómeno populista y sus derivadas: «Al demonizarlos moralmente, también los ensalzas, como si fueran genios del mal. ¡No lo son! Son políticos amateurs. Mucho de lo que Vox consigue lo consigue a pesar de Vox. Hay que quitarles el aura. Lo mejor que se puede hacer ante Vox es, entre comillas, normalizarlo. Me refiero a no tratarlo como un asunto moral, sino como un partido. Gente como Ortega Smith o Santiago Abascal están muy cómodos confrontando la pregunta moral. Lo que hay que hacer es mirar el programa y hacer críticas, como con cualquier otro partido»[1]. Equilicuá.
Vale, Vox tiene algo a favor que hace muy difícil detener su vuelo: el viento de cola. Pero también tiene algo en contra: en las alas llevan el plomo de su propia incompetencia. Ahí es donde hay que marcar con el subrayador amarillo. En el ínfimo nivel político de Vox. En que sus propuestas, más que peligrosas, son ridículas e irrealizables, por no mencionar lo zafiamente que las defienden sus dirigentes. Dirigentes entre los cuales, por cierto, abundan los tramposos, buscavidas y caraduras. Es difícil encontrar uno solo que haya acreditado una trayectoria digna de confianza. Observemos la trayectoria profesional de Rocío Monasterio. La trayectoria judicial y empresarial de Francisco Serrano. ¡La trayectoria política de Santiago Abascal! La trayectoria, sin adjetivos, de Ortega Smith. Eso es Vox. ¿Eso va a poder con la democracia española?
El avance de la ultraderecha es un problema serio. Pero Vox no es un partido serio. ¿No sobra a veces solemnidad en la respuesta a un artefacto político tan pueril? Tiendo a pesar que aquí, en España, deberíamos felicitarnos por que la inevitable llegada de la internacional nacionalista –por usar la divertida expresión paradójica que engloba a los Trump, Bolsonaro, Le Pen, Salvini, Abascal y compañía– se haya canalizado a través de una filial tan poco agraciada como Vox. Sí, eso es lo que vengo a decir: por fortuna, nos han tocado Vox y Santiago Abascal, una ultraderecha llorona y carpetovetónica, ayuna de carisma y talento, que ni siquiera es capaz de adelantar al PP de Pablo Casado.
No digo, claro, que adoptando una actitud menos moralizante, menos dramática, más irónica y distante, vaya a quedar conjurado el problema. Pero sí que, como regla general, estaría bien un punto más de socarronería y un punto menos de alarmismo. Me apoyo en lo que he visto. Se da la circunstancia de que Vox entró vía Andalucía, lo cual me ha dado algo de tiempo extra para examinar su modus operandi. Aparte de comprobar que sus diputados tienen serias dificultades para hilar discursos dignos de una cámara de representación popular, o para presentar una PNL que no parezca la redacción de un escolar, he observado algo: les divierte ver a su alrededor cundir la indignación, adoran que a su paso haya un murmullo de fascinado temor. Es de lo que viven, básicamente. Y hemos caído en esa trampa. Entre todos les hemos acabado dando a los voxeros aire de bad boys, les hemos concedido el atractivo propio de los rebeldes. Y no.
No son peligrosos. No son fuertes. No son audaces. No son estrellas del rock. Y no dicen nada nuevo, ni rompedor, ni desafiante. Sólo mezclan un popurrí de consignas trumpistas –¡un muro en Ceuta!–, mantras de la extrema derecha europea –¡ideología de género!, ¡islamización!– y cánticos aguardentosos del militarismo nacionalcatólico. Hace falta más –desde luego, debería hacer falta más– para doblegar a la democracia española.
Es una torpeza proclamar miedo o escándalo ante Vox. No sólo porque el miedo es la materia prima de la política ultra, sino por una razón de índole más psicológica. Cuando identificamos a los de Vox como los que dan miedo, nos estamos identificando al resto como los que tenemos miedo. Y si ofrecemos a la gente la disyuntiva entre ser lobo o ser cordero, muchos elegirán lobo. A veces no somos conscientes de la cantidad de gente que se siente solidaria con el fuerte, y no con el débil. Los abascales se pasean hoy con chulería porque disfrutan del prestigio que en todos los patios de colegio tiene el abusón.
No, Abascal no es un hombre de acción, como se vende, ni un rompedor de tabúes de la corrección política. Es un disciplinado correveidile de la derecha beata de toda la vida. Es un profesional de la política, enchufado de chiringuito de Aguirre, un resentido del PP, con una trayectoria plana y carente de épica, que ha tenido la suerte puntual de estar en el momento justo en el lugar oportuno. Un político de diseño que ha dedicado más tiempo al cuidado personal que a la elaboración de un discurso político. Ya está. No es nadie, no ha hecho nunca nada. Y jamás ganará, porque la mayoría de la sociedad española jamás lo votará. Eso es Santiago Abascal. No es un villano de cómic, es una caricatura.
El desafío a la democracia no es por Vox, un partido que ofrece un lamentable nivel de pericia política, con un líder que se pone a sudar en cuanto tiene que dar más de media explicación y una corte de gregarios que no saben más que imitar con grosería castiza lo que han visto hacer a otros con éxito antes que ellos. El desafío de la ultraderecha está en pie a pesar de Vox, quizás el intérprete más torpón que podía tener la pegadiza partitura populista. Su ventaja es que lo tienen (casi) todo a favor, empezando por un sinfín de medios de comunicación fascinados por su aureola. Pero ni con todo a favor serán capaces de ganar. Es su sino: perder una y otra vez.
Quitémosle algo de hierro. Vox sólo es la franquicia local de una gran cadena de política basura que se ha encontrado sin merecerlo con un pico de demanda. Nada con lo que una democracia convencida de serlo –he aquí el quid del asunto– no pueda lidiar. Sin escándalo, sin miedo, sin drama. Y sin prisa. Porque han llegado para quedarse.
Nada de particular
Sería una anomalía, casi un milagro, que en España no hubiera un Vox. Están más que estudiados los factores que alimentan el éxito de este tipo de productos ultraderechistas en medio mundo. La digitalización –y en breve la robotización– hace moverse el suelo bajo los pies de millones de trabajadores, cada vez más precarios y atemorizados, abiertos al sencillo recurso de culpar al extranjero de sus desvelos. La crisis de los grandes partidos ha retirado un cortafuegos contra los nuevos mesías, que se abren paso con plataformas políticas sin implantación territorial pero con potencia de fuego mediático. Los cambios de composición demográfica de países fundados sobre una base monoétnica han conducido a una rebelión contra el pluralismo. El boom de las redes sociales, la reducción de la intermediación, las noticias falsas, la segmentación de las audiencias y el consumo aislado de información sesgada en la propia cámara de eco se confabulan para allanar el camino a los instigadores del descontento, que triunfan con un mensaje que combina el «yo soy el pueblo» con el señalamiento de culpables fantasmales fácil de identificar (Washington, Bruselas, la inmigración…).
Prolifera la mentira. Es lógico que prosperen los mentirosos. Es pura normalidad. No la agravemos convirtiéndolo en algo extraordinario.
Vox no ha inventado nada. Cumple uno a uno todos los elementos del catálogo de comunes denominadores de la ultraderecha, identificados en libros tan variados como Facha. Cómo funciona el fascismo y cómo ha entrado en tu vida, de Jason Stanley (Blackie Books, 2019), Anatomía del fascismo, de Robert O. Paxton (Capitán Swing, 2019), Instrucciones para convertirse en fascista, de Michela Murgia (Seix Barral, 2019), y Antifa. El manual antifascista, de Mark Bray (Capitán Swing, 2017). Por el nacionalismo desbocado y el idealismo revisionista, por el victimismo permanente y la obsesión por el orden, por la discriminación por razones culturales y religiosas, por el rechazo a la diversidad sexual y a la mediación intelectual, por todo ello Vox es un partido ultraderechista canónico, de manual. No hay en Vox nada nuevo, ni original. Sus dirigentes se limitan a aplicar con poca brillantez la estrategia Bannon: polarizar, dividir, atraer toda la atención, marcar la agenda –a base de mentiras, si es preciso–, señalar unos culpables fácilmente identificables e inundar el espacio público de estridencia demagógica. Por último, una vez generada la sensación de caos, sólo queda ofrecer la identidad como refugio seguro ante un mundo bajo la tormenta. Y recoger las ganancias, engordadas a su vez por el cabreo popular que suscita el pico de nacionalismo catalán.
No son genios, ni mucho menos. Al contrario. No hay más que ver en acción a los voxeros de primera línea para darse cuenta de que, por regla general, abundan más los mediocres que los cráneos privilegiados. Se limitan a explotar sin demasiada pericia una fórmula simple pero eficaz, que se beneficia de la endogamia y la polarización en el consumo informativo, del creciente tirón de la identidad nacional como motor del voto y del descontento popular ante la precariedad y la incertidumbre. Nada sofisticado.
Lo que ocurre no deja de ser lógico. En un mundo que gira a velocidad de vértigo, significativas capas de la población buscan referentes que transmitan seguridad, fortaleza, fuerza, claridad de ideas, un faro en la tormenta… Y a llenar ese vacío acuden, en ademán salvador, los Trump, Bolsonaro, Salvini o Abascal, fingiendo que saben lo que hay que hacer. Pero no lo saben. Y nos corresponde desenmascarar su farsa y su negligencia, no alimentar su aura presentándolos como villanos terribles con un plan secreto para dominar el mundo. No son gran cosa. Sólo les ha tocado un buen momento. No prosperan por sus propios aciertos, sino por los errores ajenos. No estaría de más dejar de cometerlos. Y el primero de todos ellos es sobrevalorar a los nuevos apóstoles del «Estado del malestar».
Dejó dicho John Adams, segundo presidente de Estados Unidos, que las democracias únicamente mueren por suicidio. Así que el combate contra el avance de la carcoma ultraderechista sólo puede fracasar si se abandona. Hay muchas tareas por hacer y muchos frentes por cubrir. A todos –a los que nos sigue importando esto de la democracia, me refiero– nos toca reivindicar la complejidad frente el embate diario de los simplificadores, como con tanto acierto viene explicando el filósofo Daniel Innenarity. Además, es siempre imperativo «disputar el marco», si se me permite esta expresión algo cursi pero efectiva, para no pegarnos todo el día como bobos comprando los temas de Vox: que si la «invasión» de inmigrantes, que si el «pin parental»… Los partidos liberales y conservadores –no sólo ellos, pero sí fundamentalmente ellos– tienen la obligación extra de evitar el contagio de las ideas ultra y el crecimiento de la llamada «zona de aquiescencia», en sintagma de Pippa Norris. Y luego está la responsabilidad específica de los medios, que obligaría a un artículo aparte.
De modo que no habrá héroes salvadores ni recetas mágicas para bajar del pedestal a los nuevos profetas del resentimiento. Sólo compromiso colectivo, convencimiento democrático, resistencia a la mentira… y paciencia. Mucha paciencia. En cambio, la tentación de los atajos está ahí. Y ya hemos identificado el más socorrido: la crítica moral, la proclamación universal del miedo. A base de repetirla, los hemos convencido incluso a ellos. Han empezado a sentirse temibles. Y a infundir cada vez más temor. Ojo con las profecías autocumplidas. Hay que romper el círculo vicioso. Empecemos por un poco de ironía, una sonrisa maliciosa y quizás algo de desdén. No son para tanto. Si los miramos con detenimiento, más que al miedo mueven a la risa.
Ángel Munárriz (@angel_munarriz) es periodista del diario Infolibre.
https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/11/15/la_ultraderecha_llego_para_quedarse_ideas_lecciones_para_desafio_democratico_largo_plazo_101008_1012.html
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2019.12.20 02:22 Dragonlibro_Patata (我欲封天 / I Shall Seal the Heavens) Sellaré el Cielo C5 "Este chico está bueno"

“Le toca al Maestro Shangguan distribuir las píldoras, junto con los miembros de la Secta Interior, los discípulos Hermana Mayor Xu y Hermano Mayor Chen. Ya vienen. Esto no se ve muy a menudo. No me digas que hay una Distribución Individual de Píldora esta vez…”
“Eso debe de ser. Mira, el Hermano Mayor Han Zong está aquí. Es el discípulo en el rango dos de la Secta Exterior. Su base de Cultivo ha alcanzado el quinto nivel de Condensación de Qi. Si puede alcanzar el séptimo nivel, entonces pasará directamente a ser discípulo de la Secta Interior. Que mal que el Hermano Mayor Wang Tengfei no esté aquí.”
“Considerando las habilidades del Hermano Mayor Wang Tengfei, no debería importarle las píldoras medicinales. El año que se unió a la Secta, causó una gran sensación entre los Ancianos de la Secta. Probablemente no quiere violar los modales de la Secta, por lo que él depende de sí mismo para entrar en la Secta Interior. Entonces habrá finalmente un tercer discípulo en la Secta Interior.”
“Jeje, va a ser divertido. Con la distribución individual, habrá un periodo de veinticuatro horas de sellado, en el que la píldora no se podrá usar. Cada dos horas, la píldora brillará, haciendo que todo aquel que quiera luchar por ella sea capaz de determinar su localización. Incluso si coges la píldora y corres, no serás capaz de esconderla por veinticuatro horas.”
Meng Hao escuchó las discusiones alrededor de él. A pesar de ser la primera vez que tomaba parte en este tipo de situación, sabía que se distribuían píldoras, probando un montón de luchas. En ese medio mes que estaba allí, había visto cantidad de luchas e incluso algunas muertes.
Si realmente hoy había una Distribución Individual de Píldora, entonces la lucha sería incluso más intensa.
Meng Hao permaneció en silencio. Considerando que estaba en el primer nivel de Condensación de Qi, no había forma de que acabara teniendo la píldora. Mirando únicamente a las caras codiciosas, entendió aún mejor la expresión “la ley de la jungla.”
“¡Tranquilos!” Dijo el viejo en la túnica dorada. Su voz era fría y se plantó en la plataforma, y sin hablar alto, su voz reverberó como un trueno. Los Cultivadores que estaban debajo de él se quedaron paralizados hasta el núcleo. Sus oídos resonaban. Meng Hao estaba igualmente conmocionado, y le tomó algo de tiempo recobrarse.
“Soy Shangguan Xiu. Hoy, todo el mundo presente recibirá una Píldora de Condensación de Espíritu y media Piedra Espiritual.” Shangguan Xiu movió su brazo derecho e inmediatamente cientos de píldoras medicinales y Piedras Espirituales volaron en todas direcciones. Aterrizaron perfectamente en frente de todo el mundo presente. Meng Hao miró a la píldora medicina y a la Piedra Espiritual flotando en frente de él. Un aroma fragante e intoxicante le envolvió. Esa era la primera vez que había visto una píldora medicinal o una Piedra Espiritual.
La Piedra Espiritual era aproximadamente del tamaño de una uña, reluciente y translúcida. Parecía como si pudiera mistificar a una persona.
Su corazón empezó a latir rápidamente. Esos dos objetos debían de valer miles de piezas de oro. Sin dudarlo, Meng Hao cogió la píldora. Estaba a punto de meterla en su boca y trabarla cuando se dio cuenta de que nadie a su alrededor estaba haciendo nada similar. Su corazón se tambaleó. Miró a la píldora en su mano y notó que tenía un leve brillo a su alrededor, y estaba sellada con una marca extraña.
Conforme Meng Hao se quedó mirando la píldora en su mano, la voz de Shangguan Xiu se volvió a escuchar desde la plataforma: “Hay además… una Píldora de Espíritu Seco.” Una píldora medicinal de color púrpura se podía ver en su mano.
Tan pronto como apareció una maravillosa fragancia llenó la plaza. Incluso mientras respiraba, Meng Hao sintió como si su energía espiritual aumentara un poco. Claramente no era una píldora común.
“Esto es… ¡una Píldora de Espíritu Seco!”
“Esta es… es increíblemente preciosa para alguien bajo el quinto nivel de Condensación de Qi. No pueden haber muchas en la Secta, y aún así, ¡ahí está!”
“Cuando la píldora es distribuida, la lucha aquí en la Secta Exterior será realmente fiera. ¿Quien sabe cuanta gente morirá?” La multitud vibraba conforme veía el brillo de la píldora que tenía Shangguan Xiu, sus caras llenas de codicia y deseo. Esto era especialmente cierto en los discípulos que estaban a punto de alcanzar un nuevo nivel de cultivo. Jadeaban bastante.
“En principio, la Píldora de Espíritu Seco no iba a ser distribuida hoy. Sin embargo, escuché que había un discípulo promocionado a la Secta Externa este mes, lo que me hace muy feliz. Si pudiéramos hacer esto cada mes, la gloria brillaría por todas las esquinas de la Secta Confianza. Le doy ésta píldora a esa persona como estímulo.” Shangguan Xiu sonrió, y sus ojos brillaron a través de la multitud hasta alcanzar a Meng Hao.
El corazón de Meng Hao comenzó a acelerarse. La primera mitad del corto discurso le había dejado intranquilo, pero ahora no tenía tiempo de reaccionar: La mano derecha de Shangguan Xiu se movió y la píldora morada apareció en frente de él. Antes de que pudiera hacer cualquier intento de rechazo, la píldora se posó en su mano.
En ese momento, la entrada a la Secta Confianza de Meng Hao se podría considerar sin precedentes. Los ojos de toda la multitud enfocada en él.
Sus expresiones estaban llenas de codicia y crueldad, como si planearan cortarle en pedazos vivo. Incluso el hombre y la mujer cercanos a Shangguan Xiu se quedaron mirando. La mujer tenía una mirada de shock en su cara, de la que rápidamente se recuperó con una expresión helada.
“Ja ja, así que un discípulo del primer nivel de Condensación Qi recibe la píldora. Va a haber bastante lucha esta vez. Este chico se va a convertir en el enemigo público número uno.”
“Está acabado. La última vez que hubo un Día de Píldora Individual, el chico que la recibió estaba en el segundo nivel de Condensación Qi. Dudó por solo un momento, demasiado largo, por lo que el Hermano mayor Zhao Wugang le arrastró con toda su furia al Área Pública y le cortó la cabeza.”
El sonido de discusiones reverberaban a lo largo de la plaza, y muchos discípulos del segundo y tercer nivel de Condensación Qi, a pesar de conocer el peligro, sintieron aumentar su codicia. Porque la base de cultivo de la persona que recibió la píldora era tan débil, se sentía como si estuvieran cualificados para arrebatársela.
Meng Hao comenzó a sentir un sudor frío por todo su cuerpo. Quería tirar lejos la píldora, pero se encontró que estaba pegada a su mano, haciendo imposible deshacerse de ella. Alrededor suyo, miradas codiciosas permanecían en él, de repente, parecía como si pudiera sentir la sombra de la muerte alcanzándole. Alguna gente empezó a caminar lentamente hacia él, con expresiones asesinas en sus caras.
“Hermano Junior, por qué no me das la píldora a mí? Si no lo haces, te daré una paliza.”
“Si no me la das a mí, el próximo año en este día será el aniversario de tu muerte.”
Los murmullos le alcanzaron con un aire frío desde todas las direcciones.
En ese momento, dos hombres mayores sentados con las piernas cruzadas en la cima de una montaña cercana, sonrieron conforme discutían sobre la escena que estaba pasando en la plaza de la Secta Externa.
“Maestro Shangguan no presta realmente atención a lo que ocurre. Darle la píldora medicinal a un muchacho como ese que acaba de entrar justo ahora a la Secta… Está terminado. Parece que la Secta Confianza tendrá un discípulo menos en poco tiempo.”
“La lucha este tiempo no va a ser interesante después de todo, apuesto que tan pronto como la niebla restrictiva se disipe de la plaza el muchacho se deshará de la píldora.”
Tan pronto como el segundo hombre terminó de hablar, las nueve estatuas coloridas con los dragones grabados que rodeaban la plaza empezaron a perder el color. Por lo que parecía, después del tiempo que se tardan en dar 10 respiros, estarían completamente sin color. En ese punto la niebla restrictiva desaparecería.
El corazón de Meng Hao comenzó a latir. El no necesitaba que nadie le explicara qué iba a pasar cuando los pilares perdieran su brillo. La plaza se convertiría en una escena de locura. Incluso aunque se deshiciera de la píldora, ya que eso haría que mucha gente se volviera furiosa hacia él.
“Cómo… Cómo ha podido dármela a mí?” dijo Meng Hao, sudando. Su mente empezó a dar vueltas, si él no podía deshacerse de la píldora, moriría, si él la lanzaba fuera, se convertiría en objeto de odio. Intentando de hacer uso de todo el conocimiento que había adquirido en estos tres años de estudio, miró el brillo colorido desvanecerse, y entonces vio a Shangguan Xiu, que permanecía entre la niebla colorida en la plataforma, preparándose a irse. En ese momento crítico, Meng Hao tuvo un flash de inspiración repentino.
Dio un paso adelante y dijo: “El discípulo tiene algo que decir.”
“Teniendo la oportunidad de venir a la Secta Confianza y experimentar las maravillas de vivir entre inmortales, ha sido un maravilloso golpe de suerte. El discípulo le gustaría dar las gracias a la persona que lo hizo posible.
“Este discípulo ha estado esperando día y noche por otra oportunidad de poder vera, para ofrecerle las gracias en persona. Hoy, finalmente, tengo la oportunidad.” Habló cada vez más rápido, y tal como lo hacía, Shangguan Xiu permaneció en shock, sin hacer gesto de marcharse.
“Esa persona es la Hermana Mayor Xu. Hermana Mayor Xu, este Hermano Junior aprecia extremadamente lo que hiciste, y es incapaz de agradecerle totalmente. Me gustaría ofrecerle ésta píldora como agradecimiento por darme la oportunidad de vivir una nueva vida.” Meng Hao levantó su mano derecha, levantando la píldora medicinal a lo alto.
Shangguan Xiu se quedó boquiabierto, claramente nunca habría imaginado que Meng Hao fuera a decir tal cosa. Una extraña expresión apareció en su cara, y lentamente sonrió. Permaneció cerca de él en su túnica plateada, Ms. Xu estaba también en estado de shock. Incluso aunque parecía destinterada y ajena, había algo diferente en su expresión ahora. Su base de cultivo era del séptimo nivel de Condensación de Qi, por lo que la Píldora de Espíritu Seco no le sería de mucha ayuda. De todas formas, La Píldora de Espíritu Seco era relativamente rara y no era fácil de conseguir, incluso para ella,
un miembro de la Secta Interior. Si ella tomara esa píldora y la fusionara con algunas otras píldoras, podría crear una nueva píldora mejor que cinco píldoras normales. Por el momento, no podía dejar de palpitar con avidez.
En ese momento, incluso el hombre en túnica plateada con mirada fría miró a Meng Hao.
Todo el mundo estaba quieto. Los Cultivadores que habían estado avanzando hacia Meng Hao de repente se pararon en sus caminos, con extrañas expresiones en sus caras. Permanecían en confusión.
Después de un breve silencio, hubo un súbito clamor.
“¿Puede hacer eso…?”
“Dándole la píldora medicinal en frente de toda esa gente, a un miembro de la Secta Interna… quién se le ocurriría luchar por la píldora ahora? Eso sería básicamente provocar una lucha con la Secta Interna.”
“¡Qué método más simple! ¿Cómo nunca pensé en ello? ¡Maldita sea!”
“Ese maldito… no puedo creer que no se me ocurriera hacer eso la otra vez. Fui herido terriblemente y estuve en cama por tres meses.”
La gente se quedó mirando a Meng Hao, con diferentes sentimientos al respecto. Era difícil decir qué ocurriría después, pero como Cultivadores, nunca habían visto a nadie lidiar de esa manera con una píldora medicinal. En ese momento, Meng Hao había dejado una profunda impresión en la mente de todos.
En ese momento, los pilares se volvieron completamente incoloros. La píldora permanecía en la palma abierta de Meng Hao, y todavía nadie se había movido a cogerla. Era algo realmente raro de ver en la Secta Confianza.
La expresión de la Srta. Xu volvió a ser normal. Sin dudarlo, su mano derecha voló y cogió la píldora medicina desde la mano de Meng Hao. Viendo que se habían llevado la píldora, Meng Hao suspiró secretamente. Sin embargo, sabía que conforme estaban las cosas, sólo podría recibir calamidades. Alrededor de él, cada uno suspiró, sintiéndose molesto con Meng Hao. Pero tan pronto como pensaron el a Hermana Mayor Xu, cualquier enfado se disipaba.
La Srta. Xu dudó por un momento. Considerando su estatus como miembro de la secta Interna, sería un poco impropio tomar algo tan valioso de un miembro de la Secta Exterior y no ofrecer algo a cambio.
Se quedó en silencio por un momento, entonces dijo: “Hace años, cuando era miembro de la Secta Exterior, me otorgaron una Cueva Inmortal. Te la presto para que vivas en ella.” Alcanzó la bolsa que estaba sujetando y sacó un papel de jade blanco. Lo lanzó hacia Meng Hao y él lo cogió en el aire.
“La Cueva Inmortal de la Hermana Mayor Xu… Este compañero realmente tiene suerte. Dicen que hay un montó de energía espiritual allí, más que en cualquier otro lado en la Secta.”
“La Hermana Mayor Xu dice que se la está prestando, pero obviamente está simplemente dándosela. Simplemente usó la palabra prestar para que nadie pensara demasiado en ello. Ese chico realmente hizo bien en darle la píldora.”
“Maldita sea, ojala hubiera pensado en ello aquella vez.”
Justo entonces, en las cimas de las montañas fuera de la Secta Exterior, donde estaban los dos hombres en túnicas grises que habían estado apostando en lo que estabas pasando, sus ojos brillaron con orgullo, rieron de corazón.
“Este chico es bastante interesante. Acaba de entrar en la Secta, pero realmente sabía que debía encontrar alguien en quien confiar. No me digas que tiene instintos innatos… Muy bien, espléndido. Comprenderá el verdadero significado de la Secta Confianza. ¡Este chico no está mal, no está realmente mal!”

(Continuará...) Si no quieres esperar, lee más gratis en Bookista @ Google Play.
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2019.12.18 02:29 Dragonlibro_Patata (我欲封天 / I Shall Seal the Heavens) Sellaré el Cielo C3 "Promoción a la Secta Externa "

Se han acostado temprano. ¡Ahora es hora de despertarse para el abuelo Tigre!” La puerta se estremeció cuando se abrió, y un hombre alto y fuerte entró vestido con una túnica de sirviente. Miró con ferocidad a Meng Hao y al adolescente gordo.
‘’A partir de hoy’’ dijo enfadado, ‘’ustedes dos bastardos cortarán diez árboles por día para mí, cada uno. De lo contrario, el abuelo Tigre los desollará vivo’’.
“Saludos, Abuelo Tigre”, dijo Meng Hao, alejándose de la cama y parándose allí nerviosamente. ‘’Tal vez podría calmarse un po…’’ Antes de que pudiera terminar de hablar, el hombre grande fijó sus ojos en él.
“¡Calmarme una mierda! ¿Crees que estoy hablando demasiado alto?
Mirando su feroz porte y su gran estatura, Meng Hao vaciló y luego dijo: “Pero… el Hermano Mayor a cargo de los sirvientes ya nos asignó cortar diez árboles por día”.
‘’Entonces, corta diez extra para mí’’ dijo con un furioso suspiro.
Aunque Meng Hao no dijo nada, su cerebro daba vueltas. Acababa de llegar a la secta Inmortal, y ya estaba siendo intimidado. No quería ceder, pero el hombre era tan grande y fuerte, y él era claramente demasiado débil, incapaz de luchar. Luego echó un vistazo a la mesa, y notó las marcas de la mordedura. Pensando en lo fuerte que el adolescente gordo había sido en las garras de su sonambulismo, tuvo un destello de inspiración. De repente gritó al adolescente regordete dormido.
“¡Gordito! ¡Alguien está robando tu mantou y tu chica!
Tan pronto como las palabras salieron de su boca, el adolescente gordo se sentó, los ojos cerrados, gritando, su rostro retorcido con salvajismo furioso.
“¿Quién está robando mi mantou? ¿Quién está robando a mi esposa?’’ gritó saltando de la cama. ‘’ ¡Te voy a pegar hasta la muerte! ¡Te morderé hasta la muerte!” Empezó a golpear aleatoriamente alrededor de la habitación. El hombre grande miró fijamente en estado de shock, luego dio un paso adelante y se preparó para abofetear al muchacho.
“¡Te atreves a gritar en frente del Abuelo Tigre!” Su bofetón aterrizó en la cara del chico, pero entonces el hombre grande gritó. El adolescente gordo, con los ojos cerrados, había mordido el brazo del hombre. No importa cómo el hombre sacudiera el brazo, el muchacho se negó a soltarlo.
“Deja de morderme, maldita sea. Deja de morder.” Este hombre era un sirviente, no un cultivador. Había sido un sirviente durante mucho tiempo, y su cuerpo era fuerte, pero el dolor le había hecho estallar en sudor frío. Le dio un puñetazo y patadas, pero no pudo hacer que el adolescente gordo aflojara la mandíbula ni siquiera un poquito. Cuanto más duro golpeaba, más profundamente el niño mordía. La carne del hombre estaba destrozada, y parecía como si un pedazo estuviera a punto de ser arrancado.
Sus gritos llegaron hasta afuera, de tal manera que otros comenzaron a notarlo. Una voz fría gritó.
‘’¿Cuál es el alboroto?’’
Era la voz del joven cara de caballo. Tan pronto como el hombre lo oyó, comenzó a temblar de miedo. A pesar del horrible dolor que le torcía el rostro, dejó de gritar.
‘’No es una buena idea molestar al hermano mayor a cargo de los sirvientes’’ dijo el gran hombre precipitadamente. “No hay ningún beneficio en continuar con esto. ¡Rápido, deja de morderme! No necesito los diez troncos.
Meng Hao nunca imaginó que el estado de sueño del adolescente gordo sería tan intenso, y también quería detener la situación. Se acercó y le dio una palmadita al adolescente gordo, luego le susurró al oído.
‘’El mantou está de vuelta, y también tu chica.’’
El joven de repente se relajó y soltó su mandíbula. Aún golpeando el aire, volvió a su cama, su rostro cubierto de sangre, luego cayó de nuevo a dormir.
Dando otra mirada nerviosa hacia el adolescente gordo, el hombre grande se fue sin decir otra palabra.
Meng Hao permaneció allí un momento boquiabierto, admirando al adolescente gordo, luego volvió a la cama con el mayor cuidado y volvió a dormir.
A la mañana siguiente al amanecer.
Cuando el sol de la mañana llenó el cielo, el sonido de las campanas llenó el aire. Parecía llevar consigo un extraño poder; en el momento que las personas lo escuchaban, despertaban y comenzaban su trabajo. El adolescente gordo se despertó. Miró hacia abajo mudo a las marcas de su cuerpo. Se tocó la cara.
“¿Qué paso anoche? ¿Por qué me duele todo el cuerpo? ¿Alguien me golpeó? ”
Meng Hao se vistió en silencio durante un rato antes de hablar.
“No pasó nada. Todo parecía normal.’’
“¿Cómo es que mi cara se siente hinchada?”
‘’Tal vez sea mosquitos.’’
‘’Entonces, ¿cómo es que mi boca tiene sangre?’’
“Te caíste de la cama anoche. Muchas veces, de hecho. ’’ Meng Hao abrió la puerta y salió, luego se detuvo y miró hacia atrás. ‘’Mira, gordito’’ dijo en un tono serio, ‘’necesitas amolar tus dientes con más frecuencia, afilarlos.’’
“¿Oh? Mi papá solía decir lo mismo “, dijo sorprendido, poniéndose cuidadosamente su túnica.
Meng Hao y el adolescente gordo salieron a la luz del sol y comenzaron su vida como sirvientes en la Secta Confianza, cortando árboles.
Cada uno de ellos era responsable de diez árboles. Alrededor del Cuartel de Sirvientes del Norte, las laderas salvajes estaban cubiertas de árboles. Aunque los árboles no eran grandes, eran muy densos y se extendían como un océano hasta donde el ojo podía ver.
Llevando su hacha de sirviente, Meng Hao se frotó el hombro. Su brazo se sentía entumecido y doloroso. El hacha era pesada. A un lado, el adolescente gordo jadeaba mientras subían. Eventualmente, encontraron un área adecuada, y el sonido de hachazos gradualmente sonó a medida que comenzaron a trabajar.
“Mi papá es muy rico.” Dijo el adolescente gordo con una cara larga. Levantó el hacha. “Voy a ser muy rico también. No quiero ser un sirviente… Estos Inmortales son extraños, y tienen magia. ¿Para qué necesitan fuego? ¿Y por qué nos necesitan para cortar árboles para ellos?
A diferencia del charlatán adolescente regordete, Meng Hao estaba demasiado cansado para hablar. El sudor se desprendía de él como la lluvia. Debido a su pobreza en el condado de Yunjie, no había podido comer mucha carne y, como tal, su cuerpo era débil. No tenía mucha energía. Después del espacio de tiempo que se tarda media varilla de incienso en quemarse(En esta novela, y en la mayoría de novelas chinas, utilizan métodos poco convencionales para medir el tiempo, nunca se refieren a minutos, horas o segundos. Más adelante van a ver lo creativos que son para medir el tiempo. Una varilla de incienso normalmente se demora 20 o 30 minutos en quemarse completamente), se apoyó contra un árbol, respirando pesadamente.
Miró al gordo adolescente, que, aunque estaba tan cansado que temblaba, continuó maldiciendo bajo su aliento y cortando el árbol. Era más joven que Meng Hao, pero mucho más fuerte.
Meng Hao sacudió la cabeza amargamente y siguió descansando. Sacó el Manual de Condensación Qi y lo examinó de nuevo. Siguiendo la descripción en el manual, intentó sentir la energía espiritual del Cielo y la Tierra.
El tiempo pasó, y pronto fue el atardecer. En su día de trabajo, Meng Hao había logrado cortar dos árboles. El adolescente gordo había logrado cortar ocho. Juntándolos juntos, era suficiente para que uno de ellos comiera. Ellos consultaron un poco, y luego el adolescente gordo fue a buscar algo de comida que los dos compartieron en su habitación. Luego se quedaron dormidos, agotados.
Con el tiempo, los ronquidos del adolescente gordo llenaron la habitación, y Meng Hao luchó para sentarse, sus ojos llenos de determinación. Ignorando su hambre y agotamiento, recogió el Manual de Condensación Qi y comenzó a leerlo de nuevo.
“Cuando solía estudiar para los exámenes, por lo general me quedaba leyendo hasta el amanecer. Estoy acostumbrado a tener hambre. En cuanto a mi vida ahora, puede ser agotador, pero al menos tengo un objetivo. Me niego a creer que después de fracasar en los exámenes imperiales, fracasaré en la cultivación.” La persistencia obstinada brilló en sus ojos. Bajó la cabeza y comenzó a estudiar.
Continuó hasta tarde en la noche, hasta que finalmente se quedó dormido, aunque cuando fue exactamente eso, no lo sabía. Mientras dormía, sus sueños estaban llenos de pensamientos de sentir la energía espiritual del Cielo y la Tierra. Las campanas lo despertaron por la mañana. Abrió los ojos inyectados en sangre, bostezó y se levantó de la cama. Luego, junto con el enérgico adolescente regordete, volvió a cortar madera.
Un día, dos días, tres días… el tiempo continuó hasta que pasaron dos meses. La capacidad de tala de Meng Hao creció lentamente hasta que pudo cortar cuatro árboles en un día. Pero, la mayor parte de su tiempo lo dedicó a tratar de captar el significado de la energía espiritual. Sus ojos se volvieron más y más rojizos por el cansancio. Luego, una tarde alrededor del atardecer, mientras él se sentaba jadeando en la meditación, su cuerpo de repente vibró, y sintió un entumecimiento repentino en sus miembros. Entonces, parecía como si un diminuto fragmento de Qi invisible se condensara dentro de su carne y sangre, luego se filtrara fuera de su cuerpo.
Después de eso, sintió que un filamento de energía espiritual aparecía dentro de él. Desapareció casi al instante, pero Meng Hao abrió los ojos con entusiasmo. Su agotamiento desapareció, y sus ojos rojizos se volvieron más blancos. Su cuerpo temblando, se aferró al Manual de Condensación de Qi. No había comido ni dormido mucho en los últimos meses. Aparte de cortar árboles, pasaba casi todo su tiempo en la energía espiritual, y ahora, al fin, tenía algunos resultados. Se sentía lleno de poder.
El tiempo pasó en un instante, dos meses, y ahora era el octavo mes del año, el verano. La luz del sol cayó del cielo.
“Condensar el Qi en el cuerpo, fundirlo y dispersarlo, abrir los vasos sanguíneos y los pasajes Qi, resonar con el cielo y la tierra.” Era mediodía en las profundas montañas cercanas a la Secta Confianza. Meng Hao usó una mano para alimentar la hoguera delante de él, y la otra para sostener el Manual de Condensación Qi, que estudiaba atentamente.
Cerró los ojos por el tiempo que tarda en quemarse un palo de incienso, percibiendo el delicado filamento de Qi dentro de su cuerpo. Este era el Qi que había aparecido hace dos meses, y Meng Hao lo consideraba un tesoro. El filamento era claramente mucho más grueso ahora. Utilizando la mnemotécnica y la técnica de circulación descrita en el manual, se sentó en meditación, permitiendo que la hebra Qi se moviera alrededor de su cuerpo.
Después de un corto tiempo, Meng Hao abrió los ojos y vio al adolescente gordo que se acercaba rápidamente, llevando su hacha.
‘’Bueno, ¿cómo va?’’ resopló el adolescente gordo mientras corría. Aunque era gordo, su cuerpo era fuerte.
“Todavía no puedo diseminarlo a través de todo mi cuerpo” dijo Meng Hao con una carcajada. “Pero estoy bastante seguro de que dentro de un mes, podré llegar a la primera etapa de Condensation Qi.” Convicción llenó su actitud.
“Lo que quería decir era, ¿cómo está el pollo?” Se lamió los labios mientras miraba la fogata.
‘’Ah, casi hecho’’ dijo Meng Hao, también lamiéndose los labios y tirando de la rama que había estado usando para alimentar el fuego. El adolescente gordo usó su hacha para cavar a través del suelo y sacar el pollo. Estaba completamente preparado ahora.
Un aroma fragante llenaba el aire. Separaron el pollo a la mitad y empezaron a engullirlo.
‘’Desde que fuiste capaz de conseguir algo de energía espiritual’’ dijo el gordo adolescente, con los labios cubiertos de grasa, ‘’has podido atrapar pollos salvajes. En comparación con ahora, los primeros dos meses aquí eran como una pesadilla…” Esta era su nueva práctica, para halagar a Meng Hao.
“Mucha gente consigue comida en la naturaleza, simplemente no lo sabes, eso es todo.” Mientras Meng Hao hablaba, él tomó un mordisco de una pierna de pollo, haciendo su discurso un poco confuso.
“Ai, si realmente alcanzas el primer nivel de Condensación de Qi la próxima semana y te conviertes en un discípulo de la Secta Externa”, dijo el adolescente gordo, su cara amarga, “entonces ¿qué haré? No entiendo ninguno de esos mnemónicos. “Miró a Meng Hao expectante.
“Mira gordito, la única manera de que llegues a casa es si te conviertes en un discípulo de la Secta Externa”, dijo Meng Hao, dejando caer la pierna de pollo y mirándolo a los ojos.
El adolescente gordo se sentó en silencio durante un rato antes de asentir decidido.
Seis días pasaron volando. Era de noche. El adolescente gordo ya estaba dormido, y Meng Hao se sentó con las piernas cruzadas en su habitación, meditando. Pensó en cómo aparte de cortar leña, había pasado todo su tiempo estos últimos tres meses en detectar energía espiritual. Pensó en dos meses atrás, cuando el filamento de Qi se había movido por primera vez dentro de él. Respiró profundamente, cerrando los ojos y haciendo que la corriente de energía espiritual circulara por todo su cuerpo. Entonces, un fuerte sonido reverberó en su cabeza. Hasta ahora, había sido incapaz de dispersar el Qi en todo su cuerpo. Pero justo ahora, lo había conseguido, difundiendo el Qi en cada rincón de su cuerpo. Sentía como si su cuerpo flotara.
En el mismo momento en que Meng Hao logró el primer nivel de Condensación de Qi, el joven cara de caballo sentado en la piedra grande fuera lentamente abrió sus ojos. Miró en dirección a la casa de Meng Hao, luego volvió a cerrar los ojos.
Al amanecer, bajo los ojos envidiosos de todos en el Cuartel de Sirvientes del Norte, Meng Hao salió de la habitación que había sido su casa durante los últimos cuatro meses. Se paró frente al joven con cara de caballo.
El adolescente gordo no vino con él. Permaneció en la puerta mirando a Meng Hao, la determinación llenaba sus ojos.
“Alcanzaste el primer nivel de Condensación de Qi en cuatro meses. Tú no eres muy destacado, pero tampoco estúpido. El joven cara de caballo lo miró, su expresión ya no estaba fría. Con calma, dijo: “Ahora que vas a la Secta Externa, debo explicarte las reglas allí. Cada mes, se distribuirán Piedras Espirituales y pastillas medicinales, pero no está prohibido tomar las cosas por la fuerza de los demás, o hacer pandillas. Hay un Área Pública allí que algunas personas llaman la Zona de Matanza. Tú… tendrás que cuidar de ti mismo.’’ Cuando terminó de hablar, levantó la mano derecha, con lo cual una tablilla de jade salió disparada y se posó frente a Meng Hao. Él la agarró.
“Imbuye energía espiritual en esa tablilla de jade y te llevará al Pabellón del Tesoro en la Secta Exterior. Ahí es donde registrarás tu promoción. El joven cara de caballo cerró los ojos.
Meng Hao no dijo nada. Haciendo un saludo de puños cerrados, se volvió y miró al adolescente gordo. Se miraron por un momento, y Meng Hao sintió que la emoción brotaba en su corazón. Eligió no pensar en ello. Apretó la tablilla de jade, lo cual hizo que brillara con una luz verde, y gradualmente flotara hacia adelante.
Meng Hao la siguió, dejando lentamente el Cuartel de los Sirvientes.
Caminó por un camino estrecho que se alejaba de la puerta principal y se alejaba cada vez más hacia el pie de la montaña. Eventualmente llegó a un área en la que nunca había estado durante los últimos cuatro meses.
La Secta Confiaza estaba compuesta por cuatro montañas principales, con picos este, oeste, norte y sur, respectivamente. Alrededor de ellos había inmensas cadenas montañosas que parecían no terminar nunca. En la mitad del camino hacia arriba cada montaña tenía un Cuartel de Sirvientes. Meng Hao había sido asignado al Cuartel de Sirvientes del Norte en la Montaña del Norte. El camino más arriba estaba protegido por hechizos defensivos. Más allá de ellos vivían los discípulos de la Secta Interior y los ancianos.
Cada una de las cuatro montañas era así. En cuanto a la zona plana entre ellas, estaba llena de innumerables casas habitadas por la secta Externa de la Secta Confianza.
En este sentido, la Secta Confianza era ligeramente diferente que otras sectas. La Secta Externa estaba situada al pie de la montaña, mientras que los criados vivían a mitad de camino. Esta era una regla de la secta creada por razones desconocidas por el Patriarca Confianza.
Desde lejos, toda la zona parecía estar llena de niebla. Sin embargo, al pisar un pie en la niebla desaparecía. Delante de él se extendía una escena de balaustradas talladas y escalones de mármol, de elevados edificios y caminos pavimentados con piedra verde. Los discípulos de la Secta Externa se apiñaban usando trajes verdes. Algunos de ellos notaron a Meng Hao mientras pasaba.
Algunos de ellos le lanzaron miradas despectivas que carecían incluso de la más mínima buena intención. Se sentía como si estuviera siendo observado por bestias salvajes, lo que le hizo recordar lo que el Hermano Mayor cara de caballo había dicho acerca de la Secta Externa.
No mucho después, llegó a un edificio negro en la sección sur de la Secta Exterior. Tenía tres pisos de altura y, a pesar de ser negro, parecía haber sido tallado en jade, y casi parecía ser transparente.
Cuando Meng Hao se acercó, la puerta principal del edificio se abrió sin ruido y salió caminando un hombre de mediana edad. Llevaba una túnica larga de color verde intenso, y una expresión astuta cubría su rostro. Levantó su mano derecha en un movimiento de agarre, y la tablilla de jade voló a su mano. La miró y empezó a hablar lánguidamente:
“Meng Hao ha sido promovido a la Secta Externa. Se le hará entrega de una casa, una túnica verde, una tableta espiritual y una bolsa infinita. La tableta espiritual puede ser usada para entrar en el Pabellón del Tesoro para reclamar un objeto mágico.” Él agitó su mano derecha, y una bolsa gris apareció en las manos de Meng Hao.
Miró la bolsa gris por un momento, luego pensó en uno de los discípulos de la Secta Externa que había pasado en su camino. Ese hombre tenía una bolsa como ésta colgando de su cintura.
El hombre de aspecto astuto miró a Meng Hao, y pudo decir instantáneamente que no estaba familiarizado con los modos de la Secta Externa. De lo contrario, ¿cómo podría no estar familiarizado con una bolsa infinita? Sintiéndose un poco mal por él, dijo fríamente: “Al imbuir la bolsa con energía espiritual, puedes meter muchas cosas en ella”.
Habiendo oído esto, Meng Hao imbuyó la bolsa con una cantidad considerable de energía espiritual. Se hizo borrosa, y luego vio un espacio dentro de la mitad del tamaño de una persona. Allí, pudo ver una túnica verde, una tablilla de jade y otros objetos.
En este punto, su interés era bastante. Esta bolsa infinita debe valer por lo menos un centenar de oro. Era claramente el producto de manos inmortales.
Se concentró, y la tablilla de jade apareció de repente en su mano. Concentró su atención aún más y encontró que dentro de la bolsa había un mapa del Cuartel de la Secta Exterior. En un rincón remoto estaba su casa.
‘’Mirala más tarde’’ dijo el hombre de aspecto astuto fríamente. “El Pabellón del Tesoro está abierto y aún no has entrado”.
Meng Hao alzó la cabeza y metió la bolsa en su túnica. Mirando la puerta abierta del Pabellón del Tesoro, aspiró profundamente y entró, lleno de anticipación.
Tan pronto como entró, su expresión cambió, y se quedó sin aliento
(Continuará...) Si no quieres esperar, lee más gratis en Bookista @ Google Play.
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2019.12.16 09:11 DL_Violeta (我欲封天 / I Shall Seal the Heavens) Sellaré el Cielo C1 "El erudito Meng Hao"

El Estado De Zhao era una nación muy pequeña. Al igual que en otras pequeñas naciones en las tierras de Paraíso Sur, sus habitantes admiraban el Gran Tang en las Tierras Del Este, y admiraban Chang ’an. No solamente el rey sentía esta admiración, todos los eruditos en el Estado De Zhao la sentían. Ellos podían verlo, casi como si estuvieran sentados en la cima de La Torre de Tang en la capital, oh tan lejos.
Este abril no era ni extremadamente frío ni extremadamente caliente. Vientos suaves acariciaban la tierra, pasando por las flautas Qiang Di de los Alcances Del Norte, soplando sobre las tierras del Gran Tang. Bajo el cielo crepuscular, el viento levantaba el polvo como niebla, luego girando y girando, alcanzó el Monte Daqing en el Estado de Zhao. Luego cayó sobre un joven que estaba sentado en la cima de la montaña.
Era un hombre joven y delgado, sostenía una botella en forma de calabaza y llevaba puesta una limpia y azul túnica de erudito. Parecía tener unos dieciséis o diecisiete años. No era alto, y su piel era algo oscura, pero sus brillantes ojos brillaban con inteligencia. Y sin embargo, toda su inteligencia parecía estar oculta por el ceño fruncido en su rostro. Parecía perdido.
“Un fracaso otra vez…” Suspiró. Su nombre era Meng Hao, un estudiante un estudiante promedio del Condado De Yunjie, que yacía al pie de la montaña4. Hace años, sus padres desaparecieron, y no dejaron mucho atrás en el camino de los activos. La educación era cara, por lo que estaba casi completamente quebrado.
‘’He presentado los exámenes imperiales 3 años seguidos. En todo ese tiempo, he leído libros escritos por sabios hasta que me daban ganas de vomitar. Tal vez ese no es el camino para mí después de todo.’’ Lleno de autodesprecio, miró hacia abajo a la botella de calabaza, con ojos desesperanzados.
‘’Mi sueño de convertirme en oficial y volverme rico se sigue alejando cada vez más. Podría olvidarme de intentar llegar al Gran Tang… Es inútil ser un estudiante. ’’ Se rió amargamente. Sentado allí en la cima silenciosa de la montaña, mirando la botella de calabaza en su mano, parecía cada vez más perdido. Empezó a sentir miedo. ¿Qué haría en el futuro? ¿A dónde iría?
Tal vez un alto funcionario se interesaría por él, o quizá una hermosa doncella lo haría. ¿O seguiría haciendo los exámenes, año tras año?
No hubo respuestas a las preguntas. No era más que un adolescente, y esta sensación de estar perdido lo había devorado como una gigantesca boca invisible. Realmente sentía miedo.
‘’Incluso los maestros de la ciudad sólo pueden hacer unas pocas piezas de plata. Eso es peor que la carpintería del tío Wang. Si me hubiera dado cuenta de eso antes, podría haber aprendido algunas habilidades de carpintería de él. Por lo menos entonces no estaría muriendo de hambre como ahora.’’
“No tengo mucho dinero o comida en mi casa. Le debo a Steward Zhou tres piezas de plata. ¿Qué voy a hacer? “Levantó la cabeza y miró hacia el cielo, azul y grandioso. Era tan grande que no podías ver sus extremos. Muy parecido a cómo no podía ver su futuro.
Después de un rato, Meng Hao sacudió la cabeza y sacó un trozo de papel de su túnica. Lo leyó cuidadosamente,lo colocó en la botella de calabaza, luego se levantó y arrojó la botella por la montaña.
En el fondo de la montaña había un río ancho que nunca se congeló durante el invierno y se decía que fluía todo el camino al Gran Tang.
Meng Hao estaba de pie en la cima de la montaña, observando cómo la botella de calabaza se desplazaba cada vez más hacia el río. Miró sin pestañear. Por un momento pareció haber visto a su madre y la felicidad de su infancia. La botella llevaba consigo sus sueños, sus deseos y sus esperanzas para el futuro. Tal vez un día alguien la recogería, la abriría, y leería la nota.
‘’Independientemente de lo que haga, ya sea en el estudio o en el trabajo, seguiré viviendo’’. Ésta era su personalidad: inteligente y decidida. Si no fuera así, no habría podido sobrevivir después de que sus padres se fueron.
Él alzó la cabeza hacia el cielo, la mirada obstinada en sus ojos cada vez más profunda. Estaba a punto de bajar de la montaña.
En ese exacto momento, oyó una débil voz procedente de un acantilado cercano. El sonido parecía estar soportado por el viento. Mientras pasaba por los oídos de Meng Hao, era casi demasiado débil para notarlo.
“Ayuda ayuda…”
Meng Hao se detuvo por un momento, sorprendido, y luego escuchó con atención. Mientras se concentraba, el sonido de la voz que pedía ayuda se hacía más fuerte.
“Ayuda…”
Caminó unos pasos hacia delante hasta que casi llegó al borde del pico. Cuando miró por encima del borde, vio a una persona, su cuerpo saliendo de una grieta a medio camino del acantilado. Pálido, con un rostro lleno de miedo y desesperación, lloró pidiendo ayuda.
“Tú… eres Meng Hao, ¿verdad? ¡Ayúdame, erudito Meng! ¡Ayúdame!” Era un adolescente. Tan pronto como vio a Meng Hao, expresó sorpresa y felicidad, habiendo encontrado repentinamente esperanza en una situación desesperada.
“¿Wang Youcai?” Los ojos de Meng Hao se abrieron de par en par mientras miraba al joven. Él era el hijo del tío Wang, que era dueño de la tienda de carpintería en la ciudad. “¿Cómo terminaste aquí?”
Meng Hao miró la grieta. El acantilado era bastante empinado, y parecía imposible bajar. El menor descuido haría que el escalador cayera al río.
Teniendo en cuenta la rapidez con que fluía el río, si se caía, las posibilidades de morir eran del noventa por ciento.
“No sólo soy yo, hay otras personas de pueblos cercanos”, dijo Wang Youcai. “Todos estamos atascados aquí. Hermano Meng, no hablemos, por favor, solo ayúdanos a salir. “Tal vez él se había estado sosteniendo de la grieta por demasiado tiempo. Sus manos agarraron el aire, y si no fuera por sus compatriotas, que lo agarraron por la camisa, se habría resbalado y caído por el acantilado. Su rostro se puso pálido de miedo.
Meng Hao se dio cuenta del peligro. Pero hoy él había subido la montaña solo, y no tenía cuerda. ¿Cómo podría salvar a alguien? En ese momento, se volvió y se dio cuenta de que la ladera de la montaña estaba cubierta de vides de ratán.
Tan frágil como era, le tomó dos horas encontrar una vid de ratán que era lo suficientemente larga. Respirando pesadamente, arrastró la vid hacia el acantilado. Llamando el nombre de Wang, se agachó y bajó la vid por el acantilado.
‘’Todavía no me has contado cómo llegaste allí’’ dijo Meng Hao mientras bajaba la vid.
“¡Volando!” No fue Wang Youcai quien habló las palabras, sino otro joven que sacó el cuerpo fuera de la hendidura a su lado. Este chico parecía febril e inteligente, y hablaba en voz alta.
“¡Mierda! ¿Puedes volar? “Se burló Meng Hao, tirando de la vid de ratán un poco hacia atrás. “Si puedes volar aquí abajo, ¿por qué no sales de ahí volando?”
“No escuches sus tonterías”, dijo Wang Youcai, claramente preocupado de que Meng Hao no bajara la vid de ratán.
“Fuimos capturados por una mujer voladora. Dijo que nos va a llevar a alguna secta para ser sirvientes.
‘’ ¿Más tonterías?’’ dijo Meng Hao desdeñosamente. ‘’Sólo los inmortales de las leyendas pueden hacer eso. ¿Quién cree en eso?’’ En los libros que había leído, había historias de personas que se hicieron ricas después de conocer a los Inmortales, pero todo era mentira.
Justo cuando la vid alcanzó la grieta, Wang la cogió. Pero entonces, Meng Hao de repente sintió un viento frío en la espalda. De la temperatura que lo rodeaba, parecía que el invierno había vuelto. Se estremeció. Se volvió lentamente para mirar hacia atrás, luego gritó y se acercó al vacío, empezando a caer del acantilado.
Había visto a una mujer vestida con una larga túnica de plata y un rostro pálido, allí de pie, mirándolo fijamente. Era imposible saber su edad. Era muy hermosa, pero irradiaba una frialdad que hacía sentir como si acabara de salir de una tumba.
“A veces, cuando se encuentran ciertas cosas con ciertas cualidades, es sólo el destino”.
Cuando la voz llegó a sus orejas, sonaba como si huesos se frotaran juntos. Esta mujer parecía poseer algún tipo de poder extraño, y cuando Meng Hao la miró a los ojos, todo su cuerpo se sentía helado, como si pudiera ver a través de él. Como si no pudiera ocultarle nada.
Sus palabras aun flotando en el aire, sacudió su manga ancha, y de repente, una ráfaga de viento verdoso recogió a Meng Hao. Voló por el acantilado con ella. Su mente quedó en blanco.
Cuando llegaron a la grieta, la mujer agitó su mano y lo tiró al interior. En cuanto a ella, ella dejó de moverse, al igual que el viento verdoso. Wang y sus tres amigos retrocedieron asustados.
La mujer se quedó allí, sin decir una palabra. Levantó la cabeza y echó un vistazo a la vid de ratán.
Meng Hao estaba tan nervioso que empezó a temblar. Se puso de pie, mirando a su alrededor rápidamente. La hendidura no era espaciosa, y de hecho era bastante estrecha. Incluso con sólo unas pocas personas dentro, no había mucho espacio.
Sus ojos cayeron sobre Wang y los otros dos jóvenes. Uno era el tipo inteligente; El otro estaba limpio y regordete. Los dos se estremecieron, como si pudieran gritar de miedo en cualquier momento.
‘’Me faltaba una persona’’ dijo la mujer pálida. Ahora miró a Meng Hao en vez de la vid. ‘’Te pondré con ellos.’’
“¿Quién eres?” Preguntó Meng Hao, ocultando su miedo. Era una persona educada y tenía una personalidad fuerte. A pesar de tener miedo, se controló y no entró en pánico.
La mujer no dijo nada. Levantó la mano derecha, la agitó y el viento verde volvió a aparecer. Alzó a todos los jóvenes, y salieron volando de la cueva junto con la mujer, disparados hacia el cielo. Ellos desaparecieron. Detrás sólo quedaba el Monte Daqing. Se quedó allí, recto y alto, fundido en la oscuridad del crepúsculo.
La sangre abandonó el rostro de Meng Hao. Se vio dentro del viento verde, cruzando el cielo. Mientras volaba por encima del suelo, el viento soplaba en su boca, haciendo imposible respirar. Una palabra apareció en su cabeza.
‘’ ¿Inmortales?’’ Él contuvo la respiración por la cantidad de tiempo que normalmente tomaría respirar diez veces, hasta que no pudo aguantar más. Luego se desmayó.
Cuando abrió los ojos, descubrió que habían aterrizado en una plataforma pavimentada con piedra verde, a medio camino de una montaña. Más montañas onduladas los rodeaban. Las nubes y la niebla flotaban alrededor; Esto definitivamente no era el mundo mortal. Los hermosos picos de las montañas circundantes parecían muy extraños.
Wang y los otros jóvenes se despertaron, asustados y temblando. Miraron fijamente la espalda de la mujer.
Frente a ella estaban dos Cultivadores vestidos con largas túnicas verdes. Parecían estar en los veinte años. Tenían ojos hundidos con pupilas verdes que inspiraban temor.
‘’Un excelente trabajo, hermana Xu’’ dijo uno de los hombres, con voz halagadora. “Encontraste cuatro bebés jóvenes con talento.”
‘’Llévalos al Cuarto de los Sirvientes’’ dijo la mujer, con una cara fría, sin mirar a Meng Hao ni a los demás. De repente, todo su cuerpo se transformó. Se convirtió en un arco iris y luego desapareció en las montañas.
En ese momento, Meng Hao había recuperado su compostura. Se quedó mirando, entumecido, el lugar donde la mujer había desaparecido. Una expresión apareció en su cara que no había aparecido allí durante dieciséis años. Su sangre hervía.
“¿Sirvientes?”, Pensó. “Si el trabajo es para los Inmortales, el pago debe ser bueno”. Ahora que sabía que la gente no quería matarlos, dio un paso adelante.
“La hermana Xu ha alcanzado el séptimo nivel de Condensación Qi”, lamentó el segundo de los Cultivadores. “El Sacerdote de la Secta le dio un Banderín de Viento, lo que significa que, aunque no esté en la etapa de Establecimiento de la Fundación, todavía puede volar.” Miró con arrogancia a Meng Hao y a los demás.
“Tú y tú.” Dijo señalando a Wang y al joven inteligente.
“Síganme a los Cuartos de Sirvientes del Sur”.
‘’ ¿Qué es este lugar?’’ preguntó Wang, su voz y su cuerpo temblaban cuando el Inmortal le señaló.
“La Secta Confianza”.
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2019.03.02 03:51 Capitanavaja Señora, ¿cuál es la probabilidad de que su hijo me asalte en 5 años?

Hace dos días, ya en la noche, tomé una bicicleta pública (Mibici de Guadalajara) para llegar al billabar donde trabaja un amigo. El viaje iba a ser de aproximadamente 18 minutos si tomaba las direcciones correctas, -no fue así-.
A un tercio del camino debía tomar una decisión dividida en dos posibilidades que conllevaban un porcentaje de riesgo:
O
Al llegar a la división donde estos se creaban decidí tomar el camino largo.
Las primeras dos calles que corrían en forma horizontal a mí fueron normales, estaban transitadas y la iluminación era buena. Después comenzaron a aparecer diferentes señales que me advertían salir de ahí -pero como llevo viviendo varios meses en una colonia medio ruda, desde entonces me siento (o más bien me sentía) invulnerable a cualquier otra colonia y más si se encuentra cerca de la zona rosa de la metrópoli.
Primero visualicé pintado en color amarillo en el concreto la leyenda 'calle cerrada', vi hacia el frente y a unos metros estaba la continuación de la calle para salir al bulevar; a lo que el texto hacía referencia era a las vías del tren que estaban a menos de cinco metros (segunda mala señal). Llegué hasta donde pude pedalear en la bicicleta puesto que las vías tenían una elevación muy alta para las ruedas, caminé y no era el único; enfrente de mí estaba un guardia de las vías y un pasante que parecía estar en confianza con el ambiente gris lleno de humo de las fogatas que los inmigrantes de los lados a metros de distancia consumían para su calor. Al llegar al final del camino empedrado solo quería salir rápido de ahí pero jamás pensé en regresar.
Pedaleé menos de dos metros cuando un cuerpo adolescente de unos 17/18 años salió de la esquina oblicua del muro de una empresa, creí que había salido con esa rapidez al no querer ser descubierto orinando o fumando marihuana. Pasé por su derecha e intercambiamos una rápida mirada y en ese momento escuché otro sonido detrás de mí. Justo cuando volteaba por mi flanco derecho comencé a escuchar pasos consecutivos de ritmo acelerado que resbalaban y levantaban tierra, corrían hacía mí. No pensé, mi instinto fue dejar el asiento y pedalear erguido lo más rápido posible, pero el haber volteado segundos atrás me arrebató cualquier posibilidad de haber alcanzado una velocidad constante para huir de la situación. En cuestión de mili segundos la mirada que había rebasado hace unos centímetros atrás estaba frente de mí, cayendo, me abrazaba pero lentamente la fuerza de inercia lo empujaba hacia la llanta delantera; yo caía de lado, no me solté de la bicicleta, tantas caídas a alta velocidad instruyeron la memoria muscular de no soltar el manubrio y poner el cuello rígido para evitar golpes en la cabeza, lo único que pensaba en ese momento era que la culpa del derrape la tenía la tierra que estaba sobre el pavimento y en como pasaba el tiempo tan lento, entraba en estado de pánico.
Cuando caímos vi en el rostro del chico que no la estaba pasando bien, con esas muecas que lo delataban tomé el valor para empujar la bici hacia él y tener terreno suficiente para levantarme y abalanzarme en contra suya -parece un plan perfecto si se ejecuta bien, ¿no? ¿Recuerdan que mencioné escuchar un ruido proveniente de atrás? No me equivocaba, era su compinche que antes de escuchar sus pasos lo primero que digerí fueron sus palabras: -'a ver hijo de tu pinche madre'. Ahí perdí el valor de realizar cualquier acción; el sujeto corría y yo le daba la espalda mientras me ponía de pie, no sabía si tenía un arma, o si el que estaba aún en el suelo tenía una y en lo que forcejeaba con el otro me atacaría en un momento de descuido. Subí mis manos a la mitad de mi torso y dejé que tocara mis bolsillos mientras recitaba el padre nuestro de cada ladrón en cameo de película, -'no te muevas. Saca el celular y tu cartera'. Saqué el celular y lo tomó el chico que me había tumbado. Preguntaron por dinero pero como acostumbro, solo cargo con el dinero de mi transporte (utilizo el retiro de dinero a través de la aplicación bancaria). Y así como vi caminando al primer chico, los dos comenzaron a retirarse. No quisieron la bicicleta, ni mis tenis o la sudadera; el celular tenía la pantalla estrellada y el modelo era viejo, de esto se percató uno de ellos y gritó mientras volteaba hacía mi y extendía sus brazos -'ten guei', tratando de devolver el teléfono. Con un poco de duda extendí mis brazos dando a entender que lo lanzara, pero el que hizo la maniobra de derribarme y ahora se había adjudicado el puesto de líder lo detuvo. Con esperanza le regresé las palabras: -'dámelo, no vale nada, la pantalla está estrellada y no responde bien'; siguieron caminando pero el líder volteó para decirme -'tú dale'.
Revisé mis heridas, no eran tan graves. Voltee y aún seguían caminando desapareciendo lentamente en la obscuridad de las vías del tren. Cuando me incorporé al bulevar y avancé una distancia considerable llegué a un monumento conocido, me di cuenta de que estaba perdido, el camino que había tomado no me llevaría al destino.
Para terminar con la historia, llegué al billar después de unos minutos. Al contarle a mi amigo lo sucedido comentó que conocía historias de asaltos en ese preciso lugar.
A dos días de esto mi cuerpo ha llegado al punto máximo de hinchazón, en la piel y los músculos, más marcado en el costado que recibió la caída. Las heridas me hacen sentir vulnerable, no me siento capaz de defenderme. He tratado de evitar la calle de noche, las confrontaciones viales que pudieran existir por obstrucciones en la ciclo-vía por peatones o conductores (práctica muy común en mí). Tengo secuelas cada que veo a alguien por mi retaguardia, la gente que se acerca rápido o una pareja de hombres de aspecto no confiable. Me asusto fácilmente por esto, ayer tuve una pesadilla referente al tema de la desorientación y el miedo a perderse. No es la primera vez que tengo éste tipo de delirios, sé que van a irse con el tiempo, una vez que mi cuerpo éste recuperado mi orgullo volverá a alzarse a la normalidad al punto que sienta libertad individual y social. La única diferencia que existe ahora es el cargo de conciencia que he creado con mi presente. Me dolería saber que mi familia sufriría por mi ausencia, que dejaría un hueco en el futuro que he creado creativa, laboral y social.
Entonces me he creado las siguientes preguntas:
¿Cuántas de las personas con las que compartimos la acera son o pueden llegar a estar involucradas en la delincuencia? Con los que compartimos el transporte público, la ciclo-vía, los que caminan enfrente de nuestro hogar o incluso los que viven con nosotros.
¿Cuál es la posibilidad de que el hijo de un conocido, tu sobrino, nieto o hijo pueda llegar a ser un delincuente? ¿Estás consiente de que puede llagar a ocurrir? ¿Qué estás haciendo o planeas hacer para evitarlo?
¿Qué tan rápido es para un menor de edad dejarse influenciar por una idea tan disparatada que puede acabar con un vida mejor?
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2018.10.09 15:02 lulydelmar1 Entrevista a Julio Anguita

Ha entendido muy poca gente que usted haya vuelto a la escena pública confirmando un artículo que contribuye a blanquear el Gobierno populista y fascista en el que está Salvini. ¿qué es lo que le ha seducido del Decreto Dignidad para pagar ese precio?
Toda mi vida política he estado pagando precios porque siempre he dicho lo que pensaba. Y restañándome las heridas. El Decreto Dignidad pone en marcha el acuerdo del Parlamento europeo sobre medidas en favor del empleo. Faltan muchas cosas pero es el único y como tal lo saludábamos. Eso no es blanquear a nadie sino que, si alguien hace algo bien, yo tengo que decir que está bien aunque lo haga mi peor enemigo porque en otro caso estaría juzgando a las personas y las intenciones y no los hechos. Salvini no es santo de nuestra devoción pero el gobierno italiano es muy plural, está compuesto por la alianza del señor Salvini y por el Movimiento Cinco Estrellas y entre ellos hay un debate tremendo. Hay otro hecho importante: Italia ha aprobado un techo de gasto del 1.4%, se ha enfrentado a Bruselas. Claro que yo parto de la idea de que esta Unión Europea es un desastre. A mí me preocupa mucho que con la estampilla del fascismo se meta a todo el mundo en el mismo sitio con intenciones aviesas. El Gobierno italiano tiene elementos fascistas pero no es fascista. Creo que los compañeros que han criticado, no saben lo que es el fascismo. ¿Que puede que esto desemboque en fascismo? Pues sí pero ahora mismo no. En realidad, la extrema derecha está creciendo porque la izquierda ha abandonado el puesto que tenía entregándose a Maastricht.
Pero quién haga las cosas también manda un mensaje. Que Trump sea presidente siendo un machista, un abusador, manda el mensaje a la sociedad de que alguien así puede triunfar.
Yo digo: lo que ha hecho Trump está muy bien hecho pero él es un indeseable. Yo separo. Le pongo un ejemplo: todo el mundo está contra Villarejo, es un pinta, pero es quien se codeó con la flor y nata de la magistratura, de la política. ¿No es cierto que el Rey Emérito es un presunto delincuente por la boca de su ex amante, no amiga? Lo que se pretende resaltando que este señor es un miserable, que lo es, es descalificar las pruebas.
¿A usted no lo ha grabado Villarejo?
A mí no me ha grabado nadie. En Madrid yo llevé una vida de anacoreta. A mí me advirtieron de lo que pasaba, las trampas, das un recepción, viene una señora, pretende hablar contigo, fotografía... Esto lo ha utilizado el CNI, con políticos que han caído en la trampa. Yo terminaba mi trabajo y me iba a pasear por Madrid, escribía, trabajaba. La vida de Madrid, para un político es muy peligrosa.
Lo que se ha demostrado es que Villarejo tenía información sobre todo el mundo, de algún modo tenía secuestrado al Estado. Eso viene a definir lo mal que hemos hecho las cosas.
Y lo estamos haciendo. Norberto Bobbio escribió un libro interesantísimo, El Doble Estado, en el que hablaba de ese doble Estado formado por las cañerías, mafias policiales, judiciales, políticas, intereses económicos... Y ese doble Estado existe en España. Villarejo era una pieza clave, entonces era una persona del estatus, respetable, era el villano bendecido por el apoyo que tenían los poderes en él. Esos poderes no son mejores que él. El peligro de Villarejo es que sabe lo que han hecho. Con astucia, con cuquería o con prevención utilizó la grabadora por si venían mal dadas. Bueno, le está sacando rendimiento.
Volviendo otra vez al asunto Salvini. Alberto Garzón sobre el contexto: "No se puede elogiar el Decreto Unidad abstrayéndose de lo que es la Liga Norte, no es fascismo al estilo Mussolini, y no podemos trivializarlo, pero no podemos blanquearlo".
Lamento estar en desacuerdo porque me parece que es una simplificación. Yo creo que esa es una visión inquisitorial porque no entra en la cosa y mientras estemos dudando con las apariencias y con las etiquetas, van a seguir dominando los de siempre. Estamos derivando a un debate teológico, no político: las supuestas intenciones... Si nos fijamos sólo en las etiquetas ¿cómo van a producirse alianzas? Creo que es una frivolidad, menos mal que él lo dice, considerar que el Gobierno italiano es fascista.
Hay quien considera que ese decreto por el que usted asume el elogio a un ejecutivo con elementos fascistas, es mera propaganda: que el contrato temporal pase de 36 a 24 meses ha conseguido que, efectivamente, se vea aumentada la temporalidad y los contratos duren menos de 24 meses. La penalización de las deslocalizaciones no prospera porque las grandes empresas las recurren y ganan y encima se les han aumentado las exenciones fiscales y reducido el pago de impuestos.
Mejor lo llamamos populismo de derechas. Si los tribunales dan la razón a las empresas, entonces será un problema de la justicia italiana. El Gobierno lo que tendrá que hacer es cambiar las leyes y adecuarlas a lo que está haciendo. Pero el que se castigue a las empresas que se quieren marchar, esa es una cosa positiva. Que haya exenciones a las empresas responde a que el Gobierno italiano es un maridaje extraño e imprevisible y tiene dos partes. La Liga Norte tiene que satisfacer a determinados intereses y el movimiento Cinco Estrellas, a otros. Por eso decimos que es insuficiente. De todas maneras hemos conseguido el objetivo que era provocar el debate, denunciar el problema de este país que es la Unión Europea, esta que se vertebra a través de Maastricht, Amsterdam, Niza y la Conferencia de Lisboa.
¿Cuál es la alternativa?
Recuperar las cesiones de soberanía que se han hecho, para empezar. Las instituciones europeas han cogido estas cesiones con una mano y con la otra se las han entregado a los mercados a los que han entregado el diseño de la política económica. A los gobiernos les ha dejado el diseño de la política laboral pero sin tener los recursos necesarios porque el mecanismo de estabilidad implica un control sobre los presupuestos.
Europa puede negarse y ahí España no puede sobrevivir. Solo la sugerencia del Gobierno italiano de salir del euro, subió la prima de riesgo e hizo que Italia perdiera 25 millones de euros en títulos del Estado. Finalmente quienes pagan la hostilidad de la Unión Europea son los trabajadores.
Los trabajadores siempre pierden. Es un problema que va a exigir tensión. O morirnos como el braserito que se va apagando poco a poco, con empleos cada vez más en precario o si nos enfrentamos, caemos. ¿qué hacemos? Yo prefiero que nos enfrentemos. ¿Eso quiere decir que nos vayamos del euro? El médico diagnostica la enfermedad, la terapia hay que prepararla. Yo pienso que la gente empieza a moverse. Lo malo es que empieza a moverse guiada por la extrema derecha. A la izquierda la gente que se pregunta, qué va a ser de mis hijos, qué va a ser de mi país, va a estallarle. Y claro que enfrentarse a eso es gordísimo.
¿La izquierda no tiene la obligación de contrarrestar con el europeísmo bien hecho, con mensajes a favor de la solidaridad, diciendo que no hay razón para que se enfrenten los pobres con los más pobres sino que hay que administrar mejor los recursos?
Con el euro es imposible porque una moneda única con economías desiguales, mientras no haya una política de redistribución que significa una Hacienda europea... Es la moneda alemana.
Ya le advierto que si se comparte el mensaje con la extrema derecha la extrema derecha tiene más práctica en llevarse el gato al agua.
No. Si la izquierda actúa como debe, tiene más práctica la izquierda: lo que pasa es que tiene que arriesgar. Pero además volvemos a lo mismo. Es que se me da una higa, a mi no se me asusta diciendo que coincido con la extrema derecha. Yo no soy de extrema derecha y les combatiré en otras cosas. Yo soy muy laico en política, muy laico.
Otro asunto polémico: la inmigración. Es usted partidario del control y los límites. De la ayuda al inmigrante que ya está aquí mientras se es resolutivo con las dictaduras que provocan el éxodo de esas personas hacia Europa.
¿Usted cree que cualquier país europeo, especialmente el nuestro, puede decir: venid todos los que queráis? Venga, ¡que los buenistas lo digan! ¿Millones? Compañeros del buenismo, ¿pueden venir millones? Enfrentaos a ese hecho. Aportaré otro dato que parece que no incide pero sí. En el año 2050, Alemania tendrá ochenta y tantos millones de habitantes y el 70% de ellos serán de edad avanzada. Etiopía va a tener lo mismo y el 65% tiene menos de 35 años. Lo que está pasando aquí ya ha pasado en la historia de la humanidad. Las migraciones acabaron con el Imperio Romano y fue por fases. En cualquier aldea perdida hay un televisor y ven piscina y comida... A los buenistas les planteo el problema: decimos a todo el que venga que se quede ¿si o no?. Primero hay que atender. Es una cuestión de humanidad pero simultáneamente, y esto depende de la Unión Europea (que son unos ladrones y sinvergüenzas), hay que empezar a presionar a los regímenes: no venderles armamento, no explotarles sus recursos para que al desarrollar esa parte de Africa, ya no tengan que venir. Claro, eso ya es cambiar las leyes de la economía capitalista. El propio Gobierno español lo que ha hecho es desdecirse. Magnífica posición la del barco pero después hicieron la devolución en caliente. Yo no puedo ignorar la magnitud del problema porque puedan llamarme racista. No. ¡Vamos a dejarnos de historias!
Vamos a partir de la base de la dificultad que entraña arreglar África. No hay voluntad, dinero ni capacidad. Dado que el problema no parece tener solución, quizás tengamos que empezar a acostumbrarnos a solidariamente asumirlos.
Sí. Eso está muy bien. Hasta que se presenten 10 millones. Yo utilizo su lógica, la suya o la mía. Pero una lógica. Asumamos, puertas abiertas. Ilimitado, pues eso tiene sus consecuencias. ¿Cuál es mi lógica? Se puede colocar un plan sobre cultivos, sobre ayudas económicas, comercios solidario, justo, hay un montón de políticas económicas distintas... En este problema ya no hay nada fácil e incluso algunas soluciones que parecen buenas, no lo son. Yo lo que quiero llevar a la gente es la idea de que estamos ante un problema gravísimo, en medio de una crisis de civilización y del capitalismo.
Vox tiene un argumento similar al suyo y luego añade: primero los nuestros.
Yo nunca he dicho eso. Vox olvida que aquí llegaron 5 millones de inmigrantes porque fueron necesarios para el capitalismo español. El argumento de Vox es impresentable porque es insolidario y elude el problema, lo oculta lo falsea, no entra en averiguar causas y se encierra en España olvidando lo que hay alrededor. Vox se refugia en lo nuestro, en repartamos la pobreza. Ese ha sido siempre el discurso del fascismo. Yo no estoy de acuerdo en absoluto. Lo que planteo es que asumamos el problema.
Y se ha embarcado en una Plataforma para la República, el federalismo, derechos sociales y soberanismo.
Ya estoy un poco cansado de los republicanos que sacan la bandera tricolor y hablan de la segunda. Falta proyecto. A un conjunto de personas se nos ocurrió que, de la misma forma que Ortega y Gasset creó la Agrupación por la República, podíamos organizar una agrupación flexible, transversal, no de izquierdas, federal porque es una tradición española y para la recuperación de la soberanía. Pretende crear un estado de opinión para iniciar un proceso constituyente. Estamos en estos momentos en 39 provincias.
¿Cuándo desearía usted que finalizase ese proceso?
Yo no he deseado nunca aquello que yo no pueda controlar. Si yo hubiera podido controlar el proceso tendríamos república desde hace 20 años. Yo lo que me temo es que ocurra lo que pasó en 1873 cuando abdicó Amadeo de Saboya. Los diputados y senadores en ropas menores se reunieron y redactaron una República. Votaron hasta los monárquicos. Así salió. Me temo que pueda volver a pasar: ¡Vamos a proclamar la República!. En política no cabe ninguna improvisación. La política es un arte agrario, hay que sembrar... no caben las prisas.
¿Y cómo debería ser?
Una República en la que los Derechos Humanos estén recogidos en la Constitución y se cumplan. La República para mí tiene dos ejes. Somos seres interdependientes y seres dependientes del planeta tierra y Constitucionalizar significa que si hay derecho al trabajo pues se crea trabajo, y si no lo crea la empresa privada lo crea el Estado.
Quizás hay que aprender de lo que hemos visto que no funciona. Por ejemplo el Brexit.
-¿El Brexit?, espérese usted 20 años. La Unión Europea va a explosionar o a implosionar. Porque la gente, lástima que dirigida por la extrema derecha , va a hacer barbaridades... Pero no le demandes a la gente racionalidad cuando le falta lo más mínimo. Yo planteo una visión de Europa confederal. Esto es un juego de ajedrez en el que yo quito al Rey y pongo al Estado. ¿Quién captura al Estado? Lo está capturando el capital globalizado, pero no quiere que desaparezca porque el Estado tiene ante su pueblo la autoridad que le da el haberlo elegido, la legitimidad democrática, y porque lo quiere como servidor, como brazo ejecutorio. Yo lo quiero como soberanía. Es la pieza que no estoy dispuesto a entregarle al capital globalizado. La lucha por cambiar no ha sido fácil pero yo asumo la dificultad.
No estoy segura de que los trabajadores le sigan. En realidad, en Europa no están sumidos en la pobreza más extrema. Quizás se les debería pedir que si quieren conseguir algo asuman el sacrificio aplicando la racionalidad y la inclusión.
Totalmente. Carlos Marx: "La liberación de los trabajadores es obra de ellos mismos". Como lo que ha pasado en los astilleros de Cádiz. Es muy bonito irse en manifestación protestando por la existencia de armamento pero aquí hay un problema. ¿Cómo se le mete mano? a partir de equis tiempo hay que garantizar industrias alternativas, empleo alternativo. A partir de ahí si el trabajador ha de mudarse, se muda, porque eres un ciudadano que ha de asumir su parte de responsabilidad. Quejarse de que hay que fabricar fragatas cuando no se ofrece un empleo alternativo, me parece hipócrita.
El Rey Felipe, sus medidas de transparencia, su preparación, ¿no ha mejorado nada la opinión que usted tiene de la monarquía.
No. Si ya no es el Rey Felipe o el presunto delincuente de su padre. Es que la monarquía en sí, por derecho de familia, es un concepto antidemocrático. Alguien que no es elegido, ¿en derecho a qué? ¿de la sangre?
¿No estaría dispuesto a plantearse la monarquía como una institución que ha dado estabilidad a España?
¿Estabilidad? A los intereses económicos que han medrado en España y al franquismo. Eso es a lo que ha dado estabilidad la monarquía.
Aunque sea porque ha aportado un plus en la marca España, por cuestión de marketing, porque representa al país mejor que lo haría cualquier político de los actuales como jefe de la república.
Eso de la marca me suena a márketing y a supermercado. No es mi mundo. Encuentro abominable el uso del mercado en la política. Estoy en contra de las políticas de imagen. Perdóneme, en eso soy radical. Me parece una superchería. Yo hablo de medidas, de modernidad, de derechos humanos, de ciencia y de técnica.
Casado, el líder del PP ha pedido ilegalizar ERC, Cup y PdeCat porque llaman a la violencia y a la confrontación civil.
Echo de menos gente con peso en la derecha porque, como adversario, yo me crezco con individuos con peso. Estos señores no hacen más que lanzar eslóganes, azuzar, quitar los lazos, no he visto una propuesta de Estado excepto el 155. A veces uno echa de menos a personas como Miguel Herrero Rodríguez de Miñón. Es de derechas pero ¡qué adversario! Pero estos dos chicos jóvenes, ¿qué propuestas de Estado tienen? ¿Ilegalizar a los partidos políticos?¿Por lo que piensan? Si es por lo que hacen, detengan ustedes y juzguen. Eso de ilegalizar, tienen la palabra muy fácil porque el mundo para ellos es muy fácil. Es un pensamiento absolutista sin consistencia. Que aprendan de su correligionario Miguel Herrero a tener peso político.
¿Y peso político hay en la izquierda?¿Y proyecto de Estado?
Sí hay. No es el que gusta pero si lo hay. Hay cabezas en la izquierda. Para empezar, en Unidos Podemos hay personas que tienen cabeza política, conocimientos. Otra cosa es cómo lo sepan explicar y si tienen apoyo o no lo tienen. Tengo entre 15 o 20.
Respecto a los liderazgos. ¿Usted ve como líder de la izquierda al presidente del Gobierno?
Tengo mucho miedo a que en una entrevista no pueda matizarse. Yo he considerado siempre que es dudoso que este PSOE sea de izquierdas. Yo pondría a otros y no voy aponer nombres.
Y ¿qué le parece que Podemos se haya moderado, haya renunciado a liderar la izquierda y a ser colaborador, consciente de que no es posible el sorpaso?
No voy a entrar a eso directamente. Entraré dando un rodeo. El PSOE es un aliado puntual nunca un aliado estratégico porque la visión de Estado y de sociedad que tenemos no la puede asumir. Pero cuando yo he diseñado pactos, no he contado nunca con las siglas, sino con las personas que las integran. ¿Ve el matiz? Porque si no, estaría descartando a mucha gente que es muy valiosa.
Los suyos están apoyando a un Gobierno que no hace nada excepto rectificar. ¿Para qué quiere el poder Podemos?
Nosotros somos muchas veces juguetes del azar y entonces hay que dar respuestas que uno no ha previsto. El azar quiso que hubiese una coincidencia generalizada en quitar a Rajoy de en medio. Era una corriente de opinión que no había quien la parase y se colocó a Sánchez. Esa corriente pensó me quito el problema pero lo que viene después no lo quiero ni pensar. Un análisis frío tenía que haber previsto qué es lo que podía ocurrir después. Y el después, francamente, es muy triste porque hay que apoyar a un gobierno que hasta ahora solo ha hecho gestos, muchos de los cuales han sido abandonados. ¿Cuándo va a salir franco del Valle de los Caídos? Lo de la amnistía fiscal. Tienen que publicar los nombres aunque sea por profilaxis. Yo lo entiendo. Entender no es disculpar. Un partido con dificultades, con líneas políticas que hablan de pactar con el PP, unos aliados coyunturales que van desde los independentistas a gente más a la izquierda. Es un pandemónium. Tuvo que haberse previsto. Pero no se previó.
Iglesias se muestra satisfecho porque nunca había tenido tanto poder como hasta ahora.
Mire, yo mido mi poder no por mi presencia en un sitio sino por el mando en plaza. En gobernar se está para hacer cosas. Aunque a lo mejor no se pueda hacer mucho. Decía Polakowski, el filósofo marxista polaco, que hasta la revolución es una transacción entre la utopía y la realidad del momento. Gobernar, es transaccionar permanentemente porque el mundo a cambiar no es tan fácil de cambiar. La transacción, el pacto, el diálogo, es fundamental. ¿Hasta cuándo compensa? Que conteste cada cual. Yo me mido en cuanto a los objetivos que he podido conseguir.
¿Hasta 2020?
¿Llegaremos vivos a 2020? Sabe usted que queda un interminable, 18, 19, 2020. Con la crisis económica que está anunciándose, con el problema de los inmigrantes creciendo, con la rebeldía y el crecimiento preocupante de la extrema derecha, con el paro. No sé qué vaticinar. No lo sé porque tantas veces lo que parece que va a ocurrir no ocurre... porque hay una capacidad de aguante que maravilla.
O la gente teme una inestabilidad mayor...
Por eso digo que hay dos maneras de morir, con el braserito o peleando. Yo opto por pelear porque de la otra manera también te vas a morir. Si no tú, tus hijos y tus nietos. Este es el dilema. Lo que pasa es que la mente en este tiempo de hedonismo barato no quiere saber. Hay miedo. Lo entiendo pero no lo comparto. ¿Sabe lo que falta en este país? El discurso profético. Un discurso que, partiendo de la situación, diga que hay esperanza y a partir de ahí no escatime realismo. Que tenga la carga de energía y entusiasmo para que la gente se movilice. Antonio Gramsci llamó a aquello "fantasía concreta". Es bellísima la definición. Hace falta. Hay que ser claro, no ocultar las dificultades. ¿Que no gusta?' Como decía Baldomero Espartero: hágase la voluntad popular.
¿Cómo solucionaría usted el problema catalán?
¿Ahora? No tiene solución. Imposible. Porque dos suicidas, el independentismo y el españolismo, están instalados en el famoso choque de trenes. Lo del independentismo sin el 50% ha sido un disparate. No olvidemos que el independentismo ha sido impulsado por una fuerza de derechas conservadora burguesa. Cuando los catalanes indignados cercaron el Parlament esa fuerza pensó que había que huir de eso y de los tribunales por la corrupción. Cataluña siempre ha tenido conciencia de su identidad pero no había tanto independentista. Madrid tiene una parte de responsabilidad de haberlo ido creando. El día que desde un gobiernos se diga: lo prioritario es la justicia social, catalanes, vascos, gallegos tienen garantizado tal salario mínimo, tal pensión... Ese día se acaba una parte del independentismo. Pero para eso hay que hacer la lectura de clase y eso da miedo Y la derecha no puede hacer la lectura de clase.
Cuando dice que no hay solución significa que por mucho que el presidente Sánchez ofrezca, incluido el método canadiense, la predisposición, la gestualidad, no sirven para nada?
Sirve siempre y cuando esté al servicio de un plan maquiavélico que rompa los dos discursos, el independentista y el españolista. Los catalanes tienen ahora un pandemónium en la cabeza.
Usted habla del discurso de clase pero en realidad hace mucho que el discurso de clase sólo les importa si pueden aplicarlo ya en un Estado independiente. Por eso hace tiempo que no les importan los corruptos porque son sus corruptos.
Yo hablo de cuando yo estaba en Madrid.
Entonces Cataluña era la sociedad más desarrollada, no tenía sentido el discurso generalizado de clase.
Pujol mandaba y la izquierda estaba genuflexa ante Pujol. De modo que cuando me llamaban mis compañeros de Iniciativa y yo era duro con Pujol, me decían: "No te metas con Pujol porque aquí lo respeta mucho la gente". Yo les decía, "no me traigáis". Se sabía lo del 3% y que Pujol era un chorizo y se lo callaban. Allí, la izquierda se dejó secuestrar por la visión nacionalista. Y se fueron diluyendo los contenidos de clase. Cuando el cinturón rojo de Barcelona votó a Pujol pensé que era el comienzo del fin. ¿Sabe usted por qué se trae a Tarradellas en la Transición? Suárez hizo una encuesta y vio que la izquierda arrasaba en las autonómicas. Se trajo a Tarradellas y ese arrastró a un catalanismo que no superaba un 20%. Más no hay. Pero la izquierda, repito, estoy acusando, de aquella época, se supeditó al nacionalismo. Que era burgués. Ha habido momentos en todo el proceso independentista que ha habido un proceso anfibiológico. No se ha sido rotundo y se están pagando las consecuencias. Es tan difícil que exigiría un estadista maquiavélico que rompiese.
Esa era la estrategia de Soraya Sáenz de Santamaría de dejar que los independentistas se cociesen en su propio jugo. ¿Le parece bastante maquiavélico eso?
No. Me parece correcto. La política es una lucha. Yo no digo que se cuezan en su propia salsa, digo que hay que procurar romper la espina dorsal de un discurso irracional. ¿Yo que haría? Habérmelo preguntado hace 20 años, no ahora.
¿Se haría una fotografía con Maduro ante el pueblo para defender la gestión y el concepto de democracia que este tiene?
Yo no me haría una foto con nadie. Maduro está pasando muy malos momentos por muchos motivos: sus propios errores, muchos, y porque se ha tenido que defender como ha podido de la presión de EEUU, de las injerencias de España en el golpe de Estado de 2002, de las informaciones sesgadas y de muchas cosas. Sigo apostando por la revolución bolivariana con las dificultades que hay. Siempre voy a estar con todo lo que sea revolución de los de abajo. Y criticaré a los míos pero desde la misma trinchera pegándole tiros al de enfrente.
¿Incluso cuando los suyos traicionan los principios básicos de la izquierda?
¿Cuáles?
Maduro está haciendo que el pueblo pase hambre.
Eso no es cierto. La presión viene de los poderes económicos. Al pobre, con sus errores, corrupción, monocultivo económico, incapacidad política, yo no le quito responsabilidad pero enseguida he de añadir que está machacado. ¡Que se ha hablado de invadir Venezuela, pero ¡de qué clase de piratas estamos hablando! Por eso como veo tanta injusticia en el tratamiento, me pongo con ellos porque no soporto a los hipócritas. Los que hablaban de Cuba. ¡Pues claro que hay mucho que hablar y criticar de Cuba! yo soy el primero. Yo en la trinchera discutiría con el comandante Castro pero mientras disparamos contra los yankees. Cuando veo tanta injusticia en el tratamiento, cuando se hace un mártir de la democracia a un golpista, yo no puedo aceptar esto. Si, reposadamente, tratando a todos por igual, tenemos que criticar a Venezuela, aquí estoy. Para hacer la crítica y ayudar, o para decirle, vete, Nicolás, vete. Ahora, sometido al a presión de un frente, entonces digo: lo siento, opto por los míos porque esos son los míos. Yo sé quiénes son los míos y quienes son mis enemigos.
¿Se le ha ocurrido ponerse al lado del pueblo?
Usted sabe que cuando hablamos del pueblo hay capas, hay clases. Todo el pueblo no. Hay que ver cuántos lo siguen manteniendo en las elecciones.
En la dictaduras también hay votaciones.
No llame usted dictadura a Venezuela. Un país que tiene un referéndum revocatorio, en cuyas elecciones ha habido interventores internacionales que las han declarado limpias. Hablar allí de dictadura, ¡por Dios! Dictadura aquí en todo caso. Con un Rey que es inviolable. Allí el jefe del estado es responsable. Vamos a hablar de comparar con la realidad, no con predeterminación.
De la foto con Salvini ya ni hablamos.
Fotos de mi vida son con Gorbachov, Pertini, el presidente de Portugal, con Arafat, Mandela... Pero son fotos obligadas. Si fuese coordinador de IU y tuviese que ir en cuestión oficial a Italia y lo exigiese el protocolo, pues me haría una foto. Y no hablemos de fotos, porque ahí está la de las Azores con delitos de genocidio. Juguemos toda la partida. En la que no entro es en una partida de tramposos en la que se me diga: tú desármate.
http://www.elmundo.es/cronica/2018/10/09/5bb9d74e22601d73408b45d0.html

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2018.08.23 20:13 master_x_2k Zumbido III

Zumbido III

Estaba nerviosa, volviendo al lugar de Perra con el almuerzo en la mano. No era solo porque la había dejado sola con una bestia incontrolable compuesta casi por completo de colmillos, uñas, huesos y músculos. Era que era la hora del almuerzo.
Entre innumerables enfrentamientos con los matones, entrar en contacto con los Undersiders y el robo al banco, parecía que las cosas solían ocurrir al mediodía.
Me sentí aliviada cuando regresé y no había una carnicería. Una docena de perros me saludaron, muchos metiendo sus narices en la bolsa de papel que tenía. Navegué hasta Perra, que estaba sentada en una plataforma de bloques de hormigón junto a la pared abierta trasera. Sirius estaba acostado a su lado con su cabeza sobre su regazo.
“¿Comida?”, Le ofrecí.
Ella se inclinó hacia abajo, así que saqué una envoltura de souvlaki de pollo y una cocacola de la bolsa y se los entregué.
Cuando ella quitó el papel de un extremo de la envoltura, me encontré un lugar para sentarme en una parte de la pared que estaba incompleta o dañada. Los elementos habían desgastado los bloques de concreto, y algo de vegetación había logrado crecer en las grietas, lo que lo convertía en un asiento no del todo incómodo. Afuera, detrás del edificio, había un campo de césped sin cortar rodeado por una cerca de alambre. A medida que perdieron interés en la comida, los perros vagaron por ahí, persiguiéndose unos a otros o persuadiendo a otros a jugar, aplastando el césped tanto que podíamos verlos. La vista de su juego fue acompañada por una banda sonora de interminables ladridos y gruñidos.
Un perro blanco con cola cortada y manchas de color castaño en su cuerpo y sobre sus orejas se acercó a mí, sentándose para mirarme mientras tomaba mi primer bocado de mi envoltura.
Tragué saliva, y le dije al perro, “No. Esto es demasiado bueno para compartir, y probablemente no sea bueno para ti de todos modos.”
El perro ladeó la cabeza con curiosidad.
“Eres terriblemente bonita, sin embargo”, le dije.
Escuché un ruido de burla de la dirección de Perra. Me volví en su camino justo a tiempo para verla mirar hacia otro lado.
“¿Qué?”
“Nunca deberías tener un perro.”
Eso fue bastante duro, especialmente viniendo de ella. “¿En qué estás basando esto?”
“La mayoría de los dueños de perros son retrasados, y los más retrasados ​​son los que eligen un perro porque es lindo, o porque es bonito, sin saber nada sobre la raza, el temperamento, las necesidades del perro.”
Suspiré, “Vete a la mierda, Rache. Puedo decir que es un lindo perro sin decir que me lo llevaré a casa.”
“Lo que sea”, ella no quitó sus ojos de los perros en el campo de atrás.
“No, no me ignores. Quieres comenzar algo, bien. Pero si lo haces, debes escuchar lo que tengo que decir. Escucha lo que tengo que decir. Préstame atención, maldita sea.”
Ella se giró para mirarme. Ella no fruncía el ceño ni miraba con enojo, pero su mirada era tan desapasionada que me hizo sentir incómoda.
“Vamos, me conoces bastante bien. Todos los demás me describen como cuidadosa y cautelosa, aunque no estoy del todo segura de por qué. ¿De verdad crees que elegiría algo tan importante como un perro, una nueva adición a mi familia, sin investigar primero?”
Ella no respondió. En cambio, volvió su atención a los perros afuera.
“Claro”, dije. “No lo haría.”
No presioné las cosas más. Terminamos nuestras envolturas, desenterré una pieza del baklava envuelto en papel de aluminio de la bolsa, la dejé sobre el papel de mi envoltorio y enrollé la laminilla alrededor del resto para pasárselo a Perra. Cuando terminé de comer mi postre y lamer mis dedos, salté de mi asiento en la pared, encontré una pelota y comencé a tirarla para los perros.
“Toma”, me dijo Perra. Me volteé, y ella me entregó el bastón azul que sobresalía de la cremallera de la mochila. Era de plástico, moldeado para tener un mango con asideros en un extremo y una taza en el otro. Cuando un perro me trajo la pelota, presioné experimentalmente el extremo ahuecado hacia abajo y la bola se colocó en su sitio.
Cuando lo giré hacia adelante, la pelota salió volando, cinco veces más lejos que cuando usé mi mano. La mayoría de los perros salieron en estampida, corriendo para ser los primeros en agarrarlo o perseguir a los que estaban a la cabeza.
Fue agradable, disfrutar del sol, jugar con los perros, no tener responsabilidades ni presiones por el momento.
Me volví para mirar por encima de mi hombro. “¿Puedes hablarme sobre algunos de ellos? ¿Los perros?”
Perra frunció el ceño, pero no me rechazó. “Este es Sirius. Fue comprado como un cachorro para algún niño de doce años, luego creció demasiado grande y rebelde para quedarse en la casa. Fue encerrado afuera e ignorado, sus uñas crecieron demasiado y terminó con una infección en el pie. Decidieron que era más fácil dejarlo en un refugio que pagar por la atención médica. Como no estaba entrenado ni socializado, resultó demasiado salvaje y excitable para ser adoptado. Lo conseguí en la semana que iba a ser sacrificado.”
“Que gente de mierda”, miré a Sirius, que estaba durmiendo. “¿Cómo sabes la historia?”
“Conozco a algunas personas que se ofrecen como voluntarios en refugios, de cuando lo hacía yo. Me avisan si hay un perro que merece una segunda oportunidad. No muchos no la merecen.”
“Ah”
“Al que le estabas hablando hace unos minutos era Bullet. Ella es la más inteligente del grupo. Su raza anhela el ejercicio, están pensados para correr todo el día con los cazadores... excepto que ella fue utilizada como beta para calentar perros para uno de los grupos de peleas de perros de aquí y su hombro estaba destrozado bastante mal. Incluso con el hombro en el mejor estado que va a conseguir, le duele demasiado para que corra tanto como necesita.”
Vi a Bullet en la multitud. Efectivamente, ella se estaba quedando atrás del resto. Pensé que tal vez ella estaba favoreciendo una pierna.
“Si tu poder sana, ¿por qué no lo ayuda? ¿O el ojo y el oído de Angelica?”
Perra se encogió de hombros. “Lisa dijo que tiene algo que ver conmigo haciendo un ‘plano’. Es un balbuceo para mí. Todo lo que sé es que no ayuda a los problemas de salud más antiguos. Elimina la enfermedad y el cáncer, y los parásitos, y la mayoría del daño que sufren cuando son grandes. Eso es todo.”
“Creo que lo entiendo”, le dije. Miré a Bullet, que había dejado de correr y estaba sentada en el medio del campo, viendo a otros correr. “¿Todos ellos tienen historias como esa?”
“La mayoría.”
“Maldición”, sentí una punzada de simpatía por los animales.
La manada de perros regresó a mí, y un perro lanudo dejó caer la pelota a mis pies.
“Buen perro”, le dije. Tiré la pelota, con el objetivo de acercarla a Bullet, y la manada de perros salió corriendo otra vez, con más de unos pocos ladridos emocionados.
Perra y yo no estábamos conversando, pero ninguna de las dos era gente de conversación. Yo era demasiado torpe socialmente para mantener una pequeña charla por un período de tiempo prolongado, y Perra era... bueno, ella era Perra. Así que nos sentamos, pasaron los minutos entre cada intercambio de diálogo, y de alguna forma no me molestó. Me dejaba escoger y elegir de lo que estaba hablando con mucho cuidado.
“Es una lástima que los perros no puedan tener eventos detonantes”, reflexionó Perra en voz alta. “Si lo hicieran, algunas personas podrían pensarlo dos veces.”
Podría haber discutido los detalles, señalar que la mayoría de las personas no estaban al tanto de los pormenores de los eventos detonantes, podría haber argumentado que algunas cosas podrían empeorar si los perros pudieran obtener poderes. No se sintió necesario.
“Sí”, estuve de acuerdo.
Ese fue el alcance de ese diálogo. Disfrutamos de otro largo silencio y los perros compitieron entre sí para buscar la pelota.
El sonido de una botella que se rompió y gritos muy humanos perturbaron nuestra paz.
“Estos tipos otra vez”, gruñó Perra, moviendo la cabeza de Sirius de su regazo y saltando de su asiento sobre la pila de bloques de concreto. El labrador negro giró la cabeza para mirar mientras se dirigía al frente del edificio. Perra silbó por sus perros y Brutus, Judas y Angelica corrieron a su lado.
“¿Qué está pasando?” Llamé a ella, moviéndome para seguirla.
“Quédate adentro”, me dijo.
Hice lo que me pidió, pero eso no significaba que no tratara de acercarme, de tener una mejor idea de lo que estaba pasando. Me acerqué a una de las ventanas tapiadas en la parte delantera del edificio y eché un vistazo a través de un hueco en la madera contrachapada.
Perra tenía a sus perros de pie a su alrededor, y ella estaba parada frente a un grupo de aproximadamente siete personas. Variando desde los treinta a los doce años. No fue difícil descubrir con quién se identificaban. La mitad de los chicos eran rubios o teñidos de rubio, y los otros se habían afeitado la cabeza. La más joven era una niña de unos doce años que también se había llevado una cuchilla de afeitar al cuero cabelludo, dejando solo su flequillo y el pelo colgando alrededor de sus orejas y la parte posterior de su cuello. El detalle que confirmó mis sospechas de su afiliación fue el número ochenta y tres que vi grabado en una de las camisetas de los chicos en marcador permanente.
Los supremacistas blancos amaban los códigos en números. Si sospechabas si un número era uno de sus códigos, el número ocho era una buena pista, ya que aparecía mucho. Los ocho se refieren a la octava letra del alfabeto, H; Ochenta y ocho representaban HH o ‘Heil Hitler’, mientras que dieciocho apuntaban a Adolf Hitler de la misma manera. El ochenta y tres no era uno que hubiera visto antes, pero sabía que habría sido por HC... Heil algo. ¿Heil Cristo?
En cualquier caso, estos números habían sido una manera de mantener los sentimientos racistas por lo bajo, en torno a aquellos que no estaban afiliados, hasta que el predecesor de Kaiser formó el Imperio Ochenta y Ocho aquí en Brockton Bay. La movida había impulsado un ultimátum sobre los racistas más reservados en el área, forzándolos a unirse al grupo agresivo y activo en el ojo público o retirarse más hacia la clandestinidad. También había atraído a multitudes de supremacistas blancos más acérrimos de las regiones circundantes a Brockton Bay. Cuando las personas con poderes, incluido Kaiser, comenzaron a congregarse en el grupo, Brockton Bay se convirtió en un imán para ese tipo de cosas. Una de las colecciones más grandes de racistas al norte del cinturón de la Biblia.[1] Posiblemente sea la mayor congregación de supervillanos racistas.
El día en que el Imperio Ochenta y Ocho había obtenido su nombre no había sido un buen día para nuestra ciudad.
Un hombre, de unos treinta años, sostenía una caja de botellas de cerveza vacías. Sostuvo uno por el cuello, la arrojó al aire y la atrapó de nuevo, luego la azotó en dirección a Perra. Me estremecí más que ella cuando estalló explosivamente contra el frente de la puerta.
“Te dijimos que salieras de aquí”, le dijo con desdén.
“Yo estaba aquí primero.”
“No importa. Estamos reclamando este vecindario, y esos ladridos me están volviendo loco.”
“Lo dijiste antes. Prueba tapones para los oídos.”
Agarró otra botella y la arrojó con fuerza. Perra tuvo que inclinarse fuera del camino esta vez, para evitar que golpeara su hombro.
“No puedo hacer negocios usando tapones para los oídos, puta estúpida”, el hombre puso su mano en la cabeza de la niña parcialmente calva, que le hizo una mueca a Perra.
“Entonces no hagas negocios. No me importa.”
Cogió otra botella y luego se detuvo. Una lenta sonrisa cruzó su rostro mientras miraba a un adolescente que estaba justo al lado de la chica calva, “Una cosa sobre algo tan malditamente irritante como esos ladridos, es que nos hace hablar sobre cómo podemos lidiar con ellos. Tom, aquí, tenía mi sugerencia favorita. Dijo que podíamos empapar salchichas con anticongelante y arrojarlos al campo de allá. ¿Qué dices?”
Mierda. Miré por el interior del edificio buscando algo que pudiera usar como máscara, pero no había nada. ¿Por qué no traje mi disfraz? La situación estaba a un pelo de convertirse en un baño de sangre, y mi identidad civil era fácil de ver. Ni siquiera podía trabajar desde el interior del edificio, sin arriesgarme a que alguien hubiera oído hablar de mi poder o de cómo operaba, y que viniera detrás de mí.
Solo pude ver a Perra desde atrás, pero vi que volvía la cabeza para evaluar al grupo. Tal vez calculando cuánto tardarían sus perros en asesinarlos a todos.
“Si fueras a hacer eso”, dijo, “lo habrías hecho antes, y te mataría por ello. O tienes demasiado miedo para hacer algo al respecto, que deberías, o Kaiser te dijo que no me molestaras.”
Era la última actitud que hubiera esperado de ella. ¿Perra, ser sensata?
El hombre con las botellas se burló, “Nah. Verás, escuchamos ese aullido antes. Lo mismo hicieron algunos de nuestros vecinos. Kaiser nos dijo que nos portemos bien, pero como yo lo veo, si le decimos a Kaiser que comenzaste esta mierda, y pregunta por nuestra historia, va a escuchar que hubo aullidos antes de que hubiera peleas.”
“Sabes quién soy”, Perra los amenazó, “Conoces mis habilidades. ¿Realmente vas a joder conmigo, aquí? ¿Con mis perros alrededor? ¿De verdad?
Escuché, en vez de ver, el sonido de una pistola amartillando. El adolescente, al que identifiqué como Tom, levantó un arma en dirección a Perra.
“¿Sigues pensando que eres dura?” Se burló el hombre de Perra, “Las armas son el gran ecualizador, ¿sabes? Mi hijo aquí quiere un lugar en el Imperio, y para hacerlo, tiene que ganarse el privilegio. Estoy pensando que Asesinarte sería una buena forma de hacerlo.”
No esperé a escuchar el resto del diálogo. No había forma de que esto no fuera a terminar con violencia ahora. Me quité los zapatos, luego corrí con mis calcetines sobre el piso de concreto, manteniéndome lo más bajo que pude. Encontré el cuchillo que Perra había usado para abrir las bolsas de comida para perros, y luego lo metí en mi bolsillo trasero. Todavía no había nada que pudiera ver que funcionara como una máscara. Ni siquiera llevaba una sudadera o suficientes capas extra para usar una pieza de mi ropa como máscara. Hacía demasiado calor ese día.
Lo cual me dejó una opción muy desagradable.
Ejercí mi poder y me alegré de encontrar que el campo de hierba y el edificio medio construido tenían un buen suministro de bichos con los que trabajar. Los saltamontes migraron en mi dirección, y vacié un nido de avispas que se acurrucaba en la pared sobre el segundo piso sin terminar. Los jejenes que habían estado disfrutando de la gran cantidad de desechos de perros volaron en mi dirección, e innumerables hormigas y arañas formaron el resto del enjambre.
Todos juntos, fluyeron en mi dirección para reunirse en mi piel, trepando por mis piernas y mi torso, algunos girando hacia abajo para cubrir mis brazos. Como uno, cubrieron cada centímetro de mi cuerpo, incluso creando una masa sobre mi boca y gafas para oscurecer todo. No me hizo tantas cosquillas como pensé que podría, pero me estremecí.
Necesitaría una ducha después de esto. Diez duchas. Y pagaría por usar un gimnasio o piscina o algo así, así que no tuviera que soportar la ducha de porquería en el departamento mientras me limpiaba la piel. El noventa por ciento de mi razonamiento para diseñar un disfraz que cubriera todo mi cuerpo fue por esta misma razón, maldita sea.
¿Por qué no traje mi traje? ¿Por qué?
Me estremecí ante el rugido ensordecedor de un disparo. Esperé con la respiración contenida, hasta que escuché el murmullo de la conversación en la puerta otra vez, la voz de Perra. ¿Un disparo de advertencia?
Agarré mi teléfono celular del bolsillo y envié un mensaje de texto, seleccionando a Brian, Lisa y Alec como destinatarios:
Media docena de cabezas rapadas aquí. Al menos un arma. Necesito respaldo.
Mi teléfono vibró con una respuesta unos segundos más tarde. Brian:
n camino. estaba yendo a casa. tomará un minuto.
Sin respuesta inmediata de los otros dos. Mi teléfono mostraba la hora como la 1:38. Lo suficientemente cerca de la hora del almuerzo como para considerarlo una continuación del patrón. Iba a desarrollar un trastorno de ansiedad por esto. Le mandé un mensaje de texto con las instrucciones, informándole que busqué el edificio con la grúa.
Se habían juntado suficientes bichos para cubrirme, con muchos de sobra. Quería estar absolutamente segura de que estaba cubierta, así que los amontoné uno encima del otro, a varias capas de profundidad. Fue sofocante. Me forzaron a respirar por la nariz, y mi visión fue oscurecida por los insectos que se habían acumulado en mis gafas. Más que eso, hacía calor en medio del denso enjambre. Aun así, preferí soportar esto que arriesgarme a ser identificada.
Miré por la ventana tapiada más cercana por la que podía ver y vi que el grupo no se había movido. El hombre con las botellas dijo algo, pero no pude entenderlo. Ir a buscar el cuchillo y enviar los textos me había alejado del alcance del oído.
Volví corriendo a la puerta de entrada, manteniéndome medio agachada como antes, para asegurarme de que nadie me veía a través de los huecos en las tablas de las ventanas. Volví a ponerme los zapatos, me enderecé, respiré hondo y abrí la puerta.
“¡Jesús mierda!” Maldijo un cabeza rapada de veintitantos mientras me movía al costado de Perra. Tenía una vaga noción de cómo debía verme – una torre de insectos enjambrados con una vaga definición humana, dando la forma suelta de una cabeza, con vagas muescas en la ‘cara’ donde estaban mis ojos.
Incluso los ojos de Perra se ensancharon una fracción al verme.
“¿Qué carajo?” Ella murmuró.
Me quedé callada, manteniendo mi atención en el grupo.
El hombre botella me miró, luego habló en voz baja, “Tom, ¿verdad? ¿Harías los honores y te encargarías de este show de halloween?”
El adolescente giró la pistola en mi dirección, apuntando al nivel del pecho. Él sonrió, “Es un placer.”
La escena con Bakuda y sus secuaces no había sido muy diferente. La única diferencia era que Tom no dudó un segundo cuando se trataba de apretar el gatillo.
La fuerza bruta del disparo me dejó tambaleándome, y ni siquiera me había golpeado.
Me había agachado mientras salía hacia atrás, dejando a la mayoría de los bichos donde estaban sobre mí. Algunos se habían caído, pero la estructura general se había mantenido más o menos estable, y cada uno de los bichos se apretaban unos a otros y se extendían lo suficiente como para llenar el espacio vacío de la cabeza y el pecho.
Por lo que mis bichos habían experimentado, sabía que el disparo había pasado solo unos centímetros sobre mi cabeza, cerca del centro de donde estaba mi pecho. El enjambre donde me agaché era más denso, para sostener la estructura sobre ellos, así que no podía ver a través de ellos tan fácilmente. Solo podía esperar aguantando la respiración, con la esperanza de que los bichos me ofrecieran la cobertura suficiente para esconder mi yo real.
“¿Qué mierda?” Tom dijo. Moví los bichos frente a mis ojos para poder mirarlo parcialmente, y lo vi alejarse, con el arma aún levantada.
Había tomado prestado un truco de Grue, y pensé que tenía sentido tomar uno de Tattletale también.
Cuando hablé, siseé las palabras y, al mismo tiempo, hice que todos los bichos del enjambre hicieran ruido: zumbando, gorjeando y chirriando al ritmo de mis palabras, haciendo todo lo posible para parecer menos humana. “Las armas no van a funcionar cuando mi cuerpo está así.”
Poniendo mis manos en el suelo, trayendo la masa erguida de bichos conmigo, me arrastré hacia adelante un paso. Vi a casi todos en su grupo alejarse. Solo el hombre con las botellas permaneció donde estaba, y usó un brazo extendido para evitar que Tom también retrocediera.
Mi estratagema estaba funcionando. Como Tattletale había hecho con Glory Girl y Panacea, y de nuevo con Bakuda, podía hacerles creer que tenía poderes que no tenía realmente para confundir y despistar.
“¡Dispara, muchacho!” El hombre apretó con más fuerza el hombro de Tom.
El adolescente obedeció, disparando tres veces más contra el enjambre, apuntando demasiado alto para golpearme. Dos disparos más golpearon donde habría estado mi torso. El tercero pasó por mi falsa ‘cabeza.’
Tom, con los ojos muy abiertos de alarma, decidió cambiar de objetivo. Giró su brazo hacia mi derecha para apuntar su arma a Perra.
Me lancé hacia adelante, desenvainando el cuchillo y balanceándolo con un solo movimiento. Apuñalé a Tom en el muslo, mientras Perra evadía a un lado. A través de una combinación de mi ataque, que Tom tenga que ajustar su puntería y los movimientos de Perra, el tiro falló.
Cuando Tom cayó, colapsé el enjambre sobre él. Evitando tocarlo directamente, saqué el arma de su mano, recuperé mi cuchillo y apuñalé la punta del cuchillo en su palma para eliminar cualquier posibilidad de que él tomara represalias o agarrara su arma.
En un impulso, le pasé el cuchillo por la frente. Según Brian, los cortes en la frente rara vez eran graves, pero sangraban lo suficiente como para parecer graves. Era una técnica que los luchadores de lucha libre usaban con frecuencia, y una técnica que los boxeadores usaban para cegar a sus oponentes con sangre en los ojos.
Dejé algunos de mis bichos alrededor de Tom mientras me alejaba de él. Gritó frenéticamente y luchó por arrastrarse lejos.
Fue una estrategia más brutal de lo que me hubiera gustado, pero como yo lo veía, cualquier efecto que generara al herirlo así, con suerte evitaría que otros se unieran a la pelea, y llevaría a que menos personas se lastimaran a la larga. No me gustaban los seguidores de Kaiser, no tenía ningún respeto por ellos, pero no quería verlos destrozados por los perros de Perra.
“Este territorio es nuestro”, les gruñó Perra, mientras la gente retrocedía. Brutus, Judas y Angelica eran más grandes ahora, su piel se dividía con sangrientas espinas de hueso sobresaliendo de los huecos. “Fuera.”
“¡Kaiser escuchará sobre esto!”, Gritó el hombre de la botella.
“¡Fuera!” Gritó Perra.
Tom, todavía fuera de si por el dolor y miedo, saltó ante esa orden. Trató de ponerse de pie y falló, volviendo a caer al suelo con un grito desgarrador. Cuando extendió la mano, implorándole ayuda a sus amigos, la piel de sus manos y su rostro estaban casi completamente cubiertos de bichos y sangre. Hizo mucho para ayudar a asustar al resto para que se retiraran. La mayoría huyó.
El hombre botella avanzó cautelosamente hacia Tom. No me moví de donde estaba parada/ agachada mientras se inclinaba para ayudar a Tom a levantarse y cojear.
“Carajo”, murmuró Perra.
“Lo siento”, le dije, “espero no haber empeorado las cosas al intervenir.”
Ella sacudió su cabeza.
“Quiero decir, tal vez si no hubiera salido, no se hubiera puesto violento.”
“Él estaba juntando el valor para dispararme,” dijo. “Está bien.”
“¿Qué vas a hacer?”
“¿Qué?”
“Quiero decir, van a venir de nuevo. Quizás pronto. Dependiendo de lo que digan o con quién se quejen, podría haber personas con poderes la próxima vez.”
“Yo me encargaré.”
“Sé que este es tu espacio, creo que es perfecto, pero tal vez deberías considerar mudarte a algún lugar-”
Ella me dio una mirada dura. “¿Quieres ser golpeada hoy?”
Cerré mi boca
“Voy a entrar a recoger la mierda. Puedes ayudar, o puedes regresar. No me importa.”
Miré por encima del hombro en la dirección en que los skinheads se habían retirado.
“Te ayudaré,” decidí en voz alta. “Dije que lo haría, y es posible que necesites apoyo si deciden volver con refuerzos.” Además, le había enviado un mensaje a Brian para que viniera, y él necesitaría un resumen adecuado de lo que había sucedido.
Solo silbó dos veces para que sus perros la siguieran adentro, mirando hacia atrás para ver que aún la estaban siguiendo. Ella me miró, y no estaba del todo segura, pero pensé que tal vez no parecía tan enojada como solía estarlo.
[1] El cinturón de la Biblia o cinto Biblico (Bible Belt en inglés) es una franja al sur de Estados Unidos donde la gente es mucho mas religiosa y extremista.

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2018.07.31 17:13 master_x_2k Zumbido II

Perra lideró el paso mientras trazamos un camino sinuoso a través de los muelles. Sus perros trotaban a su lado, de vez en cuando se detenían para olfatear, pero nunca se apresuraban o se quedaban tan atrás como para tirar de la correa.
Mirándola, pude ver cómo ella estaba más a gusto así. Cuando caminaba con los perros a su lado, pude ver que las líneas de su rostro eran más suaves, había menos tensión en su cuerpo. Ella no era tan resguardada.
De alguna manera había asumido que sus días de estar en las calles y defenderse eran los días malos para ella. Que era un paso adelante estar con nosotros. Estaba empezando a reconsiderar si eso era completamente cierto, al verla caminar con paso firme por las calles y callejones con sus perros a su lado. Aquí no tenía que preocuparse por tratar con las personas y las maniobras sociales que ya no podía entender. Esto era a lo que estaba acostumbrada.
Ella echó un vistazo en mi dirección, y una sombra de irritación tocó su expresión.
Estaba entrometiéndome en su dominio, arruinándolo. Si metía la pata y la jodía, tendría suerte de que me golpeara solo una vez.
Sabía que estábamos cerca de nuestro destino cuando oí los ladridos. Angelica dio un ladrido corto en respuesta, se puso en modo de ‘frenesí excitado’ y corrió hacia adelante, tirando de la correa. Perra la detuvo, la dirigió a echarse con un movimiento de su dedo, y esperamos. Cuando Angelica se relajó y apoyó la barbilla en el suelo, avanzamos de nuevo.
No conseguimos tres pasos antes de que Angelica tirara de nuevo, provocando la repetición de la orden y otra larga espera de un minuto.
La tercera vez que sucedió, Perra me dio una mirada oscura. Como si fuera por mi culpa, o más probable, ella podría haber anticipado impaciencia por mi parte. Aunque realmente no me importó. No era como si tuviera un lugar donde estar, y fue interesante ver su proceso.
“¿Cuánto tiempo la has tenido?”
“Cinco meses.”
“Eso es bastante sorprendente”, admití, “quiero decir, ella fue abusada antes de que la tuvieras, ¿no? Así que incluso con tener que superar eso, ella ya está mejor entrenada que cualquier perro que haya visto que no sea tuyo.”
“Sigue caminando,” ella instruyó a Angelica. Cuando Angelica no se movió, Perra repartió golosinas a Brutus, luego a Judas, y luego a Angelica a su vez, sin detenerse. “Los perros aprenden de su manada. Ella aprende algo imitando a Brutus y Judas.”
Asenti.
“De todos modos, la mayoría de los dueños de perros son retardados.”
“Puedo creer eso.”
Nos acercamos al edificio de donde provenían todos los ladridos. El esqueleto oxidado de una grúa pequeña estaba sobre un edificio parcialmente construido. Perra abrió la puerta y esperó hasta que estuve dentro antes de cerrarla y ponerle llave. Podía oír el rascar en la puerta justo después de la primera habitación.
Cuando se abrió la segunda puerta que daba acceso al edificio, una marea de perros casi nos derribó. No pude contarlos, pero hubo más de diez, menos de veinte. Todo tipo de razas, diferentes tamaños y formas.
Mientras que Perra se movió hacia adelante como si los perros no estuvieran allí, luché para siquiera levantarme. Me apoyé contra la puerta principal para mantener el equilibrio, y todo lo que podía pensar era en el momento en que Perra lanzado a sus perros encima de mí, cuando nos conocimos.
No podía permitirme parecer débil frente a Perra, así que evité pedir ayuda.
El cemento se extendía sobre casi la mitad del interior del edificio, como piso o la base, pero el trabajo se había interrumpido y abandonado por la mitad. Había áreas donde se había colocado piedra triturada en preparación para el vertido de cemento, y una combinación de viento y lluvia había mezclado tierra regular en la piedra triturada hace mucho tiempo. Cualquier lugar dentro del edificio que no estaba cubierto de concreto estaba marcado por parches de césped y algunas malas hierbas.
Tres paredes de la planta baja estaban erectas, madera contrachapada y paneles de yeso atornillados a marcos de madera, con bloques de cemento apilados contra la mayoría de las paredes exteriores. Ya se había hecho suficiente en la parte delantera del edificio para que los trabajadores de la construcción comenzaran a diseñar un segundo piso, proporcionando un saliente entre la planta baja y el cielo para mantener las cosas más o menos secas. La cosa era demasiado desastre como para saber si la pared exterior lejana había quedado incompleta o si se había caído. Estaba abierto al medio ambiente, dejando entrar rayos de luz solar polvorienta.
Perra se dirigió a una plataforma de madera apilada con bolsas de comida para perros, que descansaba sobre una plataforma de ladrillos. Ella desenvainó un cuchillo sobre la parte superior de dos bolsas y las dejó vaciar en un comedero que estaba colocado debajo. Me sentí agradecida cuando la mayoría de los perros a mi alrededor se apresuraron a buscar su comida.
El descanso no duró mucho. Varios de los perros comenzaron a luchar frente al abrevadero. Un labrador negro, gruñendo con su expresión convertida en algo grotesco, persiguió a un perro más pequeño directamente hacia mí. El pequeño perro colisionó con mis piernas, y con el labrador pisándole los talones, comenzó a pelear con uñas y dientes en su propia defensa. Un perro más grande, más largo y lánguido que el labrador, con pelaje muy corto, cruzó la habitación para unirse a la escaramuza, protegiendo al pequeño.
“¿Perra?” Pregunté, haciendo mi mejor esfuerzo para mantener mi voz tranquila mientras los perros luchaban debajo de mí, chocando contra mis piernas. Retrocedí, pero me trajeron la pelea una vez más.
“El negro es Sirius. Él es el más nuevo, no está acostumbrado a las cosas. Se pondrá mejor cuando los otros perros lo socialicen y yo tenga la oportunidad de entrenarlo.”
“Están, eh, peleando feo”, hice una mueca y levanté una pierna del suelo para mantenerla fuera del camino.
“Avísame si los hace sangrar.”
La pelea fue angustiosa, evocando recuerdos muy vívidos de los perros de Perra aterrorizándome. ¿Por qué esto me asustaba tanto cuando estar cerca de sus perros en forma de monstruo no me ponía tan nerviosa?
Cerrando mis ojos, me concentré en mi poder. Mi objetivo no era hacer nada con él, sino simplemente salir un poco de mi cabeza, lograr una perspectiva más amplia. Enfocándome en el panorama general, considerándome una figura muy pequeña contra el telón de fondo de todo un vecindario, pude centrarme. Podía ignorar a los animales peludos empujándose contra mis piernas, saltando a mi alrededor, presionando sus frías narices contra mis manos y brazos.
Una masa de bichos en mi vecindad inmediata se lanzó entre mis piernas. Mis ojos se abrieron de golpe, y vi al culpable, puse mis manos sobre él, el labrador de pelaje oscuro. Tampoco eran pulgas, ni garrapatas ni nada de eso. Era una masa más densa. El paralelo más cercano que podría dibujar sería un nido de avispas. O gusanos en una bolsa de basura.
“Perra”, hablé con cautela.
“¿Qué?” Sonaba... molesta era la palabra incorrecta. Parecía estar lista para matarme, por haberla interrumpido mientras les llevaba agua fresca a los perros.
“Creo que uno de estos chicos está realmente enfermo.”
Su cabeza se movió en mi dirección. “Muéstrame.”
Los perros dejaron de luchar mientras ella caminaba hacia nosotros. Aproveché la oportunidad para agarrar con cautela el collar de Sirius mientras ella se llevaba el resto. Ella me fulminó con la mirada, “Explica.”
Fue difícil organizar mis pensamientos, incluso sin tomar en cuenta de su intenso escrutinio. “Gusanos. Pero no, como, lombrices solitarias. N-no puedo ver a través de sus ojos ni nada. Um. No sé lo que son, así que solo puedo decirte lo que sé. En su mayoría son juveniles, solo unos pocos adultos, um-”
“¿Por encima del corazón, aquí?” Ella señaló un punto bajo en su pecho.
Asentí.
“¿Y las arterias? Hay uno de aquí,” señaló el hombro del labrador, “¿A aquí?”, Recorrió con su dedo a lo largo de su columna vertebral.
“Ahí es donde muchos de ellos están. Pero no solo están allí. Están en todas partes dentro de él.”
“Hijos de puta. Esos hijos de puta”, gruñó. “Les advertí.”
Agarrando el cuello del labrador, le ordenó al perro: “Ven, Sirius.”
El perro se resistió hasta que Brutus se adelantó, y luego avanzó, aunque aún tiraba y se retorcía contra el agarre de su collar.
“No sé perros”, le dije, siguiéndola dentro de la manada de perros justo dentro del edificio. “Nunca tuve una mascota, así que no tengo idea aquí.”
“Es un parasito del corazón. Algo que se supone que los perros deben tomar medicamentos para prevenir, todos los meses.”
“¿Los dueños no se los dieron, entonces?”
“El refugio no lo hizo. Vagos, tacaños de la puta madre. Este es el segundo perro que obtuve de ese lugar que no fue atendido. ¿Y las personas que adoptan consiguen un perro enfermo? Hijos de puta, hijos de puta, hijos de puta.
“¿Qué vas a hacer con él?” Intenté ignorar a los perros que pululaban a mi alrededor, seguir avanzando y seguir a Perra.
“Nosotras vamos a ayudarlo.”
Negué con la cabeza. “No creo que pueda sacar a los gusanos sin lastimarlo. Quiero decir, están en su torrente sanguíneo y lo más parecido a una salida serían sus pulmones, y creo que sangrarían demasiado. Ni siquiera estoy segura de poder moverlos.”
“Agarra esa cadena.” Señaló hacia el otro lado de la habitación, aun sosteniendo a Sirius.
Vi varias cadenas pesadas, manchadas de óxido, enrolladas y colgadas en la pared sobre una plataforma de ladrillos desgastados por el clima. Me apresuré y la bajé. Fue lo suficientemente pesada que tuve que arrastrarla sobre la hierba para llevársela.
“Mochila”, me dijo. Me la quité y se la entregué. Abrió el frente y me entregó un mosquetón, un bucle de metal con una bisagra de bloqueo. “Ve y ata la cadena a algo sólido.”
Lo hice, colocando la cadena alrededor de la base de la grúa que estaba atornillada a la plataforma de concreto, hacia el centro de la habitación. Pasé el extremo a través del mosquetón y regresé a Perra.
Judas, Brutus y Angelica ya estaban a la mitad del tamaño normal. Perra tomó la cadena y comenzó a extenderla alrededor del perro que luchaba, enrollándola en media docena de mosquetones para que se extendiera alrededor de su cuello, cuerpo y estómago, y entre sus piernas.
“¿Que está pasando?”
“Estoy usando mi poder sobre él. Y él no está entrenado.”
“Espera. ¿Acaso un perro no mató a algunas personas, cuando obtuviste tus poderes por primera vez?”
“Sip.”
Sentí que los latidos de mi corazón se aceleraron un poco. “Entonces esto es realmente peligroso.”
“Sip.” Ella tiró de la cadena en el cuello de Sirius.
“Bueno.” Exhalé lentamente. “¿Qué puedo hacer?”
“Mantente fuera del camino por ahora.”
Sirius comenzó a crecer. Los músculos se ondularon bajo su abrigo negro, y él chilló, alejándose.
“¿No podríamos quizás tranquilizarlo, primero?”, Le pregunté, viendo al labrador tratando de escapar, a pesar de las cadenas que lo ataban.
Perra sostuvo la longitud de la cadena en sus manos, manteniéndolo en su lugar. “No. Mi poder quemaría las drogas.”
“A él no le gusta esto.”
“Se necesita acostumbrarse. Pero esto es mejor de lo que pasaría si un veterinario se encargara de ello. Más seguro.”
No para nosotras, pensé, mientras Sirius retrocedía. Perra lo jaló más cerca de ella, moviendo su agarre a la cadena en su cuello y pecho para soltar un poco las cadenas y darle a Sirius más espacio para crecer. Tenía las orejas hacia atrás, el rostro marcado por el miedo y la ira, los dientes al descubierto. Me habría aterrorizado perdiera el control, dada la facilidad con la que podía quitarle la mitad de la cara a alguien con un solo mordisco, pero Perra nunca se estremeció ni rompió el contacto visual con él.
Algo se movió a mi derecha, y vi a Brutus caminar de un lado a otro. Los otros perros, los que no conocía, se mantuvieron a cierta distancia, mantenidos a raya por la presencia vigilante de Brutus.
Hubo un sonido de cadena arrastrando cuando Perra volvió a ajustar la cadena.
“¡Judas, Angelica!”, Gritó, liberando a Sirius y retrocediendo. “¡Sostener!”
Sirius, las pupilas reducidas a puntos, se lanzó hacia ella. Judas se interpuso entre ellos, mientras Angelica golpeaba al labrador desde un lado, tirándolo al suelo. En un momento, los dos perros estaban sobre él, Judas sosteniendo la garganta de Sirius en sus mandíbulas, mientras Angelica estaba a horcajadas sobre sus cuartos traseros. Incluso con dos perros de tamaño completo amontonados sobre él, Sirius logró dar pelea.
“¿El parasito del corazón?” Perra me miró.
Me sentí con mi poder. Fuera lo que fuera lo que estaba pasando dentro del cuerpo de Sirius, los gusanos se estaban revolviendo, desintegrándose y disolviéndose.
“Casi desaparecido.”
Ella asintió.
Dirigió su atención a Sirius, que yacía boca abajo, con el pecho agitado. “Los parásitos del corazón tienen una bacteria dentro de ellos. Cuando mueren, la bacteria se libera en el perro. Tener un tratamiento veterinario es un proceso largo que implica inyectar arsénico en los músculos y muchos antibióticos. Así, su cuerpo no solo los matará, sino que también puede matar la enfermedad. Él estará bien mañana.”
Sirius dejó escapar un largo y lúgubre ruido, en algún lugar entre un gemido y un aullido, lo suficientemente fuerte como para que tuviera que apartar mi rostro y taparme los oídos.
Cuando estaba seguro de que no iba a volver a hacerlo, solté las manos. Le pregunté a Perra: “¿Has hecho esto antes?”
Ella sacudió su cabeza. “He usado mi poder en la mayoría de ellos, pero solo un poco, para mantenerlos sanos. Sirius es el único que he hecho tan grande desde Angelica, Brutus, Judas y Rollo.”
Casi le pregunté quién era Rollo, pero mantuve la boca cerrada. Era un hábito mío, descubrí, que por lo general empujaba demasiado la conversación con Perra, le daba una excusa para enfadarse conmigo. Podría priorizar otras cosas sobre mi curiosidad.
Además, al pensarlo, me di cuenta de que Rollo podría haber sido el primer perro en el que utilizó su poder. El que causo muertes.
“¿Tiempo?”, Preguntó ella.
Encontré mi teléfono celular, busqué a tientas para presionar un botón y mostrar la hora. “Nueve minutos después de las once.”
“Le daremos quince minutos”, tomó la cadena y la sostuvo. “Toma más o menos ese tiempo para que pase el efecto.”
“Bueno.”
“No te necesito aquí. Si quieres ser útil, hay una pala en la puerta. Puedes ir a recoger la mierda en la hierba corta por allí.”
“Vete a la mierda”, las palabras salieron de mi boca antes de que pudiera censurarlas. No estaba segura de querer censurarlas, pero me molestaba que las había dicho sin pensarlo bien.
“¿Qué?”, ​​Me gruñó.
“A la mierda”, me repetí, “vine a ayudar. Pensé que tal vez estaba ayudando, señalando qué le pasaba a Sirius. Eso no significa que voy a ser tu esclava, o que es una excusa para darme los peores trabajos. ¿Quieres que recoja la caca? Genial, pero lo haré cuando también tengas una pala en la mano y trabajas a mi lado.”
“Me dijiste que podía golpearte, libre y repercusiones, si me haces enojar”, me amenazó.
“Sí, pero si lo haces aquí, por esta razón, voy a devolver el golpe,” no aparté mis ojos de los de ella, incluso cuando cada parte incómoda de mí se estaba ansiosa de mirar hacia otro lado y marcharse. Si ella realmente prefirió interpretar las interacciones sociales en términos de perros, entonces el contacto visual era importante. No sabía mucho sobre animales, sobre perros, pero sabía que era el perro sumiso, el perro más abajo en el tótem, el que retrocedía.
“Tengo a Brutus, no ganarías la pelea”, me dijo.
Casi definitivamente cierto, pensé. Pero no pude rendirme. Resistí el impulso de mirar a Brutus y le dije, con la voz baja, “¿Quieres usar eso? Inténtalo.”
Ella apretó la mandíbula y me miró por varios largos momentos. Entonces Sirius hizo un ruido, una versión más pequeña de ese lloriqueo aullido que había hecho antes, y giró la cabeza.
Esperé un minuto, viendo como Sirius tenía la fuerza para luchar otra vez, casi poniéndose de pie, antes de que el peso de los otros dos perros lo presionara de nuevo.
“Perra- Rachel. Me da la impresión de que estarás aquí un tiempo, para vigilar a Sirius, prestarle atención después de que haya vuelto a la normalidad para que sepa que todo está bien.”
“¿Qué hay con eso?” Su voz era dura, y no miró en mi dirección.
“¿Quieres que consiga algo para almorzar, así puedes quedarte aquí con él?”
“…Bueno.”
“Conoces esta área mejor que yo. Donde-” Me detuve. Necesitaba transmitir más confianza en mí misma que simplemente pedirle la información. Ella incluso podría verlo como estar rogando. Le dije: “Dime adónde ir.”
Estaba cruzando los dedos para que no se volviera loca por haberle dado una orden.
Estaba demasiado preocupada de vigilar a Sirius para discutir conmigo. “Hay un puesto de comida griega si caminas en dirección al Paseo Marítimo. Lo vas a oler antes de verlo.”
“Bueno. ¿Qué quieres?”
“Cualquier cosa con carne.”
“Volveré”, le dije.
Ella no respondió, dejándome abrirme paso a través de la multitud de perros hacia la puerta principal. Metí mis manos temblorosas en mis bolsillos y me dirigí a conseguir nuestro almuerzo, dejando a Perra con el monstruo encadenado.
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2018.07.05 20:09 master_x_2k Enredo VII

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Enredo VII

Saltar de azotea en azotea no era tan impresionante ni tan eficiente como en la televisión y en las películas. Incluso si eran los perros quienes se encargaban del trabajo, no eran las criaturas más gráciles, no estaban hechas para montar, y no teníamos ninguna silla de montar. También estaba la clara cuestión de que había edificios de alturas tremendamente variadas, similar a cómo el vecindario de Brian lucía viejos edificios de estilo victoriano en medio de apartamentos y condominios. Cuando Judas saltó desde el lado de un edificio de seis pisos, clavó sus garras en el costado de un edificio vecino para frenar su descenso, luego saltó el resto del camino hasta el asfalto de un callejón, estaba genuinamente preocupada de que los aterrizajes dislocarían mi cadera.
En resumen, estaba agradecida de estar de vuelta en tierra firme.
“¡Necesito una mano!”, Gritó Perra, un momento después de que Brutus tocara tierra. Tenía a Tattletale tendida sobre su regazo y los hombros de Brutus, y parecía que Tattletale se caía, a pesar de los mejores esfuerzos de Perra por aferrarse a ella.
Con reticencia, dejé ir a Grue mientras él se bajaba de Judas y se apresuraba a ayudar. Silenciosamente lamenté haber incluido los paneles de armadura en mi pecho y mi estómago, que habían sido una sólida barrera entre mi cuerpo y su espalda mientras me aferraba a él en nuestro retiro de la Galería Forsberg.
Cualquiera que fueran penas, no era ajena al asunto en cuestión. Salté de la espalda de Judas y me apresuré a ayudar con Tattletale, solo un paso detrás de Grue. Resultó más fácil deslizarla hacia la acera que devolverla a la espalda de Brutus. Grue hizo el trabajo pesado, mientras yo me enfocaba en evitar que su cabeza y sus brazos golpearan el suelo o quedaran atrapados debajo de ella. Mientras me agachaba para ayudarla a bajar al suelo, ya podía sentir la rigidez de los músculos de mis muslos, espalda y estómago. Me alegré de haber hecho mi ejercicio matutino antes, porque de ninguna manera iba a poder ir a ningún lado mañana.
Eché un vistazo alrededor de nosotros. Los coches pasaban a toda velocidad por las calles, pero no había muchos peatones, y ninguno parecía habernos visto hasta ahora. Mis sospechas eran que la mayoría de las personas en el centro de la ciudad que estaban fuera se encontrarían cerca de Lord Street, celebrando el final del toque de queda. La gente estaría demostrando su alivio por el final de la situación del ABB, recuperando el tiempo que habían pasado encerrados en sus casas durante las seis noches de toque de queda.
“¿Alguien ve capas siguiendo?” Preguntó Grue.
“No vi a nadie, pero realmente no estaba mirando. Ese es usualmente el trabajo de Tattletale”, respondió Regent.
“No puede darnos ninguna información como está”, señaló Grue.
“Espera”, le dije. Cogí de nuevo mi compartimiento de herramientas y saqué el monedero. Quité los pañuelos de papel que había envuelto dentro para evitar que el cambio traqueteara y encontré uno de los tres pequeños paquetes blancos en el fondo de la bolsa. Abrí el paquete de un tirón y lo sostuve debajo de la nariz de Tattletale.
“¿Sales aromáticas?”, Preguntó Grue.
Asenti. “Preguntaste si alguien tenía después de que derribáramos a Über y Leet. Hice una nota mental de tenerlas para la próxima vez.”
“Apuesto a que la mitad de nosotros lo hicimos”, Regent respondió, “Lo extraño es que de hecho las conseguiste, torpe.”
“¿Qué hay de extraño en eso?” Pregunté, un poco a la defensiva.
Se distrajo de responder cuando Tattletale se movió, girando la cabeza para alejar su nariz de las sales aromáticas. Los moví de nuevo debajo de su nariz.
Ella se despertó, murmurando, “Está bien, detente.”
“Bienvenida de regreso”, le dijo Grue.
“¿Cómo te sientes?”, Le pregunté.
“Mi estómago se siente como si alguien lo hubiera pasado por una licuadora, y mi brazo me duele muchísimo, pero soy más fuerte de lo que parezco”, dijo. No un segundo después, ella gimió y exhaló un suspiro, “Pero voy a necesitar ayuda para pararme.”
Grue y yo la ayudamos. Ella estaba sufriendo, y se movía a un ritmo glacial. Se hizo más difícil por el hecho de que aparentemente no quería que ninguno de nosotros tocara su brazo derecho.
“¿Qué me perdí?”, Preguntó, como para distraerse del hecho de que se estaba moviendo como una anciana.
“Para no hacer mucho cuento, te noquearon de un cachetazo, todo quedó en manos de Perra y Skitter, e igual nos escapamos”, Regent se encogió de hombros.
Tattletale se congeló en seco. Como Grue y yo todavía estábamos poniéndola de pie lentamente, me vi obligada a cambiar mi agarre para asegurarme de que no se cayera.
Mierda”, se las arregló para encajar más invectiva en esa sola palabra que algunas de las personas del trabajo de mi padre podrían manejar en diez, y algunos de esos tipos eran marineros. Tattletale volvió la cabeza, “Eso no es-”
“No es cierto”, habló Armsmaster, haciendo eco de sus palabras mientras doblaba el final del callejón.
Se veía peor por el desgaste. La mitad inferior de su rostro tenía verdugones, no muchos, sino algunos. Había ordenado a los avispones que picaran para que no estuvieran enrollando sus abdómenes, lo que significaba que no estaban exprimiendo los sacos de veneno e inyectando veneno con cada aguijón. Solo inyecté suficiente veneno para que doliera un poco, para distraer. Sin embargo, después de haber hecho mi retirada, sabía que algunos se habrían quedado con él, y algunos lo habrían picado después de que estuviera fuera de alcance y ya no pudiera controlar a los avispones. Sin embargo, los verdugones no eran la parte mala. Sino que lo que me llamó la atención fueron los seis delgados chorros de sangre que corrían por la mitad inferior de su rostro. Las mordidas de avispón no eran necesariamente capaces de penetrar la piel, por mucho que pudieran doler, pero había muchos de ellos, y si unos pocos mordían en el mismo lugar, o si alcanzaban el borde de un párpado o una fosa nasal… Tal vez. Noté su Alabarda en su mano derecha.
Cuando miré nuestra ruta de escape restante, Dauntless estaba en el otro extremo del callejón. La estrella en ascenso de Brockton Bay. Hubiera sido fácil pensar que era un artesano, pero aparentemente no lo era. Su poder le permitía, de acuerdo con los detalles que había filtrado cuando apareció en la televisión y en las revistas, imbuir su equipo con un poco de poder todos los días. La cosa era que cada poder que repartía tenía efectos permanentes. Todos los días, era un poco más fuerte que el día anterior. Un poco más versátil. Se esperaba que eventualmente superara incluso a Alexandria, Legend y Eidolon, el "triunvirato" del Protectorado, los machos alfa. Eso convertía a este héroe local de Brockton Bay en alguien muy importante.
No prestaba atención a esas cosas, no me interesaba el culto a los héroes. Siempre me habían parecido interesantes las capas, había seguido las noticias no chismosas sobre ellas, pero con la excepción de una fase alrededor de la época en que tenía nueve años donde tuve una camiseta de Alexandria y mi mamá me ayudó encontrar fotos de ella en línea, nunca me había fanatizado con ningún héroe en particular.
Dauntless cargaba algo de su emblemático equipamiento. Tenía su Arclance, una lanza que sostenía en una mano que parecía hecha de rayo blanco. Su escudo, fijado a su antebrazo izquierdo, era un disco de metal del tamaño de un plato, rodeado de anillos del mismo tipo de energía que componían la lanza. Completando su conjunto actual de artículos potenciados estaban sus botas. Sus pies parecían envueltos en la energía blanca y crepitante. Si los rumores podían creerse, él también estaba trabajando en potenciar su armadura, pero no pude ver ninguna pista de esa energía en el traje. Era blanca y dorada, y su casco dorado era de estilo griego o espartano, con hendiduras para los ojos, una banda de metal cubriendo su nariz y una hendidura que le bajaba por la mitad inferior de la cara. Una banda de metal coronaba la parte superior, como un mohawk.
Pude ver el rostro fruncido de Armsmaster cuando volvió su atención hacia mí.
“Lancé tu Alabarda fuera de la Galería”, hablé antes de que pudiera. “¿Dauntless la recupero para ti?”
Él no dijo una respuesta de inmediato. Como una demostración, arrojó su Alabarda al aire. Desapareció en una tormenta de brillantes líneas azules cuando alcanzó el punto alto de su ascenso, simultáneamente materializándose de nuevo en su mano. ¿No había visto a Kid Win traer su cañón al sitio del robo al banco de la misma manera? ¿Una pieza de tecnología prestada?
“No voy a poner tantos huevos en una canasta sin suficientes resguardos”, me dijo Armsmaster. Su voz repleta con ira reprimida.
Sin bichos. Maldita sea, no tenía bichos de nuevo. Había vaciado mi armadura de bichos cuando ataqué a Armsmaster, y los dejé a ellos y al resto del enjambre en la Galería cuando escapamos.
Ríndanse”, entonó.
“Pensando en ello”, habló Tattletale.
“Decide rápido” gruñó Armsmaster.
“¿Por qué se detuvieron aquí, chicos?" Murmuló Tattletale, “Estamos a media cuadra del estacionamiento donde escondimos nuestro vehículo.”
“Quería asegurarme de que no nos perseguía nadie antes de que volviéramos”, respondió Grue, “Menos mal que lo hice.”
“Claro”, la voz de Regent estaba cargada de sarcasmo, “porque esto es mucho mejor a que ellos nos encontraran mientras encendemos la camioneta.”
“Chicos”, interrumpí, susurrando sin apartar los ojos de Armsmaster, “Respuestas. Soluciones.”
“Vayamos al estacionamiento”, nos dijo Tattletale.
“Nuestra situación allí no será mejor”, respondió Grue.
Vayamos al estacionamiento”, siseó ella entre dientes, mientras Armstroms daba un paso adelante.
El callejón era lo suficientemente ancho para que dos perros se pararan hombro con hombro, y vi a Perra dirigiendo a dos de los animales para que se interpusieran entre nosotros Armsmaster antes de que Grue cubriera todo excepto a Armsmaster y los perros en la oscuridad.
La oscuridad no duró más de tres segundos. Hubo tiempo suficiente para que Grue colocara su brazo contra mi clavícula y me empujara contra la pared, y luego eliminó la oscuridad que nos rodeaba. Había un olor a ozono ardiente. ¿Había usado Dauntless su lanza?
Inmediatamente quedó claro que Dauntless no tenía mucha oscuridad a su alrededor. Levantaba el brazo de su escudo, y se había convertido en un campo de fuerza con forma de burbuja, que se extendía en un radio de tres metros a su alrededor, tocando ambas paredes a cada lado de nosotros. El campo de fuerza estaba sirviendo para bloquear la oscuridad, y aunque no estaba segura, sospeché que el campo en realidad estaba comiendo a través de la oscuridad que lo tocaba. Estaba produciendo un sonido crepitante y chisporroteante que ahogaba el tráfico en las carreteras que nos rodeaban.
Dauntless avanzó un paso, y el campo de fuerza se movió una distancia correspondiente más cerca de nosotros.
Después de un segundo corto avance de Dauntless, Grue tuvo que retroceder un paso para evitar tocar el campo de crepitante energía blanca. Un paso que cerró la distancia entre nosotros y Armsmaster.
“Armsmaster te odia”, dijo Tattletale a Dauntless, alzando la voz para que la oyera por encima del crujido que el campo de fuerza estaba generando, “Odia que tú seas la próxima estrella, el tipo que lo va a superar. Que tienes el camino fácil para ser un gran nombre en el Protectorado, y él es el que tiene que pasar las noches despierto, modificando su equipo, compilando simulaciones, pensando en nuevas ideas, entrenando en el gimnasio durante horas y horas seguidas. Cada segundo de trabajo que realiza, siente más resentimiento por ti. ¿Por qué crees que eras el único miembro del equipo que mandó para patrullar la ciudad y cuidar a los Custodios, en lugar de que vinieras a la fiesta?
Dauntless negó con la cabeza. Luego levantó la mano de su lanza y tocó con un dedo el costado de su casco.
“Audífonos”, suspiró Tattletale, “Armsmaster le dijo que se pusiera audífonos, por lo que Daughtless no puede oír a nadie más que a él. Eso es brillante e increíblemente deprimente.”
Dauntless avanzó dos pasos, rápidamente, y todos nosotros, a excepción de Perra y Angelica, estábamos en una posición en la que teníamos que darnos prisa en dar un paso atrás. Regent fue demasiado lento, y su mano tocó la burbuja. Un breve arco de energía viajó desde el campo hasta la mano de Regent mientras la retiró.
“¡Mierda! ¡Ow!” Regent se quedó sin aliento. “¡Suficiente de esta mierda!”
Levantó su otra mano, y Dauntless tropezó. Regent luego agitó su mano hacia un lado, y Dauntless cayó. Cuando Dauntless usó ambas manos para aliviar su caída, el campo de fuerza cayó.
“¡Muevanse!” Gritó Grue, descartando su oscuridad. Perra silbó dos veces, con fuerza, y los dos perros que luchaban con Armsmaster se apresuraron a seguirnos.
Dauntless levantó su lanza para impedirnos el paso. Grue, dirigiendo nuestra retirada, saltó sobre el crepitante rayo de luz y bajó los dos pies sobre el casco de Dauntless cuando aterrizó. El héroe no se recuperó antes de que lo rebasáramos.
Estábamos libres del callejón. Dos de los perros pasaron junto a nosotros, metiéndose contra el tráfico para que pudiéramos cruzar la calle. Los autos pisaron los frenos cuando nos movimos.
Acabábamos de cruzar el umbral del estacionamiento cuando Dauntless abrió fuego, golpeando a Brutus no menos de tres veces con pinchazos de su Arclance, y luego dirigiendo su atención a Angelica. El arma podía extenderse tanto como lo necesitara, alargándose más rápido de lo que el ojo podía seguir. Chispas blancas volaron cuando se estrelló contra los animales, pero el efecto fue a lo sumo menor. El Arclance era algo entre un sólido y una energía, combinando los rasgos de ambos. Podía golpear bastante fuerte, con una carga eléctrica de remate, pero sospechaba que usarlo con los perros no era muy diferente de usar un Taser de mano contra un elefante adulto. Eran demasiado grandes, demasiado duros.
Al descubrir que no estaba teniendo mucho efecto sobre los animales, Dauntless apuntó hacia nosotros.
Regent interfirió con la puntería de Dauntless, y el Arclance desgarró las ventanas del edificio sobre el estacionamiento, trayendo una lluvia de fragmentos de vidrio sobre nosotros mientras cruzábamos la puerta y entramos al garaje.
Armsmaster salió del callejón y nos vio. Con la intención de cerrar la distancia, él envió su garfio para atrapar la barra de metal de ‘no pases si estás por encima de esta altura’ sobre la puerta del estacionamiento. En el momento en que las garras del gancho se cerraron alrededor de la barra, Armsmaster comenzó recoger la cadena para impulsarse, sus botas de metal patinando sobre la carretera.
Perra silbó, fuerte, y señaló la barra. Judas se abalanzó hacia ella, atrapando la barra y el garfio en sus mandíbulas. La cadena que sostenía la barra se rompió cuando Judas tiró, y el deslizado de Armsmaster fue interrumpido cuando Judas tiró de la cadena que se extendía entre ellos.
Armsmaster cambió de posición y empezó a correr, logrando mantener sus pies estables a medida que su trayectoria cambiaba. Extendió el brazo que sostenía el báculo, y vi un chorro de sangre volar de la boca de Judas, el perro se echó hacia atrás en reacción. Judas soltó la barra y el gancho y retrocedió varios pasos, gruñendo. Cuando el gancho se retiró, vi que no estaba en su forma de gancho, sino en su forma normal de alabarda, con hoja, punta de lanza y una cantidad considerable de sangre.
Armsmaster mantuvo su ímpetu, terminó de recoger la cadena, y luego envió la bola de nuevo, su arma volviendo a cambiar a un mayal. Derribo a Judas, luego llevó el mayal en un amplio barrido para mantener a raya a los otros dos perros. Dauntless continuó acercandose, deteniéndose justo detrás y al lado de Armsmaster.
“Mi programa de mapeo dice que hay tres formas de salir de este garaje”, nos informó Armsmaster, “Las puertas de las otras dos salidas están cerradas, y les garantizo que no tendrán tiempo de abrir la cerradura o romper la puerta antes de que los alcance. No más trucos, no más...”
Se detuvo a mitad de la frase, movió la cabeza hacia un lado y luego hacia el otro. “Que-”
Y luego desapareció.
Un pilar de concreto pintado de color amarillo, del tipo que se usaba para evitar que los autos se estacionen frente a las puertas de las escaleras, o para proteger la máquina expendedora de boletos de cualquier colisión, apareció en su lugar. Golpeó el suelo con fuerza, luego cayó de costado. Al mismo tiempo, escuchamos una serie de fuertes colisiones detrás de nosotros.
Un gigante de acero con manos enormes y un caño en su espalda que arrojaba volumenes de humo negro y gris tenía una mano cerrada alrededor de Armsmaster. Repetidamente, metódicamente, golpeó a Armsmaster contra el capó de un automóvil.
Ballistic, con su construcción de jugador de fútbol y su armadura corporal angular, salió de las sombras entre los autos hacia la izquierda de Dauntless, justo al lado de la entrada. Una niña que reconocí pero que aún no había visto en persona surgió de la derecha. Llevaba maquillaje de payaso y una gorra de bufón, con un traje azul celeste y ceñido completo con faldones. Las campanas tintinearon por las puntas de su gorra, sus faldones, sus guantes y sus botas. Circus. Su traje, maquillaje y combinación de colores eran diferentes cada vez que salía, pero el tema siempre era más o menos el mismo.
Dauntless se movió para retirarse, pero Sundancer lo interceptó, dando un paso alrededor del frente del edificio y colocando su sol en miniatura en el centro de la entrada para bloquear la salida.
No tenía suficientes bichos para contribuir, y además tenía muy poca idea de lo que estaba sucediendo, así que me quedé quieta y observé mientras el resto de la escena se desarrollaba con sorprendente velocidad.
Armsmaster luchó para salir de la mano de metal gigante, pero se encontró lidiando no solo con la máquina, sino con una criatura de la laguna negra, repleta de armadura de crustáceos y tentáculos de pulpo en lugar de brazos y cara. Logró alejarlos por unos breves instantes, hasta que lanzó su arma hacia la criatura pulpo y terminó con el parachoques de un coche en el lugar de la Alabarda. Él no tenía agarre en el parachoques cuando se materializó, por lo que se le resbaló y lo dejó caer. Antes de que pudiera recuperarse de su sorpresa o su falta de un arma, se encontró atrapado en la mano mecánica. El gigante impulsado por vapor reanudó su metódico golpeteo de Armsmaster contra el ahora maltratado coche, con el hombre cangrejo-pulpo parado cerca pacientemente.
Circus arrojó un puñado de cuchillos a Dauntless, solo para que fueran desviados cuando se encapsuló en su burbuja de campo de fuerza. Sin embargo, en el momento en que se levantó la burbuja, vi que Ballistic se agachaba para tocar el automóvil estacionado a su lado. No se vio que se moviera cuando utilizó su poder en él. Más bien, en un abrir y cerrar de ojos, se había ido de donde estaba, y abruptamente se encontraba prácticamente envuelto alrededor de la mitad superior del campo de fuerza. Comenzó a rodar hacia un lado antes de que el campo de fuerza cediera, y luego cayó al suelo a escasos metros de Dauntless.
Circus no había dejado de moverse. Cuando el auto tocó el suelo, sus pies encontraron posiciones en el chasis, e inmediatamente estaba en el aire, saltando hacia Dauntless. Ella trajo sus manos hacia atrás, y en algún momento en que no pude ver sus manos, tomó con dos manos un mazo grande y pintado de colores, con serpentinas de colores volando detrás cuando lo bajo contra Dauntless.
Circus era una de esas capas que tenía un montón de poderes muy pequeños. Los que yo conocía eran una piroquinesis menor, la capacidad de guardar elementos en el aire, recuperar esos elementos con la misma facilidad, y una coordinación y un equilibrio enormemente mejorados, para redondear. Ella era una de los villanos solitarios más exitosos en Brockton Bay, una ladrona común y de guante blanco, lo suficientemente rápida y versátil como para ganar o escabullirse si se cruzaba con un héroe. Si recordaba bien, le habían ofrecido un puesto en los Undersiders y se había negado rotundamente.
Lo que planteó la pregunta de qué estaba haciendo ella aquí, con los Viajeros.
Dauntless paró el mazo de Circus con su Arclance, y el mazo se había ido en el siguiente segundo, como si nunca hubiera existido. Sin embargo, en algún momento mientras tanto, ella había logrado poner una antorcha encendida en una mano. Se la llevó a la boca y sopló un gran cono de fuego en dirección a Dauntless.
Retrocedió tambaleándose del torrente de llamas, levantó su escudo y lo ensanchó en una burbuja de campo de fuerza otra vez. Menos de un segundo después de que se levantó el escudo, Ballistic envió otro automóvil que lo atropelló con suficiente fuerza que el automóvil rebotó en el techo, otra vez contra el suelo y al otro lado del estacionamiento. El escudo falló, dejando de existir entre parpadeos, y Dauntless se tambaleó.
Circus aprovechó la oportunidad para acercarse, antorcha guardada, maza en mano. Lo que siguió fue un derribo brutal, ya que Circus blandió el mazo dos veces, haciéndolo desaparecer en lugar de empujarlo hacia atrás para el próximo golpe, lo que hizo que el asalto fuera mucho más implacable. Ella se agachó para evitar su Arclance, luego giró en un apretado círculo mientras se desplazaba a su alrededor. Mientras giraba su cuerpo, el mazo apareció una vez más. Continuó con el giro con el arma en la mano, empujándolo con fuerza contra el centro del pecho blindado de Dauntless.
Dauntless cayó, y el conflicto terminó bruscamente, en silencio, salvo por el crujido del sol en miniatura de Sundancer y una única bocina que sonaba afuera.
Los dos gigantes, la máquina y la extraña criatura marina, se acercaron a nosotros, con Trickster quedándose atrás. Pude ver la cara del hombre máquina, un caucásico de mejillas pesadas marcadas por el acné y cabello largo recogido en una cola de caballo grasienta, la mitad superior de su cara cubierta con una máscara de metal y gafas, y ahora podía ubicarlo. Era Trainwreck, un villano bastante matón que no se había hecho mucha fama. No podría decir si era un traje o realmente su cuerpo. Por lo que sabía, era una especie de cyborg impulsado por el carbón, o un individuo desafortunado que había sido transformado por sus poderes de la misma manera que Newter y Gregor.
Y, por supuesto, eso dejaba al que no encajaba, la criatura marina, que solo podía ser Génesis, de los Viajeros.
Trainwreck arrojó al derrotado y ensangrentado Armsmaster al suelo, junto a Dauntless. Se tomó un segundo para examinar la Aalabarda, que sostenía en su otra mano, y luego la rompió en sus manos y apretó los restos en su puño de metal. Arrojó la chatarra resultante sobre los héroes inconscientes.
Miré a través del grupo reunido. Los Viajeros y dos villanos que, hasta donde yo sabía, nunca habían estado en un equipo. Nadie estaba diciendo nada.
Una voz suave y segura de sí misma rompió el silencio. “Asumí, Tattletale, que cuando pediste reunirte conmigo al finalizar tu tarea, no estarías trayendo los héroes contigo.”
Un soldado en kevlar y un pasamontaña negro sostenía la puerta de la escalera abierta para Coil. Vestido con el mismo leotardo negro con la imagen de una serpiente blanca dispuesta a través de él, Coil se unió a nosotros, caminando lentamente, con las manos entrelazadas detrás de su espalda, observando la escena con una mirada evaluadora. Dos soldados lo seguían, con armas en sus manos.
Coil. Sentí que mi pulso se aceleraba.
Tattletale hizo una mueca de dolor. “Lo siento.”
Coil miró alrededor un poco más, luego pareció tomar una decisión, “No. No creo que haya nada por lo que disculparse.”
Hizo una pausa, y todo lo que pude pensar era que eso es todo. Tengo lo que necesito.
Coil habló, más como si estuviera pensando para sí mismo que ninguno de nosotros: “Me estaba sintiendo teatral. El plan era que los Viajeros, Circus y Trainwreck salieran de las sombras mientras yo hacía una entrada impresionante. Es una lástima que no funcionó, pero supongo que tuvo un beneficio táctico.”
“Eso creo”, Tattletale sonrió abiertamente.
“Bueno, parece que tuviste éxito esta noche. Bueno. ¿Ya no hay perseguidores?”
“No.”
“¿Servicios de emergencia? ¿Otros héroes?”
“Todos al menos a dos minutos y medio, creo.”
“Entonces nos vamos a ir. Undersiders, Trickster, tengo un vehículo preparado, y me gustaría que me acompañen. Creo que tenemos mucho que discutir.”

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2018.06.28 22:48 master_x_2k Enredo VI

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Enredo VI

“Ríndanse”, nos ordenó Armsmaster.
“No”, replicó Grue.
“Solo van a avergonzarse si prolongan esto.”
“Te superamos en número de cinco a tres, de ocho a tres si cuentas los perros”, respondió Grue. “Puedo ver a tu amigo Velocity al acecho allí.”
“¿Qué esperas lograr? Lo admito, fue inteligente controlar el campo de batalla, dictar cada enfrentamiento, así ocurría en tus términos, y usar nuestras propias armas contra nosotros... pero esas armas ya no funcionan. Ninguna de sus armas funciona,” Armsmaster volvió la cabeza para mirar hacia donde Miss Militia tenía a Regent a punta de pistola. “Lo que significa que puedes dejar de intentar usar tu poder sobre mí, Regent. Tengo una pequeña luz parpadeante en la esquina de mi interfaz visual diciéndome que estás intentando algo. He creado un escudo psíquico y empático para protegerme de ti y de Tattletale.”
Eché un vistazo a Tattletale. ¿Estaba psíquicamente protegido contra ella? ¿Cómo funcionaba eso?
Entonces recordé. Cuando nos enfrentamos a Glory Girl y Panacea, ¿no había dicho Tattletale que leía las mentes? Y ahora Armsmaster tenía mala información y pensaba que era inmune.
“No necesito leerte”, le dijo, “eres el único con escudos, por lo que tus compañeros de equipo y el personal de ERP no tienen ningún escudo psíquico, y puedo leerlos para obtener cualquier cosa que necesite. No eres el mejor inventor, pero como la mayoría de los artesanos, tienes una habilidad especial. La tuya simplemente es condensar e integrar tecnología. Solo funciona en tu presencia inmediata, pero aun así, puedes tener mucha más tecnología en un espacio del que debería poder caber... como tu Alabarda.”
Armsmaster frunció el ceño. “Estás mintiendo.”
Maldición. Ojalá pudiera haberle dicho que tenía un detector de mentiras incorporado en su casco. Pero no pude sin explicar que lo conocía.
Tattletale se lo tomó con calma, sonriendo, “Claro, mentía acerca de la parte de leer mentes. No sobre tu arma y poder. Veamos... para tratar con mi colega Grue, has convertido esa cosa en un elegante diapasón, un tenedor de afinar. ¿Percibiendo vibraciones en el aire, convirtiéndolas en imágenes con ese elegante casco tuyo?
Grue hizo crujir sus nudillos. Él había recibido el mensaje. La oscuridad no iba a hacer mucho. Armsmaster, por su parte, apretó su arma con más fuerza. Una amenaza tácita para Tattletale.
“Y el extremo trasero de ese palo tuyo está usando el cobre entre las baldosas del piso para ayudar a transmitir una carga eléctrica al área a tu alrededor para un lujoso atrapa moscas. ¿Lo preparaste antes de venir aquí esta noche sabiendo cómo estaba construido el piso?
Él no respondió.
“Supongo que no. Feliz coincidencia de que la configuración que preparaste funciona tan bien como aquí, entonces.”
De nuevo, sin respuesta. Ella sonrió un poco más. Ella continuó, “Puedes decir si estoy mintiendo, ¿eh? Eso es genial.”
El arma de Armsmaster se volvió para apuntar en su dirección general. Ella no retrocedió.
“Entonces sabrás que estoy diciendo la verdad cuando digo que tu equipo te odia a muerte. Saben que te importa más subir de puesto como el séptimo miembro más destacado del Protectorado que lo que te importan ellos o la ciudad.”
En el lapso de un segundo, la hoja de la alabarda se rompió en tres pedazos, se reconfiguró y disparó en estilo garfio a Tattletale. Los dientes se cerraron juntos, formando una bola suelta mientras volaba, golpeándola sólidamente en el estómago. Ella se desplomó en el suelo, con los brazos alrededor de su cintura.
La cabeza del arma se tambaleó y volvió a su lugar sobre el poste.
“Bastardo,” habló Grue.
“Aparentemente, según tu compañera de equipo,” respondió Armsmaster, aparentemente indiferente.
Reuní mis bichos, acercándolos cerca y arriba del Armsmaster en caso de que los necesitara para actuar rápidamente.
Armsmaster giró su cabeza en mi dirección, “¿Skitter? Tú, especialmente, no quieres irritarme más esta noche.”
La parte inferior de su Alabarda golpeó el suelo, y los bichos murieron. Eché un vistazo al suelo mientras lo hacía. Efectivamente, las baldosas anchas tenían pequeñas líneas de metal - ¿bronce? - dividiéndolas.
Hubo una oleada de acción donde estaban Regent y Miss Militia. Ella pareció soltar la ametralladora, y Regent aprovechó la oportunidad para alejarse. Él no dio un paso antes de que recuperara el equilibrio y cayera en una patada baja que barrió sus piernas debajo de él. La ametralladora se disolvió cuando estaba a medio camino del suelo, convirtiéndose en un brillo de energía verde oscura que retrocedió hasta su mano. Se volvió a materializar en un reluciente machete de acero. Regent detuvo sus forcejeos en el momento en que apoyó la punta del arma afilada contra el costado de su garganta.
Armsmaster lo observó todo sin mover un músculo. Incluso si no le importaban demasiado sus compañeros de equipo, al parecer confiaba en que Miss Militia se encargaría sola.
“Grue. Has demostrado que puedes desaparecer los efectos de tu poder,” dijo Armsmaster, “Hazlo ahora.”
“De alguna manera,” respondió Grue, “No veo una razón importante por la que deba escuchar.”
“Um, tengo una espada presionando contra mi cuello, hombre”, señaló Regent.
“...No veo una razón importante”, repitió Grue.
Regent soltó una pequeña risa, “Andate a la mierda.”
Armsmaster miró desapasionadamente el intercambio, luego habló, muy serio, “Míralo de esta manera. Si hay testigos, a Miss Militia le costará mucho convencer a la gente de que ella apuñaló a su amigo en la garganta en defensa propia.”
Echó un vistazo en dirección a su segunda al mando, y Miss Militia asintió con la cabeza en respuesta.
¿Lo haría? Probablemente no, sospeché. ¿Podíamos arriesgarnos? Esa era decisión de Grue.
Grue miró hacia donde estaba Regent. Después de un segundo, hizo que la oscuridad se desvaneciera. La gente en la multitud estaba mayormente acurrucada en el suelo, tratando de defenderse de las picaduras del enjambre. Los perros acechaban en los bordes de la habitación, y Perra estaba a montada sobre Angelica. Velocity, con su traje rojo con las rayas de carreras por ambos lados y dos rayas que se unen en una 'v' en su pecho, no estaba tan lejos de ella. Sospeché que habían estado luchando.
Encontré a Emma en la multitud. Su padre estaba acurrucado sobre sus dos hijas, como si pudiera protegerlas de cualquier peligro, y la madre de Emma la estaba abrazando por los hombros.
De alguna manera, eso realmente me molestó.
Armsmaster miró en mi dirección, “Y los bichos.”
A regañadientes, los alejé de la multitud. Coloqué los bichos voladores en las partes intactas del techo. Levanté la vista hacia los bichos y suspiré. Luego miré a Emma otra vez.
Realmente no era como quería que esto terminara. Yo arrestada, mi plan un fracaso, ¿Emma saliendo libre con una familia, amigos y sin mayores consecuencias por toda la mierda que había hecho?
“Señor”, hablé, tratando de parecer segura. ¿Reconocería Emma mi voz? “Déjeme revisar a Tattletale.”
“Puedes hacerlo una vez que te hayas rendido”, dijo. Cambió su postura para que su Alabarda apuntara en mi dirección general. Hice una mueca. No quería recibir el mismo tratamiento que Tattletale había recibido. ¿O no lo haría con la gente mirando?
Mis ojos se movieron en dirección a la multitud, a Tattletale, quien no parecía estar a punto de hablar. Todos los ojos estaban sobre la escena. ¿Por qué se había tomado el esfuerzo de conseguir una audiencia? ¿Podría usar eso? ¿Por qué estaba tan molesto cuando lo encontré en el ferry? ¿Qué había hecho Tattletale para enfatizarnos sobre Armsmaster?
Reputación.
“Necesito asegurarme de que no hizo ningún daño serio”, hablé, solo un indicio de acusación en mi voz.
“Ella está bien.”
“Quiero verificar eso por mí misma”, le dije, de pie. ¿Qué tan lejos puedo empujar esto? “Por favor, ella se estaba rindiendo y la golpeaste con tanta fuerza.”
“Estás mintiendo.”
“¡Un carajo!” Regent se unió, “Tattletale se acerca a ti, lista para ser esposada, ¡y tú la golpeaste tan fuerte que voló al otro lado de la habitación, maldito lunático!”
No me atreví a mirar a la multitud. Armsmaster era la persona a la que necesitábamos sacarle una reacción.
“Suficiente. Esto es una falsedad”, dijo Miss Militia, su voz levantada tal vez un poco para llegar al resto de la habitación.
“¿¡Por qué crees que somos tan reacios a rendirnos, si ese es el trato que vamos a recibir!?” Regent gritó: “¡No es como si no estuviéramos totalmente jodidos!” Miss Militia movió el machete para recordarle que estaba allí.
Armsmaster volvió la cabeza hacia mí. Esta fue mi gran apuesta. ¿Cómo respondería? Si él me revelara como traidora dentro de los Undersiders, ¿La gente lo creería? ¿Mi equipo lo creería? ¿O solo dañaría su credibilidad? Él no sabía que Tattletale podría decir que era verdad.
“Miss Militia tiene una espada en la garganta de mi compañero de equipo”, Grue rompió el silencio, “creo que es bastante claro que no se están conteniendo.”
Armsmaster se volvió hacia su compañero de equipo, “Quizás un arma menos letal sería más apropiada.”
Las cejas de Miss Militia se entrelazaron preocupadas, “¿Señor?”
“Ahora.” No dejó lugar para discusiones. Luego, para asegurarse de que todavía tenían el control de la situación, recurrió a su rehén más cercano.
Yo.
Estaba boca arriba y no podía retroceder lo suficientemente rápido como para escapar, especialmente cuando tuve que soltar los brazos de las correas que sostenían el tanque de espuma de contención en mi espalda. Apuntó con la cabeza de su arma hacia mí mientras caminaba en mi dirección, la amenaza de disparar sirviendo para mantenerme bajo control. Miré a Grue, pero él estaba congelado, dos de sus compañeros de equipo a merced de los mayores héroes de la ciudad. Tattletale estaba luchando por ponerse de pie, pero no pudo lograr mucho.
Encima de Regent, la espada brilló y se convirtió en esa energía negra y verde. En ese momento, Regent golpeó, colocando sus rodillas contra su pecho, luego pateando hacia arriba y hacia un lado para dale con dos talones a la parte superior de la barriga de Miss Militia. Un segundo después, él empujó ambas manos en dirección de su clavícula.
La energía negro verdosa de su poder continuó formándose alrededor de ella sin solidificarse cuando el contenido de su estómago comenzó a salir violentamente de su boca, salpicando en el pañuelo de la bandera que cubría la mitad inferior de su rostro y desbordándose en el piso. Regent tuvo que rodar hacia un lado para evitar ser bañado en vómito.
Aproveché la distracción y traje todos los bichos de la habitación desde el techo, enviando una gran mayoría de ellos hacia Armsmaster. Se limpió la cara para quitarlos, luego levantó su arma. Agarré el mástil con ambas manos antes de que pudiera golpear el suelo, y me tiré a través del piso para ubicar mi cuerpo entre el poste y el suelo.
La descarga eléctrica no se sintió como pensé que lo haría. Cuando la punta de la Alabarda hizo contacto con mi cuerpo, fue como si alguien hubiera arrojado un puñado de serpientes vivas sobre mi pecho y estuvieran retorciéndose en su lugar allí, un único zarcillo corriendo por la piel de mi brazo derecho y sobre mis dedos . No dolió mucho en absoluto.
Y los bichos alrededor de Armsmaster no murieron. Muy pocos de los que están sobre mí perecieron incluso.
Sabía que la seda de araña era aislante hasta cierto punto. Estaba realmente contenta de que fuera lo suficientemente aislante. De verdad, realmente contenta de que mi interferencia fuera suficiente para evitar que la energía atravesara el área y eliminara a los bichos del aire.
“Hm”, cerniéndose sobre mí, Armsmaster hizo un ruido de desaprobación, “No fue inteligente.”
“¡Perra! ¡Perros!” Grité, “¡Grue! ¡Sombréame!”
De todos los tiempos para caer en la gramática de los hombres de las cavernas. Aún así, él nos ahogó a mí y a Armsmaster en la oscuridad.
Cuando Armsmaster logró arrancar la Alabarda de mis manos, tuve suficientes bichos sobre él para saber que estaba bajando la parte inferior de su alabarda contra el suelo, lejos de mí. Mis bichos no murieron, y continuaron asentándose en la piel expuesta de su cara inferior, gateando debajo de su visor. La carga o lo que fuera que estaba usando para dirigirla no conducía a través de la oscuridad.
Antes de que pudiera golpearme, me dirigí en la otra dirección. Permanecer cerca de Armsmaster no era una buena idea, ya que mi poder era el que funcionaba a distancia, y él era el combatiente a corta distancia. Sentí que se alejaba de mí, arrancando los bichos de su boca y su nariz, saliendo del lado opuesto de la nube de la oscuridad para golpear el suelo, matar el enjambre que le había puesto y luego volver su atención los perros que corrían hacia él.
No estaba a dos pasos fuera de la oscuridad cuando tuve a Velocity en mi cara.
Battery y Velocity eran ambos un tipo de velocistas, dándoles la capacidad de moverse a un ritmo ridículo. Aunque eran tipos muy diferentes de velocistas. Como yo lo entendía, de todas las cosas que había leído en línea y en las revistas y entrevistas, Battery podía cargarse y moverse a velocidades mejoradas durante períodos muy cortos de tiempo, algo así como el poder de Perra inflaba a sus perros, pero concentrado en unos breves momentos. Era un cambio fisiológico, que alteraba su biología y luego la devolvía a la normalidad antes de que fuera demasiado para su cuerpo. El propio acto de moverse a la velocidad que estos chicos podían manejar era un esfuerzo increíble en el cuerpo. Solo había uno o dos parahumanos en el planeta que podían manejar ese tipo de movimiento sin trucos ni limitaciones, y Battery y Velocity no estaban entre ellos.
Velocity, en contraste con Battery, se parecía más a Shadow Stalker. Cambiaba de estado, y aunque no tenía idea de qué significaba esto exactamente, si era que él pasaba parcialmente a otra dimensión o alteraba la forma en que el tiempo o la física funcionaban en relación con él mismo, sabía que eso lo hacía capaz de moverse muy rápido, sin necesidad de descansar como lo hacía Battery. Lo suficientemente rápido como para que mis avispas no pudieran aterrizar sobre él, y las que lo hicieron fueron despachadas antes de que pudieran comenzar a picar.
El inconveniente, sin embargo, era que mientras se movía así no golpeaba tan fuerte, probablemente por las mismas razones por las que no estaba destrozando sus huesos cuando sus pies impactaban contra el suelo diez veces por segundo, haciéndose trizas por fricción o por falta de oxígeno debido a la inhabilidad de respirar. Su velocidad viene con una capacidad reducida para afectar el mundo que lo rodea y verse afectado por él. No podía golpear tan fuerte, no podía sostener o mover cosas tan fácilmente. Una pérdida efectiva de fuerza proporcional a la velocidad con la que era capaz de moverse.
Así que, tan rápido como se movía, ser golpeada por él no era mucho peor que ser golpeada por un niño de ocho años.
El problema era que me estaba golpeando mucho. Sus percepciones también aumentaban, lo que significaba que tenía el lujo de lo que deben haber sido segundos en sus propios sentidos para ver mis reacciones, calcular el mejor lugar para pegar ese siguiente golpe o patada para desequilibrarme o infligir dolor. Era menos como estar en una pelea a puñetazos y más como ser atrapado en un vendaval que tenía toda la intención de atormentarme.
Velocity me obligaba a retroceder, tropezar y en general solo estaba trabajando para llevarme en una dirección: hacia una ventana abierta. O me obligaría a pasar y me dejaría colgando de la cornisa, impotente para evitar el arresto, o tendría que darme por vencida y dejarme caer al suelo, y en ese punto todo habría terminado. Una vez que esté abajo, él o bien continuaría la embestida hasta que otra capa pudiera acabar conmigo, o él apagaría su poder el tiempo suficiente para golpearme en la cabeza un par de veces con una silla o algo así.
Al otro lado de la habitación, Grue estaba trabajando con dos de los perros y Perra para mantener Armsmaster acorralado, mientras que uno de los perros y Regent mantenían a Miss Militia fuera de combate.
No podría ganar esto por mi cuenta.
“¡Grue!” Grité. Me golpeo en la boca tres veces antes de poder levantar un brazo para alejar a Velocity y volver a hablar: “¡Necesito cobertura!”
Él me dedicó una mirada y una explosión de su oscuridad. En un instante, estaba ciega y sorda, con solo mis bichos para guiarme.
Pero Velocity se ralentizó, y tenía mis sospechas de que no era solo el hecho de que tenía que usar sus manos para encontrarme antes de golpear. Grue había dicho que los poderes de Shadow Stalker eran de alguna manera menos efectivos en su oscuridad. ¿Podría eso aplicarse a Velocity también? ¿O era solo la resistencia extra del poder de Grue contra el aire normal, combinado con la baja resistencia de Velocity?
Mis bichos ahora se estaban posando con éxito en él, curiosamente me daban una mejor idea de sus movimientos que mis ojos, y les estaba ordenando que no picaran ni mordieran, por lo que no sería fácil encontrarlos. Comenzaron a agruparse en él, y de alguna manera sentí que eso lo estaba frenando aún más.
El ataque había sido suavizado, y no era ni la mitad de efectivo para mantenerme fuera de balance ahora. No podía ver mi postura de manera efectiva para conocer los lugares óptimos para atacar, así que pude poner mis pies firmemente en el suelo. Golpeé dos veces con mis puños, pero mis golpes no tuvieron impacto. Algo que tenía que ver con su poder, sospechaba, así como su habilidad para moverse lo suficientemente rápido como para soportar cualquier golpe que sintiera.
Así que agarré un arma a la que no podía reaccionar, mi spray de pimienta, y le di un chorro en la cara. Entonces instruí a los bichos que había juntado sobre él que mordieran y picaran.
El efecto fue inmediato y dramático. Nunca has visto a alguien sacudirse como loco hasta que lo ves en un velocista. Cayó al suelo, se levantó, cayó sobre una silla, y luego subió un segundo después, arremetiendo contra una mesa, palmeándola ciegamente con la esperanza de encontrar algo con lo que lavar sus ojos. Lo sentí frenar dramáticamente, aumentando su propia fuerza lo suficiente como para permitirse comprobar las tazas y jarras.
Tenía bichos en la mesa que estaba buscando, y el único líquido que había era vino. Anticipando que continuaría buscando algo de alivio, me acerqué a la mesa más cercana.
Efectivamente, se lanzó a la misma mesa y comenzó a buscar. Di un largo paso hacia mi izquierda, me estiré a mi espalda y agarré con ambas manos el mango de espuma de mi bastón extensible. Como un palo de golf, lo moví hacia arriba y entre sus piernas.
Mi razón era que necesitaba obstaculizar su movilidad, pero no quería causar ninguna lesión permanente, lo cual era una posibilidad si lo golpeaba en la rodilla o la columna vertebral. Además, el Protectorado tenía diseñadores de vestuario de primera categoría, ¿y qué superhéroe masculino con un traje caro saldría sin protección en la ingle? ¿Cierto?
A menos que, la idea cruzó por mi mente cuando Velocity se desplomó, había descartado la protección para una mayor movilidad y para reducir la fricción.
Encontraría alguna manera de compensarlo, después de todo esto hubiera terminado.
Tiró débilmente de mi muñeca mientras yo juntaba su brazo izquierdo y su pierna derecha, y los apretaba con un doble juego de esposas de plástico. Luego esposé su brazo derecho a la mesa frente a él. Velocity estaba fuera de acción, a efectos prácticos.
Aunque cada impulso me decía que debía salir de la oscuridad y echar un vistazo a lo que estaba pasando, me quedé quieta, agachada y sintiendo con mis bichos. Con sus piernas y cuerpos sirviendo como miles y miles de pequeños dedos que podría usar para sentir mi entorno, tuve una idea de la situación.
Desde que le hizo lo que fuera que le hizo a Miss Militia, Regent había empezado a vigilarla encima de ella. Él tenía una mano extendida en su dirección mientras ella luchaba en el suelo, agitada ahora, con sus extremidades temblando. Tattletale estaba con él, con una mano aún apretada contra su estómago, pero ella estaba de pie, mirando a la multitud por cualquiera que pudiera intervenir para rescatar a Miss Militia.
Lo cual solo dejó a Armsmaster. Excepto que ‘solo’ no era la palabra correcta. Perra, sus tres perros y Grue habían rodeado a Armsmaster, e incluso con eso, tuve la impresión de que él tenía el control de la situación.
Había vuelto a formar la cabeza de su Alabarda en una bola suelta y tenía la cadena que usaba para el gancho extendida parcialmente para que pudiera servir como un mayal. Había un impasse mientras mis compañeros de equipo permanecieran donde estaban, manteniéndose espaciados, fuera del alcance del arma. Armsmaster, por su parte, estaba de pie en una postura de pelea suelta, sosteniendo la larga vara de su Alabarda mientras balanceaba la cabeza del mayal en una figura de ocho relajada.
Brutus gruñó a su presa, moviéndose medio paso demasiado cerca, y Armstrong aprovechó la oportunidad. La cadena se extendió con un leve zumbido y el mayal se movió con sorprendente rapidez para colisionar con el hombro de Brutus. Por la reacción de Brutus, pensé que acababa de ser golpeado por una bola de demolición. O Armsmaster era mucho más fuerte de lo que parecía, o había algo en su arma que le estaba dando un empujón extra. Dado que él era un artesano, podría haber sido cualquier cosa.
Armsmaster no se detuvo al derrotar a Brutus. Cuando terminó de darle a la pelota el impulso necesario, Armsmaster revirtió su agarre y se lanzó hacia Grue, balanceando la parte inferior de su arma como un bate de béisbol. Grue evitó el golpe dando un paso atrás y agachándose, pero no pudo recuperarse lo suficientemente rápido para evitar el siguiente movimiento. Armsmaster siguió avanzando, sin detenerse cuando tomó el extremo del palo con sus dos manos y golpeó con fuerza la sección media de la barra contra el pecho de Grue. Grue golpeó el suelo con fuerza suficiente que casi rebota, y fue empujado con fuerza hacia el suelo por segunda vez cuando Armsmaster bajó el extremo del poste contra su estómago.
Sin pensarlo, salí de la oscuridad y luego me detuve. ¿Qué ayuda podría ofrecer interfiriendo?
Perra silbó para que un perro atacara, pero Armsmaster ya estaba reaccionando, tirando de su codo contra la cadena para controlar el movimiento de la cabeza del mayal. Dejó caer la barra y agarró la cadena para tirar de la bola hacia sí mismo, la atrapó con la mano libre y giró en un círculo cerrado para preservar el impulso del vuelo de la cabeza del mayal, y lo estrelló con fuerza contra la oreja de Angelica. Perra tuvo que dar saltos hacia atrás mientras Angelica se desplomaba en el suelo donde había estado parada.
Sin mirar hacia abajo, Armsmaster colocó una bota blindada debajo del palo mientras rebotaba contra el suelo, luego la pateó hacia arriba hasta el nivel del pecho. Tomó su arma con una mano y recogió la cadena. La cabeza del mayal volvió a su forma de cuchilla cuando se volvió a conectar con la parte superior del palo.
Dos perros y Grue abajo, y lo había hecho parecer fácil.
Me di cuenta lo que ponía a Armsmaster un paso por encima de otros artesanos, por encima de otras personas con la capacidad de inventar y realizar ciencia loca, y no era la loca cantidad de entrenamiento al que probablemente se había sometido. Los Artesanos tendían a tener una habilidad especial, una cualidad especial específica para su trabajo. De acuerdo con Tattletale, la habilidad de Armsmaster le permite combinar la tecnología y aun así hacer que funcione. Otros artesanos estaban limitados en cuanto a lo que podían cargar y tener acceso en cualquier momento dado, ¿pero Armsmaster? Tenía una solución para cada problema en el que había podido pensar, sin tener que preocuparse por la logística del espacio, el peso de su hardware y la capacidad en su cinturón de herramientas, o lo que sea. Y con todo eso, su equipo principal, su armadura y Alabarda, todavía eran devastadores y completamente confiables por derecho propio.
Mientras Armsmaster le daba la espalda, vi a Tattletale dar un paso a un lado, disimuladamente.
Judas se lanzó, y en el mismo momento en que Armsmaster reaccionó, Tattletale hizo un movimiento hacia la multitud, sacando su arma.
Miré hacia Armsmaster, y mi visión de él estaba bloqueada cuando Judas se desplomó en el suelo entre nosotros. A través de mis bichos, sentí que extendía su arma hacia Tattletale, sentí el retroceso cuando la cabeza se disparó. El gancho agarró el brazo con la pistola con fuerza suficiente como para arruinar su puntería, y los dientes del gancho se cerraron alrededor de su brazo.
Recogió la cadena al mismo tiempo que la empujo hacia él, y al hacerlo, arrojó a Tattletale por el suelo. Los dientes soltaron justo a tiempo para enviarla a toda velocidad a una de las endebles mesas de cóctel. Armsmaster tiró del mástil de su arma para controlar el vuelo del gancho mientras se recogía, golpeando la pistola de Tattletale y haciéndola pedazos.
“Sin rehenes”, dijo, “sin armas.”
Grue comenzó a pararse, cayó y luego logró mantenerse en pie con éxito en su segundo intento. Los tres perros que Armsmaster había derribado estaban tardando más en ponerse en pie. Angelica negó violentamente con la cabeza, dos veces, hizo una pausa, y luego lo hizo de nuevo.
Armsmaster miró a Perra, luego golpeó el mástil de su arma contra la palma de su guante blindado.
“Rachel Lindt, alias: Hellhound.”
“Armsmaster, alias: cara de verga”, Perra replicó.
“Si esto sigue adelante, no puedo prometer que esos animales tuyos no sufrirán daños permanentes.”
Pude ver que sus ojos se movían detrás de los agujeros de su máscara mientras echaba una mirada de lado a su izquierda para mirar a Brutus, luego a su derecha, a Angelica. Luego se encontró con su mirada, “Si los lastimas de forma permanente, te encontraremos y te haremos algo diez veces peor. Créeme, viejo, conocen su olor, podemos rastrearlo.”
Una vez más, el poste golpeó contra su guante con un sonido de metal contra metal.
Su tono fue moderado cuando le preguntó: “¿Para qué arriesgarse? Ya has perdido. Tuvimos suficientes grabaciones de tus perros que pude armar una simulación de sus patrones de lucha. Sé cómo atacan, cómo reaccionan. Sé cómo piensas en una pelea, las órdenes que das y cuándo. Todo eso está conectado a mi traje, en mi interfaz visual. Sé lo que tú y tus bestias van a hacer antes de que te hayas decidido. Ninguno de ustedes va a salir caminando.”
“No somos solo nosotros y los perros”, dijo Perra.
“¿Tus amigos? Puede que no tenga una simulación preparada para él, pero soy mejor que tu líder, Grue. Más fuerte, mejor blindado, mejor equipado, mejor entrenado. Si su amigo Regent desvía su atención de Miss Militia por más de veinte segundos, ella disparará contra uno o todos ustedes, no es que él pueda hacerme nada si lo intentara. ¿Tattletale? Inconsciente. ¿Skitter? No es una amenaza.”
¿Que estaba haciendo? ¿Por qué estaba tan concentrado en hacer que Perra admitiera que se había terminado?
Reputación, una vez más. Necesitaba salvar esta situación, y la forma más segura de hacerlo, para recuperar sus pérdidas y salir bien parado, sería hacer que el más malo, el más duro y el más notorio de nosotros nos pongamos de rodillas y concedamos la derrota.
Sin embargo, realmente no conocía a Perra.
Ella se sacó su máscara de perro de plástico barata y la tiró a un lado. En realidad, era solo una formalidad, ya que su rostro e identidad eran de conocimiento público. Su sonrisa, al extenderse por su rostro, no era la más atractiva. Demasiados dientes visibles.
“Lung la subestimó también”, le dijo, mirándome.
Armsmaster se volvió para mirar, también.
¿En serio? Quiero decir ¿en serio, perra? ¿Me pasas la pelota a mí? No tenía un plan. No había mucho que pudiera hacer aquí.
“¿Velocity?”, Me preguntó Armsmaster, casual.
Me encogí de hombros, imitando su tono informal, cuando era lo último que me nacía, “Fuera de combate.”
“Hm. Creo-”
Mientras hablaba, miré a Grue y sacudí la cabeza en dirección a Armsmaster. Armsmaster no era un despistado, y tomó mi señal como razón para caer en una postura de lucha. Sin embargo, no había nada contra lo que realmente pudiera defenderse, mientras Grue nos envolvía a los dos en la oscuridad por segunda vez.
La peor posibilidad, que Armsmaster dijera a los Undersiders lo que estaba planeando, estaba controlada por el momento. Dudaba que Armsmaster siguiera hablando mientras estaba bajo los efectos del poder de Grue.
Lo cual me dejó el problema de encargarme del tipo. Pude sentir los bichos que tenía sobre él moviéndose, mientras atravesaba la oscuridad, hacia mí. Por lo menos, si pudiera alejarlo de los demás, podría comprarles tiempo.
Corrí hacia la puerta de vidrio que conducía a uno de los patios exteriores. Miré por encima de mi hombro, y efectivamente, vi a Armsmaster emergiendo de la nube de aceitosa sombra. Giró sobre sus talones para balancear su mayal contra Judas, derribando al perro cuando salió justo detrás de él, luego giró para mirarme de nuevo. Cuando salí, la cadena se recogió, llevando la cabeza del mayal de vuelta a la parte superior del arma. Él se detuvo.
¿Por qué? Solo había una razón por la que se quedaría atrás y vacilando así, en lugar de acortar la distancia para tenerme a su alcance.
Adiviné. Sabiendo que el ataque vendría más rápido de lo que esperaba, por lo que le había pasado a Tattletale en las dos ocasiones, me tiré al piso del patio.
La bola salió volando del extremo de su arma, pero mi intento de esquivar no sirvió de nada. Azotó la cadena para cambiar la trayectoria de la esfera, y al mismo tiempo la abrió en su forma de gancho enorme. La cosa me golpeó en el costado, con las garras pasando sobre mis hombros y debajo de mis axilas. Gruñí con el impacto, y cuando traté de ponerme de pie, casi me deslicé sobre el excedente de cadena que se enroscaba a mi alrededor en la estela del gancho. Sentí la garra apretarse alrededor de mi pecho.
En el otro extremo del patio, Armsmaster plantó sus pies y levantó su arma para comenzar a empujarme hacia adentro.
No no no no no.
No iba a caer así.
No con la puta Emma Barnes y su malnacido papá abogado entre la multitud.
Empecé a juntar mis bichos desde adentro, pero me detuve. No sirve de nada traerlos aquí, cuando Armsmaster podría asesinar a la mitad del enjambre con ese destructor de bichos que había puesto en su alabarda. Puse a mis bichos en posición en el interior.
Todavía temblorosa por el golpe, agradecida por la armadura que había incorporado a mi traje, me las arreglé para agarrar el exceso de cadena debajo de mí y enrollarla alrededor de la barandilla del patio detrás de mí. Si Armsmaster quería atraparme, tendría que venir por mí, maldita sea. No iba a hacerle esto fácil.
La cadena se tensó, y Armsmaster tiró dos veces antes de decidir que sería menos problemático acercarse que aumentar el daño a la propiedad. Él me cerró la distancia a pie, deteniéndose solo para liberar su cadena de la barandilla del patio. Recogió su cadena acercarme el metro restante hacia él.
“Skitter. Pensé que te rendirías más rápido.”
Nadie más estaba al alcance del oído. “Sin importar de qué lado esté, no quiero ir a la cárcel exactamente. Mira, mi oferta está en pie. Casi tengo el último detalle que necesito de estos muchachos.”
“Algo que dijiste que tendrías hace semanas”, respondió.
“No hay otra manera de que vayas a salvar esto, Armsmaster,” me paré tan derecho como pude con el gancho de agarre a mi alrededor. La maldita cosa era pesada. Tattletale había hecho su mejor esfuerzo, incluso había quedado inconsciente, para decirnos qué tan importante era el status para Armsmaster. Necesitaba usar eso. “La única forma en que no te verás incompetente es si puedes decir que solo escapé porque me dejaste. Que todo esto pasó esta noche porque lo permitiste. Porque dejarme salir con esto significaba que podía obtener información sobre quién está empleando a los Undersiders, de dónde provienen los fondos, el equipo y la información. Luego haces limpieza y son dos equipos de supervillanos arrestados en el lapso de una semana. Dime que eso no suena bien.”
Armsmaster lo consideró por un momento.
“No”, me respondió.
“¿No?”
“No esperes nada más que un arresto rápido para ti y tus acompañantes por tus payasadas esta noche”, negó con la cabeza, “Un pájaro en mano, después de todo...”
Me dio un pequeño apretón, como para dejar en claro quién era el pájaro.
Tomé una respiración profunda, “Tenías razón, Armsmaster.”
“Por supuesto”, habló, ausente, empujándome contra la barandilla con una mano. Su gancho de agarre me liberó, reconfigurándose en lo que sospechaba que era la misma configuración que había fijado a Lung en el suelo con barras de acero inoxidable, en mi primer día en traje. Tenía la forma de un rectángulo y había dos bandas de metal en forma de "U" con electricidad formando arcos a su alrededor, las puntas de cada "U" brillaban lo suficientemente calientes como para derretirse contra cualquier superficie.
“Esto terminó desde el momento en que entramos a la habitación”, terminé.
Cerca de setecientos avispones explotaron debajo de mis paneles de armadura, todos se aferraron a él, mordiéndolo y picandolo implacablemente, fluyendo debajo de su visor, dentro de su casco, su nariz, su boca y sus orejas. Algunos incluso se arrastraron por debajo de su cuello, a sus hombros y su pecho.
Me arrojé al final de su Alabarda, abrazando mi cuerpo a su alrededor. Con una mano nos levantó a mí y a la Alabarda, y nos golpeó contra el suelo. De nuevo, sentí esos zarcillos de electricidad corriendo sobre mí, además del dolor de tener mi estómago atrapado entre el poste y el suelo. Estaba muy agradecida, la segunda vez esta noche, por los paneles de armadura que había implementado en mi diseño de vestuario.
Repitió el proceso, levantándome a un metro del suelo, luego golpeando con la barra y yo de nuevo. Después de la segunda vez, tuve que luchar para colocarme debajo del poste de nuevo en previsión de un tercer golpe, sabiendo que aguantaría el ataque de avispones por más tiempo de lo que yo resistiría este abuso.
El rescate no pudo haber llegado un segundo después.
Perra, una Tattletale inconsciente y Brutus fueron los primeros en llegar al borde del patio. Brutus chocó contra Armsmaster al pasar, golpeándolo fuera de equilibrio y dándome la oportunidad que necesitaba para levantarme y sacar la alabarda de sus manos. La sostuve en mis manos, y él estaba demasiado distraído por las avispas que se apiñaban sobre él para darse cuenta.
Lancé la alabarda por el borde del patio y corrí hacia la puerta que conducía al interior. Cogí la mano de Grue mientras él y Judas saltaban, para poder levantarme detrás de él.
Cuando saltamos desde el borde del patio, miré detrás de nosotros y vimos a Angelica y Regent siguiéndonos. Grue estaba desvaneciendo su oscuridad, para hacer que el desastre que habíamos creado fuera aún más claro para aquellos de nuestra audiencia que aún no habían logrado huir. Nuestro objetivo era humillar, después de todo.
Por la misma razón, tal vez como un poco rencoroso “andate a la mierda” a Armstrom, que había hecho todo esto mucho más difícil de lo que tenía que ser, dejé a mis bichos donde estaban, organizados en la pared a la derecha del patio y el piso frente a él. La mitad estaba reunida en forma de dos grandes flechas que apuntaban a la puerta del patio, una en el piso y otra en la pared, mientras que la otra mitad estaba ordenada en letras en negrita que deletreaban “VAMONOS.”
Envolví mis brazos alrededor de Grue, sosteniéndolo con fuerza tanto anticipándome a nuestro aterrizaje en un tejado cercano como un abrazo de despedida.
Había muchas posibilidades de que este fuera mi último trabajo como parte de los Undersiders.

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2018.06.27 06:13 master_x_2k Enredo III

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Enredo III

Abrí las puertas de vidrio para que Brian pudiera llevar las cajas de muebles. Lo que más me sorprendió de su edificio de apartamentos fue lo despejado que estaba todo. Sin basura, sin gente, sin ruido. Había un tablero de anuncios justo después del segundo juego de puertas, que era algo que normalmente podría haber esperado que fuera un poco desordenado, por regla general, pero incluso allí, las publicaciones individuales estaban cuidadosamente espaciadas, y todo estaba sellado detrás un cristal con una sola cerradura pequeña. Se sentía un poco estéril. O tal vez era solo que yo estaba acostumbrada a un área con más carácter.
No sabía qué decir. No solo en términos de la construcción de apartamentos de Brian, no tenía idea de qué palabras saldrían de mi boca. No tenía la destreza para charlar de forma natural. Por lo general, me las arreglaba planificando constantemente lo que podría decir. El problema era que me había distraído, no tanto por los atributos de Brian, sino por haber tomado conciencia de que los había estado mirando. Ahora que estaba tratando de recuperarme, ponerme en equilibrio mental y planear algo de conversación, todo lo que podía pensar era 'Maldición, Taylor, ¿por qué no puedes pensar en algo que decir?'.
Entramos en el ascensor, y Brian descansó las cajas en la barandilla de metal en el interior. Me las arreglé para preguntar, “¿Qué piso?”
“Cuarto, gracias.”
Presioné el botón.
Subimos, y cuando se abrió la puerta, le ofrecí a Brian una mano para estabilizar las cajas mientras él se retiraba del ascensor. Lideró el camino por el pasillo y se detuvo junto a una puerta mientras yo buscaba las llaves que me había dado, para encontrar la de su apartamento.
No estaba segura de lo que esperaba ver en el lugar de Brian, pero aun así logró sorprenderme.
Lo primero que noté fue que los techos eran altos. El apartamento era prácticamente de dos pisos, un arreglo bastante abierto con pocas paredes. La cocina estaba a nuestra izquierda cuando entramos, pequeña, separada de la sala de estar por un mostrador de bar / cocina. A nuestra derecha estaba el armario del pasillo y las paredes que abarcaban el baño y uno de los dormitorios. Justo en frente de nosotros estaba la espaciosa sala de estar, respaldada por una ventana del piso al techo y una puerta de vidrio que daba a un balcón de piedra. Unas escaleras conducían a un dormitorio situado encima del baño y el primer dormitorio. Supuse que era allí donde dormía Brian, basándome en la cama no desordenada, pero no hecha, que estaba a la vista desde donde estaba parada.
Lo que me impresionó, creo, fue lo suave que era el lugar. Había dos estanterías, de color gris claro, en la sala de estar. En los estantes, vi, había una mezcla de novelas, plantas y libros antiguos con espinas de cuero rajado y raído. Las frondas de algunas de las plantas colgaban sobre los estantes. El sofá y la silla que lo acompañaba eran de pana color canela pálido, con cojines gruesos y lo suficientemente profundos que parecían poder perderse en ellos. Podría imaginarme acurrucarme en ese sillón con las piernas tapadas a mi lado, un libro en mis manos.
De alguna manera había estado esperando una estética similar a la del cromo y el cuero negro. No es que asociara la personalidad de Brian o su gusto con ese tipo de diseño, pero era lo que podría haber pensado que un joven soltero podría llegar a conseguir. Ya fuera la suavidad de los colores, el pequeño frasco con piedras, el agua y el bambú en la encimera de la cocina o las imágenes en tonos sepia de los árboles en el vestíbulo, el lugar me dio una sensación de tranquilidad.
Sentí una punzada de envidia, y no fue solo porque el apartamento de Brian era agradable. Estaba obteniendo una mejor idea de quién era, y cómo éramos personas muy diferentes, en cierto sentido.
Brian gruñó mientras dejaba las cajas junto al armario delantero. Se quitó las botas y lo tomé como una señal para quitarme los zapatos.
“Entonces, ya empecé un poco”, me dijo, llevándome a la sala de estar, y vi que había un montón de tablas de color gris claro y una caja de cartón vacía apoyada contra la pared. “Resulta que realmente necesita un segundo par de manos. ¿Quieres algo antes de comenzar? Prefieres el té al café, ¿verdad? ¿O quieres un refresco? ¿Un bocado?”
“Estoy bien”, sonreí, quitándome la sudadera y poniéndola en el mostrador de la cocina. Le había prometido a Tattletale que lo haría. Sintiéndome muy consciente de mí con mi barriga expuesta, traté de distraerlo con la tarea que tenía entre manos: “¿Empezamos?”
El primer trabajo, el que dejó incompleto, era un conjunto de estanterías, y comenzamos con eso. Era, como él había dicho, un trabajo para dos personas. Los estantes tenían tres columnas con seis estantes cada uno, y cada parte se acoplaba con la ayuda de clavijas de madera. Era imposible presionar dos piezas cerca de la parte superior sin que las que estaban cerca del fondo se separasen, y viceversa, así que conseguimos un ritmo en el que uno de nosotros juntaba piezas mientras que el otro impedía que todo lo demás se desarmara.
En general, nos llevó unos veinte minutos más o menos. Después de verificar que todo estaba encajado y alineado, Brian arrastró el estante del piso y lo colocó contra la pared.
“Ese es uno”, sonrió, “¿Estás segura de que no quieres un trago?”
“¿Qué tienes?”
“Ven, tengo cosas en la nevera. Elije lo que quieras.”
Agarré una cola de cereza. Brian agarró una cocacola, pero casi la ignoró mientras abría la siguiente caja, la cuadrada que medía casi cuatro pies de ancho, y comenzó a colocar las piezas individuales en el suelo de la cocina. Una mesa de cocina con taburetes.
Resultó que la mesa de la cocina era un trabajo más difícil que la estantería. Las patas debían sostenerse exactamente en el ángulo correcto, o los pernos se atascaban en los agujeros, o forzaban a la pata de la mesa a salir de su posición. Cada vez que eso ocurría, terminamos teniendo que sacar el perno y comenzar de nuevo. Terminé sosteniendo firmemente la primera pata de la mesa mientras atornillaba los pernos de la base.
Sin mirarme, colocó su mano sobre la mía para ajustar el ángulo una fracción. El contacto me hizo sentir como si alguien hubiera arrancado una cuerda de guitarra que iba desde la parte superior de mi cabeza hasta la mitad de mi cuerpo. Un profundo ronroneo en mi interior que no se podía escuchar, solo se sentía. Me alegré mucho por las mangas largas de mi top, porque se me ponían los pelos de punta.
Me encontré por defecto cayendo en mi defensa más básica, quedarme callada, quedándome quieta, así que no podía decir ni hacer nada estúpido. El problema fue que esto me hizo muy, muy consciente del silencio y la falta de conversación.
Probablemente Brian no había siquiera notado el silencio, pero me pregunté qué decir, preguntándome cómo iniciar una charla o cómo mantener una conversación. Fue agonizante.
Se acercó para ver mejor mientras colocaba una tuerca en el perno, y su brazo se presionó contra mi hombro. De nuevo, provocó una reacción casi elemental de mi cuerpo. ¿Fue esto intencional? ¿Estaba señalando interés a través del contacto físico casual? ¿O estaba asignando significado a algo casual?
“Casi terminado”, murmuró, ajustando su posición para comenzar a atornillar el otro perno para la pata de la mesa. Su brazo no estaba presionando contra mi hombro ahora, pero por la forma en que estaba agachado, su rostro estaba a solo unos centímetros del mío. De acuerdo, eso fue peor.
“Taylor, ¿crees que puedes agarrar esa llave más pequeña sin mover la pierna?”
No confiaba en mí misma para responder sin hacer un ruido raro, así que simplemente cogí la pequeña llave y se la entregué.
“Eso es más rápido, gracias”, respondió, después de un segundo, “¿Puedes pasarme la tuerca?”
Lo hice, dejándolo caer en su mano en lugar de colocarlo allí, preocupada por lo que podría hacer o por cómo reaccionaría si mi mano tocaba la suya. No iba a sobrevivir las siguientes tres patas de la mesa de esta forma, y mucho menos las banquetas o el tercer mueble que ni siquiera habíamos empezado.
“¿Taylor?”, Preguntó.
Dejó la pregunta colgar, así que tragué saliva y respondí: “¿Qué?”
“Relájate. Puedes respirar.”
Me reí ligeramente al darme cuenta de que estaba conteniendo la respiración, lo que resultó en una exhalación nerviosa y entrecortada que solo aumentó la incomodidad que estaba sintiendo.
Él estaba sonriendo, “¿Estás bien?”
¿Qué se supone que debía decir? ¿Admitir que no sabía cómo lidiar con estar cerca de un chico guapo?
Miré al suelo, a la pata de la mesa que sostenía. “Me pongo nerviosa cuando estoy cerca de la gente. Pienso en, ya sabes, que tal vez tengo mal aliento, o tenga olor a sudor, y no podría notarlo porque es mío, así que aguanto la respiración así para estar segura. No sé.”
Bravo, Taylor. Bravo. Imaginé el más lento y más sarcástico de los aplausos lentos. Hablando de mal aliento y sudor era totalmente el camino a seguir. Uno de esos momentos brillantes que me daría vergüenza cada vez que lo recordara en los siguientes años o décadas, estaba segura.
Entonces Brian se inclinó, cerrando los escasos centímetros de distancia que nos separaban, hasta que nuestras narices prácticamente se tocaron.
“No. Hueles bien”, me dijo.
Si hubiera sido un personaje de dibujos animados, estaba bastante segura de que ese era el punto en el que me salía vapor de las orejas, o me derretía en un charco. En cambio, fui con mi primer instinto, una vez más, y me quedé muy callada. Me di cuenta de un calor en mi cara que debe haber sido un rubor furioso.
Sería difícil decir si fue una misericordia o no, pero Brian se distrajo con el sonido de una llave en una cerradura, y la apertura de la puerta de entrada.
Lo primero que pensé fue que la chica que entró era la novia de Brian. Entonces la vi mirar hacia nosotros, sonreír, y noté la similitud entre sus ojos y los de Brian. Su hermana.
Mi segundo pensamiento, o mi segunda reacción, en realidad, fue difícil de poner en palabras. Es como, podrías mirar un Mercedes y decir que era una hermosa obra de arte, incluso si no eras alguien que prestaba mucha atención a los autos. En líneas similares, cuando veías un Mercedes con una calcomanía de llamas barata pegada a las ruedas y un alerón casero pegado en la parte trasera, era doloroso y decepcionante en un nivel fundamental. Eso fue lo que sentí, mirando a Aisha.
Era hermosa, tan femenina como Brian era masculino, con pómulos altos, cuello largo y, aunque era dos o tres años más joven que yo, ya tenía pechos más grandes que los míos. Podrías convencerme de cortarme un dedo por tener piernas, cintura y caderas como las de ella.
Maldita sea, esta familia tenía buenos genes.
Solo necesitabas echar un vistazo a Aisha para saber que iba a ser completamente hermosa cuando terminara de crecer. Dicho eso, sin embargo, tenía una raya de cabello decolorado y parte de ese cabello decolorado había sido teñido en una franja de color púrpura. Era como si hubiera hecho todo lo posible por parecer vulgar, con shorts de jean rasgados sobre leggings de red verde neón, y un top sin tirantes que dudaría incluso en llamar ropa interior. Cualquier envidia que sentía hacia ella se veía acentuada por un sentimiento casi de ofensa, en cuanto a cómo estaba arruinando lo que le habían dado naturalmente.
“¿Estoy interrumpiendo?”, Dijo, con un tono ligeramente burlón, mientras me miraba sin poder entenderlo.
“Aisha”, Brian se levantó, “¿Qué estás haciendo aquí? Tú-” se detuvo cuando una mujer negra robusta y sólida entró por la puerta principal. Donde la mirada de Aisha hacia mi había sido ambigua, la mirada que esta mujer me dio fue todo lo contrario. Desaprobación, disgusto. Me di cuenta de lo que debía parecer, ligeramente sudorosos, en el suelo entre los muebles, con el estómago visible, prácticamente brillante con un rubor rosado. Me apresuré a agarrar mi sudadera y ponerla.
“Señor. ¿Laborn?”, Dijo la mujer pesada, “Me temo que esperaba que estuviera más preparado, pero parece que está en medio de algo.”
Brian negó con la cabeza, “Si señora. Sra. Henderson. Estoy casi seguro de que su oficina me dijo que los esperara a las dos esta tarde.”
“Esa fue la hora original. Aisha me dijo que quería reprogramar-” La señora Henderson se interrumpió y le lanzó a Aisha una mirada dura.
Aisha sonrió, se encogió de hombros y se levantó de un salto, así que estaba sentada al final del mostrador de la cocina. “¿Qué? Hay una película que quiero ver esta tarde con mis amigos.”
“Si hubieras preguntado, podría haber dicho que sí”, le dijo Brian, “Ahora probablemente voy a decir que no.”
“No es tu decisión, hermano, no estoy viviendo contigo todavía”, ella levantó le mostro el dedo del medio con las dos manos.
Brian parecía que iba a decir algo más, pero luego se detuvo. Suspiró, luego dirigió su atención a la trabajadora social de Aisha, “Lo siento por esto.”
Ella frunció el ceño, “Yo también. Debería haber llamado para comprobar, dada la historia de Aisha de torcer la verdad.” Miró su cuaderno y pasó la página, “Si quieres reprogramar, hmmm, me temo que ya llené la ranura de la tarde, pero tal vez ¿Este fin de semana…?”
Brian le dio a Aisha una mirada molesta, “Ya que está aquí, si estás dispuesta a pasar por alto los muebles que no hemos terminado de armar, podríamos hacerlo ahora.”
“¿Si estás seguro? ¿Qué hay de su... compañera?” Ella me miró.
Mi rubor probablemente no se había ido, y sospecho que me sonrojé un poco más de repente al ser puesta en medio de una situación incómoda. Probablemente no ayudó a desvanecer ninguna impresión equivocada que ella había percibido.
“Ella es una amiga, me estaba ayudando. Taylor, no estoy seguro de cuánto tiempo será esto. No quiero perder tu tiempo, pero me sentiría mal si te fueras tan pronto después de venir hasta aquí. Si quieres quedarte y relajarte, podría llevarte de regreso después.”
Cada parte socialmente torpe de mi cerebro ansiaba tomar la ruta de escape ofrecida, hacer mi salida, enfriarme. Fue difícil decir por qué no lo hice.
“Me quedaré, si no voy a estar en el camino. No tango planes para la tarde.”
Cuando Brian sonrió, me di cuenta de por qué no había aprovechado la oportunidad de irme.
La mujer volvió a examinarme en detalle. Ella me preguntó: “¿Estás en su clase en línea?”
Negué con la cabeza.
“No. Pareces un poco joven para eso.” Entonces ella me desafió, “¿Por qué no estás en la escuela?”
“Um”, dudé. Mantente lo más cerca posible de la verdad. “Estuve al borde de una de las explosiones de bombas y tuve una conmoción cerebral. Estoy faltando a clases que esté completamente mejor.”
“Ya veo. ¿Estás segura de que ensamblar muebles es lo que pretendía el médico cuando te dijo que descansaras y te recuperases?”
Sonreí torpemente y me encogí de hombros. Hombre, realmente estaba esperando no estar estropeando esto para Brian.
“Entonces”, Brian habló con la Sra. Henderson, “¿Quería mirar mi casa y ver el espacio que aparté para Aisha? Supongo que esta es una oportunidad para que revise un lugar antes de que la familia se apresure a barrer todo debajo de la alfombra.”
“Mmm”. Una respuesta no coercitiva. “Vamos al balcón, y puede contarme sobre el área y las escuelas cercanas.”
Brian abrió el camino y sostuvo la puerta para el asistente social. Se cerró detrás de él, dejándome con Aisha, que todavía estaba sentada en el mostrador de la cocina. Le di una pequeña sonrisa y recibí una mirada fría y penetrante a cambio. Incómoda, volví mi atención a la mesa y traté de ver qué podía hacer por mi cuenta, con la segunda pata.
“Así que. ¿Estás en el equipo de mi hermano?”
¿Qué? Estuve orgullosa de mí misma cuando apenas perdí el ritmo. “¿Equipo? Sé que hace boxeo, o boxeaba, al menos, pero-”
Ella me dio una mirada divertida, “Vas a hacerte la tonta, ¿verdad?”
“No estoy entendiendo. Lo siento.”
“Claro.” Se inclinó hacia atrás y pateó un poco las piernas.
Volví mi atención de nuevo a la pata de la mesa. No llegué muy lejos antes de que ella me interrumpiera de nuevo.
“Mira, sé que estás en su equipo. Proceso de eliminación, tienes que ser la chica bicho.”
Negué con la cabeza, tanto para negarlo como para exasperarme. ¿Qué carajo, Brian?
“Me dijo que tenía poderes, no dijo lo que eran. Como tiene poderes, cree que hay una posibilidad de que yo también los tenga. No quería que me sorprendiera. Descubrí quién era él después de eso, vi algo sobre algunos villanos que robaban un casino una noche en la que no estaba en casa, comencé a registrar las veces que no estaba disponible y seguía coincidiendo. Lo confronté y no hizo un buen trabajo negándolo.”
Con la esperanza de desequilibrarla, puse en mi rostro la más convincente expresión de sorpresa con los ojos abiertos tanto como podía “¿Estás diciendo que tu hermano es un supervillano?
Parpadeó dos veces, luego dijo, lentamente, como si estuviera hablando con alguien con una discapacidad mental, “Siiiii. Y estoy diciendo que tú también lo eres. ¿Por qué otra razón se juntaría mi hermano contigo?”
Auch. Eso dolió.
Me ahorré tener que dar una respuesta y mantener la farsa cuando Brian y la asistente social regresaron del balcón.
La asistente social estaba diciendo: “...dudoso, con la lista de espera.”
“Ella está en el territorio y estaría ingresando a la escuela al mismo tiempo que el resto de los estudiantes de noveno grado.” Brian respondió, mirando mal a Aisha, “Y eso significaría separarla de las malas influencias que tiene alrededor donde está viviendo ahora.”
Aisha le mostró el dedo, otra vez.
“Mmm”, respondió la asistente social, mirando de Aisha hacia él. “Me gustaría ver tu habitación después?”
“¿Mía? ¿No de Aisha?”
“Por favor.”
Brian condujo a la asistente social hasta las escaleras que conducían a su habitación, que daba al resto del departamento.
“Tal vez debería ver cómo reaccionas si lo grito en voz alta”, sugirió Aisha. Ella puso un acento falso, “¿Cómo te llamas, otra vez?”
Giré los ojos.
“¿No vas a decir? Como sea.” Sus manos se ahuecaron alrededor de su boca como si estuviera gritando, gritó burlonamente en un volumen apenas por encima del habla regular, “¡Bichito y Grue, en casa!”
Miré hacia arriba, esperando que Brian y la asistente social no estuvieran al alcance del oído. El murmullo de conversación allí arriba no parecía haber sido interrumpido por lo que Aisha había dicho.
“Parece que estarías en una situación de perder-perder, anunciándolo así”, le respondí, “O tienes razón, y molestas a dos personas que realmente querrás evitar enojar, o estás equivocada y te ves como una loca.”
“¿Y si ellos ya piensan que estoy un poco loca? ¿Qué tengo que perder?”
“No sabría decir.” Apreté el cerrojo, revisé la pata de la silla y la encontré sólida como una roca. Pasé al siguiente. “¿Qué tienes por ganar?”
“Vaaaamos”, ella se quejó, “Solo admítelo.”
Mi corazón latía con fuerza cuando Brian y la asistente social bajaron las escaleras. Aisha, por su parte, pegó una amplia y falsa sonrisa en su rostro para saludarlos. Brian hizo pasar a la mujer al segundo dormitorio, pero no entró con ella. Se detuvo para mirarme.
“Taylor, no necesitas hacer eso por tu cuenta.”
“Está bien”, dije. Mirando hacia arriba, donde Aisha estaba sentada en la encimera, agregué: “Es una buena distracción.”
“Lo siento. Creo que tardaremos solo un minuto más.”
Resultó cierto. La asistente social salió de la habitación de Aisha, echó un vistazo por el baño y luego investigó los armarios y la nevera.
La Sra. Henderson habló con Aisha, “Me gustaría que salgas al balcón por un minuto.”
“Lo que sea.” Aisha saltó del mostrador y se dirigió hacia afuera.
“Y”, dijo, volviéndose hacia Brian, “Tal vez quieras que tu amiga espere afuera también.”
“Realmente no tengo nada que esconder”, respondió, mirando hacia mí.
“Bien. Permítanme comenzar diciendo que esto es mejor que la mayoría.”
“Gracias.”
“Pero tengo preocupaciones.”
Se podía ver la expresión de Brian cambiar una fracción, ante eso.
“Leí los documentos y planes que me enviaste por correo electrónico. Usted tiene un plan sólido en mente para la contabilidad, el pago de las facturas, ayudarla con su educación, posibles gastos adicionales, el presupuesto para la ropa e incluso para ahorrar dinero para la universidad. En muchos aspectos, este es el tipo de situación que deseo, con la mayoría de mis casos.”
“¿Pero?”
“Pero cuando miro este lugar, veo que lo has hecho muy tuyo. Los muebles, las decoraciones, las obras de arte, parecen apuntar a tu personalidad, dejando muy poco espacio para Aisha, incluso en el espacio que has reservado para ella.”
Brian pareció un poco aturdido por eso. “Ya veo.”
“Mire, Sr. Laborn, debemos considerar la perspectiva de Aisha. Ella es una fugitiva en serie. Ella claramente no ve la casa de su padre como un hogar. Se debe tener cuidado adicional para asegurarse de que ella vea esto como tal. Suponiendo que ella termina aquí y no en casa de su madre.”
“Mi madre,” la expresión de Brian tomó un tono más serio.
“Soy consciente de sus preocupaciones sobre el tema de la madre de Aisha, Sr. Laborn.”
Mi celular sonó una vez en mi bolsillo de sudadera. Lo ignoré.
Brian suspiró, flaqueándose un poco, “¿Esto es reparable?”
“Sí. Involucre a Aisha en la decoración, esté dispuesto a comprometer sus gustos y su estética para que sienta que este también es su espacio”, dijo, “sé que no será fácil. Aisha es difícil a veces, estoy segura de que ambos podemos estar de acuerdo es eso.”
Estaba empezando a gravitar hacia esa conclusión yo misma.
“Sí”, Brian asintió, “Entonces, ¿qué sigue?”
“Haré una visita a la casa de su madre en una semana y media, si recuerdo bien. Si desea enviarme otro correo electrónico cuando sienta que ha enmendado este pequeño problema, y ​​las pocas cosas que le señalé durante la inspección, podría hacer arreglos para visitarlo nuevamente.”
“Eso sería fantástico.”
“Tenga en cuenta que tengo una carga de trabajo desbordante, y probablemente no pueda pasar hasta al menos una semana después de que me haya avisado.”
“Gracias”, dijo Brian.
“¿Alguna pregunta?”
Sacudió la cabeza.
“Entonces le deseo suerte. Para disculparme por el tiempo inesperado de la cita, le haré una oferta de una sola vez para quitarle a Aisha de sus manos. Si ella insiste ser suspendida, puedo presentarle a otra persona que siguió ese camino, mientras voy a las citas de esta tarde.”
Brian sonrió. No es exactamente esa sonrisa increíble que había visto tan a menudo, pero una bonita sonrisa, no obstante, “Creo que se perderá la película a la que quería ir.”
“Parece”, el trabajador social sonrió con complicidad. “Siga así, Sr. Laborn. Aisha tiene suerte de tenerlo.”
Brian se animó un poco al respecto.
La reunión no duró mucho después de eso, y Aisha fue arrastrada quejándose por la asistente social. No pude respirar con alivio hasta que se fueron. Incluso entonces, estaba inquieta, sabiendo cuán fuertes habían sido las sospechas de Aisha.
Recordando que mi teléfono había sonado, busqué mi teléfono celular para ver cuál había sido el mensaje. Mientras mantuve presionado el botón para desbloquearlo, le dije a Brian: “Aisha sabe sobre los Undersiders, parece.”
“Mierda. Lo siento”, hizo una mueca de dolor, “Si pensara que te encontrarías con ella, te habría dado una advertencia. ¿No dijiste nada?”
“Fingí no saber de qué demonios estaba hablando, por poco que sirvió. ¿Esto va a ser un problema?”
“Ella prometió que no le diría nada a nadie... y realmente me molesta que haya sido lo suficientemente indiscreta para plantear el tema con alguien a quien no había dado mi consentimiento. Pero Aisha no lo diría por contarlo. Creo que ella probablemente estaba jugando contigo.”
“Si estás seguro”, tenía mis reservas, pero no estaba segura de querer presionarlo sobre el tema, cuando ya estaba estresado.
“Bastante seguro”, suspiró.
Miré mi teléfono celular. Era de Lisa.
prdn x interrumpir besukeo. los dos tienen q volver rapido. se sta yendo todo ala mierda
Sentí un poco de calor en las mejillas mientras me tomé mucho cuidado de borrar el texto. Cuando terminé, me volví hacia Brian. “Lisa dice que algo está pasando. Ella dice que nos apresuremos a volver.”
“Que hinchapelotas”, dijo Brian. “Esperaba... ah carajo. Supongo que no vamos a armar todo esto, ¿eh?”, Me sonrió.
Le devolví la sonrisa, “En otra ocasión.”
Él me dio una mano para ayudarme a ponerme de pie. ¿Estaba siendo optimista u observadora cuando noté que su mano tal vez se demoraba medio segundo más de lo necesario en la mía?
¿Estaba una parte de mi temiendo esas posibilidades, esperando que no fuera ni un deseo mio ni una observación precisa de él? Porque no podía decir si me asustaba, o si solo quería que hubiera una parte cuerda de mí con una objeción.
Mierda. Mentalmente avancé mi línea de tiempo. No más de una semana, y tendría que llevar lo que sabía sobre los Undersiders al Protectorado. No estaba segura de confiar en mí misma por más tiempo que eso.

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2018.06.12 20:29 master_x_2k Caparazón XI

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Caparazón XI

“Hey Taylor, despierta.” La voz de una chica.
“¿Taylor?” Una voz más profunda, más adulta, “Vamos, chica. Lo has hecho realmente bien.”
Me sentí cálida, confusa. Como despertarse en una cama caliente en un día frío, todas las cobijas en el lugar correcto, sintiéndome totalmente descansada, sabiendo que no tiene que levantarme de inmediato. O como tener seis años, haberse metido en la cama con mamá y papá en algún momento de la noche y despertarse entre ellos.
“Creo que ella está volviendo gradualmente. Dale un momento,” Alguien más viejo. Un anciano, tal vez. Desconocido.
“Estaba preocupado de que ella no se despertara”, dijo la voz masculina más profunda.
“Podría haberte dicho que no estaba en coma”, respondió la chica.
“De la misma manera en que estás absolutamente, cien por ciento segura, que ella no tiene una lesión cerebral grave”, preguntó el anciano. “Porque los narcóticos pueden camuflar los síntomas, y si esperamos demasiado para actuar... bueno.”
“Nada más allá de lo que te describí”, dijo la chica, un poco irritada, “a menos que tu equipo esté defectuoso. Necesito información correcta para trabajar o recibo información falsa.”
“Te aseguro que mi equipo puede ser limitado, pero está en perfecto estado de funcionamiento.”
Traté de abrir los ojos, encontré todo demasiado brillante. Brumoso, como si lo estuviera mirando desde el agua, pero mis ojos estaban secos como papel de lija. Algo oscuro se movió sobre mi visión, hizo parpadear mis ojos. Algo más me hizo cosquillas en la mejilla. Traté de levantar mi mano hacia mi cara para alejarlos, pero mis brazos estaban a mis lados, enterrados bajo sábanas y no tenía la fuerza para moverlos.
“Oye dormilona”, la voz más profunda una vez más. Sentí una gran mano descansar en mi frente, se movió para cepillar mi cabello hacia atrás, me recordó a mi mamá y mi papá de nuevo. Ser una niña, ser atendida.
El viejo y la chica todavía discutían. Su tono era impaciente: “-una conmoción cerebral, pérdida de sangre severa, hematomas, externos e internos, más lo que sea que jodió con su sistema nervioso, ¿entiendes? No tengo ninguna razón para mentirte.”
“Todo lo que te estoy diciendo es que, si hay algo más y surgen complicaciones, es tu responsabilidad, porque estoy tomando tu palabra en esto. Preferiría que la chica no muriera o que no terminara con daño cerebral, por supuesto, pero si lo hace, no me sentiré culpable, y yo...”
“Si algo sucede porque me equivoqué, y no es porque me hayas dado la información o las herramientas equivocadas para trabajar, me haré cargo. Se lo diré a él, y tu reputación no se verá afectada. Lo prometo.”
El anciano refunfuñó y murmuró algo, pero no dijo nada más.
Traté de abrir mis ojos otra vez. Reconocí la cara. Brian. Lisa se unió a él junto a la cama.
“Hola,” dijo, con un tono que simpatizaba, “Te dieron una paliza, ¿eh?”
“Eso supongo”, respondí, excepto que no estaba segura de haber dicho el "eso" en voz alta. Podría haber estado volviendo a dormir, pero otro cosquilleo en mi cara me hizo arrugar la nariz. “Que es-?”
“Eso, cariño, es la única razón por la que hemos estado tratando de despertarte. Has estado usando tu poder mientras duermes, y cada bicho en el vecindario se ha estado juntando aquí para treparse sobre ti. No todos a la vez, no todos juntos, pero se están acumulando y alguien se va a dar cuenta.”
Brian miró hacia el otro lado de la habitación, “Tenemos las ventanas y puertas selladas con cinta adhesiva y papel film, y todavía están entrando. No te puedo llevar a ningún lado, y el buen doctor aquí necesita que nos desalojemos en caso de que llegue un paciente real.”
“Lo que necesito es un ambiente de trabajo estéril”, gruñó el anciano, “Uno que no está plagado de cucarachas y-”
“Lo estamos manejando”, le espetó Lisa. Luego, con voz más suave, dijo: “Taylor, no te vayas a dormir.”
Me sorprendí al darme cuenta de que me estaba quedando dormida. Gracioso.
“Sé que los analgésicos son agradables. Te dimos muchos, ya que realmente estabas sufriendo. Pero necesitamos que los envíes lejos. Los bichos.”
Oh. Recordaba vagamente haberle dicho a mis bichos que vinieran a mí no mucho antes de desmayarme. Supongo que nunca les dije que pararan. Supongo que desmayarme me lo había impedido. Les envié una instrucción y luego le dije: “Ya está hecho” Algo llamó mi atención. “Hmm. Interesante música.”
“¿Música?” Lisa se veía momentáneamente muy preocupada. Ella miró a Brian.
“Afuera. En frente de la puerta. Un iPod, tal vez. Hay un chico, escuchando música. Tal vez él no tiene los auriculares puestos o los audífonos en los oídos. O no están enchufados al iPod. Suena como orquesta o pop. ¿Es latino? ¿O inglés? ¿Ambos? Eso último sonaba japonés. O chino ¿Es racista que no puedo notar la diferencia?”
“Estás balbuceando, Taylor”, dijo Brian, no cruelmente.
Lisa desapareció brevemente de mi campo de visión, “Pero tiene razón. Hay un tipo en los escalones de enfrente, escuchando música. ¿Como supiste?”
“Polilla en la puerta. Estaba tan ocupada escuchando, que me olvidé de hacerla irse. Lo siento. Yo... Yo...”
“Shh. Relájate. Está bien. Solo aleja los bichos y podrás volver a dormir. Estamos manejando todo, ¿está bien?”
Estaba bien. Me quedé dormida.

Fui sacudida fuera de un sueño.
“¡Cuidado!”
“Estoy siendo cuidadoso. Deja de ser tan nerviosa. Solo cierra la puerta del auto.”
“No estoy nerviosa. Casi la dejaste caer hace unos segundos. Te lo juro, si la dejas caer sobre su cabeza...”
“No lo haré”, las palabras eran una vibración contra un lado de mi cuerpo tanto como un ruido en mis oídos. Estaba caliente en ese lado de mi cuerpo, también. Olía bien. Como cuero y crema de afeitar.
Empecé a decir algo, luego me detuve. Demasiado esfuerzo.
La voz de una chica sonó no muy lejos de mi oído. “Hola, Taylor. ¿Haciendo un poco de sonido? ¿Estás despertando?”
Sacudí mi cabeza y presioné mi mejilla más fuerte contra el cálido cuerpo.
Ella rió.
Un golpeteo. El ritmo clásico de siete golpes.[1] La puerta se abrió un momento después.“Dios, Taylor. ¿Está-?”
La chica - Lisa, reconocí ahora - respondió, “Está bien, solo duerme. Como dije en el teléfono-”
“Lamento interrumpir, solo... Lo siento, se me olvidó completamente tu nombre, pero ¿puedo ayudarte a llevarla adentro?”
“En realidad, estoy bien, y creo que sería más probable que se me caiga si tratamos de adaptarnos a transportarla entre dos personas. El nombre es Brian.”
“Brian, está bien. Gracias. Si pudieras traerla aquí. Después de que llamaras, no sabía qué hacer conmigo. Preparé el sofá cama, por si no podíamos llevarla arriba, o si había una silla de ruedas. Estaba pensando lo peor...”
“El sofá es fantástico”, dijo Lisa, “Definitivamente no está en el peor estado en el que podría estar, o incluso cerca de ello. Va a dormir mucho, y necesitarás controlarla cada media hora para asegurarse de que esté bien, durante las próximas doce horas. Además, ella podría querer ver la televisión entre las siestas, así que este parece ser el lugar perfecto para estar.”
“Okay. Bien.”
Estaba tendida planchada, y de inmediato perdí la calidez y cercanía que había tenido momentos antes. Luego alguien puso las fundas calentadas por la secadora y una frazada pesada a mi alrededor y decidí que podía superarlo.
“¿Vendrían a la cocina? Nuestra casa es pequeña y me temo que no hay ningún lugar para sentarse en nuestra sala de estar con el sofá hecho cama. En la cocina, estaremos más tranquilos.”
“Pero todavía podremos ver si ella se despierta”, Lisa respondió: “Tiene sentido.”
“¿Puedo traerles algo? ¿Te, Cafe?”
“Café, por favor”, Brian respondió: “Larga noche.”
“¿Estaría bien si le pidiera té, cuando ya está ocupado con el café, Sr. Hebert?”
“Después de todo lo que han hecho, preparar té es lo mínimo que puedo hacer. Pero, por favor, llámame Danny.”
Si habia estado cómoda en una neblina inducida por morfina antes, estaba muy, muy despierta en el momento en que escuché el nombre y me di cuenta de que estas voces y nombres que reconocí no tenían nada que hacer con estando juntas.
Papá, Lisa y Brian. En mi mesa de la cocina. Mantuve mis ojos medio cerrados y me aferré a cada palabra.
“¿Ella está bien?”
“Como dije por teléfono, ella está bien”, dijo Lisa, “conmoción cerebral, moretones, pérdida de sangre. Nueve puntos de sutura.”
“¿Debo llevarla a un médico?”
“Usted puede. Pero mi padre es médico, y él la revisó en su clínica. Tiró de las cuerdas para hacerle una tomografía computarizada, una resonancia magnética. Quería estar absolutamente seguro de que no había daño cerebral antes de darle analgésicos más fuertes. Aquí. Tengo la botella en uno de estos bolsillos. Ahí. Es codeina. Probablemente tendrá algunos dolores de cabeza importantes, y gimió en sueños sobre dolor en sus extremidades. Dale una pastilla cuatro veces al día, pero solo si siente que la necesita. Si ella está bien tal como está, simplemente bájele la dosis de a poco. Dos al día, o media pastilla cuatro veces al día”
“¿Cuánto cuesta?”
“¿La codeína? Cuatro pastillas...”
“La tomografía computarizada, la resonancia, prescripción. Si me das un segundo para agarrar mi billetera, te daré-”
Pude imaginar a Lisa cogiéndole la mano, deteniéndolo. “Ella es una amiga, Danny. Mi papá nunca pensaría en hacerte pagar.”
Tan surrealista. Escuchar palabras como el nombre de mi padre o la palabra 'papá' de boca de Lisa.
“Yo... no tengo palabras. Gracias.”
“Está bien. De Verdad. Me siento culpable-”
Nos sentimos culpables”, interrumpió Brian.
“-por dejar que suceda. Que Taylor se llevó la peor parte. Y lamento que no te hayamos llamado antes. Tuvimos que esperar a que Taylor se despertara y fuera lo suficientemente coherente para darnos su número de teléfono.”
Estaba bastante segura de que no lo había hecho. Lo que probablemente hacía que este fuera uno de esos horripilantes momentos en los que Tattletale había sido capaz de descifrar algo que no hubiera imaginado que podía.
“Yo - eso está bien. ¿Sus otros amigos están bien?”
“Rachel está más arañada y magullada que Taylor, pero no sufrió una conmoción cerebral, y es una chica dura. Supongo que está durmiendo profundamente en casa, y estará levantada esta tarde. Alec, nuestro otro amigo, se desmayó cuando sucedió, se despertó con un fuerte dolor de cabeza, pero está bien. Nos hemos burlado por haberse desmayado, y le está hinchando las p- le está molestando. Como si los chicos nunca se desmayaran.”
“¿Y ustedes dos?”
“Un poco desgastados, pero se podría notar con solo vernos, obviamente. Raspaduras, golpes, hematomas. Me quemé, solo un poco. No es peor que una mala quemadura de sol.”
“No alrededor de tus ojos, veo.”
Lisa se rió, tan naturalmente que nunca te llamaría la atención, “Sí. Estaba usando lentes de sol cuando sucedió. ¿Es tan notable?”
“No está tan mal, y si es como una quemadura de sol, estarás bien en unos días. ¿Puedes decirme más sobre lo que pasó? En el teléfono, dijiste algo sobre...”
“Una bomba. ¿Has visto las noticias?”
“Explosiones en toda la ciudad toda la noche y toda la mañana, sí. El incidente en el ERP. Todo iniciado por uno de los parahumanos. No puedo recordar su nombre. ¿Sonaba japonés?”
“Bakuda, ¿verdad? Sí, bastante segura de que es el nombre. Estábamos atravesando los muelles en nuestro camino de regreso desde el mercado de Lord Street, y creo que estábamos en el lugar equivocado en el momento equivocado. Un segundo, todo es normal, luego el desastre. Brian estaba cargando las bolsas de Taylor mientras ella volvía a atar sus zapatos, por lo que estaba un poco detrás del resto de nosotros cuando sucedió. Brian y yo nos levantamos después de la explosión, y Alec, Rachel y Taylor no lo hicieron. Taylor fue la que más asustaba ver tendida ahí, porque se podía ver la sangre de inmediato.”
“Dios.”
Abrí los ojos para mirar y vi a mi padre en la mesa de la cocina, con la cara entre las manos. Me tragué un nudo de culpa del tamaño de un puño y cerré los ojos otra vez.
La voz de Brian “Me siento mal por ello. No debería haber caminado delante de Taylor mientras se estaba atando los zapatos, o...”
“Brian. Si hubieras estado parada junto a ella, hubieras terminado en la misma forma que ella y no hubieras podido cargarla”, objetó Lisa. “Fue mi culpa por sugerir que atravesamos los muelles.”
“Tengo que preguntar-” Mi papá comenzó, “¿Por qué...?” Se detuvo, incapaz de encontrar una buena manera de expresarlo.
“Normalmente no tomaríamos un atajo a través de esa parte de la ciudad”, dijo Lisa, “pero éramos cinco y ya sabes... mira a Brian. ¿Te gustaría meterte con un tipo tan grande como él?”
“Caramba, gracias, Lise”, dijo Brian. Entonces él y mi papá se rieron juntos.
Tan surreal.
“Yo... sé que suena extraño”, mi padre habló, vacilante, “Pero incluso después de que me dijeras que era una bomba, por teléfono, no podía creerlo. Pensé que tal vez era una broma perversa, o Taylor se había encontrado, um.”
“Los matones”, Lisa terminó la oración de mi padre.
“¿Lo sabes?”
“Explicó mucho, incluso lo que sucedió en enero. Todos nosotros dejamos en claro que ayudaríamos si ella lo pidiera, por mucho o poco que quisiera.”
“Ya veo. Me alegro de que haya encontrado a alguien con quien hablar al respecto.”
Simpáticamente, Lisa respondió: “Pero estás decepcionado de que ese alguien no seas tú.”
Si la culpa te causara dolor físico, creo que habría sido como un puñal en mi corazón.
Mi padre, inexplicablemente, se rió, “Vaya si no das inquietantemente en el blanco. Taylor dijo que eras inteligente.”
“¿Ella dijo eso, eh? Es agradable escuchar eso. ¿Qué más dijo ella?”
Mi papá se rió de nuevo. “Mejor lo dejo allí, antes de decir algo que ella preferiría que mantuviera en privado. Creo que ambos sabemos que le gusta guardarse las cosas.”
“Demasiado cierto.”
“Hay galletas caseras en ese tarro. Aún tibias. Después de preparar el sofá, no sabía qué hacer. Tuve que lidiar con la ansiedad de alguna manera, así que horneé. Siéntanse como en casa mientras preparo su té y su café.”
“Gracias, Danny”, dijo Lisa, “voy a ir a la sala de estar y ver cómo está Taylor, si no hay problema.”
“Por favor, hazlo.”
“Solo tomaré una galleta primero... Mm. Huele bien.”
Cerré los ojos y fingí estar durmiendo. Podía escuchar a Brian hablando con mi padre en la otra habitación, algo sobre el trabajo de mi papá.
“¿Entonces?” Lisa me preguntó en voz más baja, mientras se subía al sofá cama y se acostaba a mi lado, “¿La historia pasa?”
Lo pensé, “No me gusta mentirle a mi papá.”
“Así que te nos encargamos de mentir por ti. ¿A menos que quieras decirle la verdad?”
“No, pero no te quiero aquí.” Los frenos mentales que deberían haber impedido que mis labios se movieran no lograron evitar que las palabras salieran de mi boca. Cerré los ojos, sintiendo el calor de un rubor en mis mejillas.
“L-lo siento mucho... Eso salió mal. Estoy agradecida por lo que hicieron, por lo que están haciendo. Ustedes son geniales y pasar el rato con ustedes ha sido de lo más divertido que he hecho en años. Estoy tan contenta de que estés aquí, y no me gustaría nada mejor que simplemente relajarme y descansar después de todo eso, pero-”
Lisa puso un dedo contra mis labios, silenciándome. “Lo sé. Te gusta mantener las distintas partes de tu vida separadas. Lo siento, pero no había forma de evitarlo. Estabas herida, y no pudimos mantenerte sin que tu padre causara revuelo.”
Bajé los ojos, “Sí.”
“Probablemente vas a estar un poco tambaleante por unos días. Tu, hum, honestidad brutal en este momento fue probablemente la conmoción cerebral trabajando. Influirá en tu estado de ánimo, quizás afloje tus inhibiciones como si estuvieras un poco borracho. Su memoria puede ser poco confiable, podría estar más desorganizada o podrías tener cambios de humor extremos, como el llanto. Es posible que tengas más dificultades para leer las señales sociales. Si trabajas para superar todo eso, dejaremos pasar si dices algo que normalmente no dirías. Solo... trata de no dejar que se te escape algo privado cerca de tu padre, para que nada se filtre. Todo esto debería pasar pronto.”
“Está bien.” Esa última parte fue algo así como un alivio.
Brian se unió a nosotros y se sentó en la esquina de la cama frente a donde Lisa estaba acostada, a mis pies. “Tu papá es un buen tipo”, me dijo. “Me recuerda mucho a ti.”
No sabía qué decir sobre eso, así que solo dije: “Gracias.”
“Incluso después de que te casi te hayas recuperado por completo, creo que haremos todo lo posible para evitar situaciones difíciles, al menos por un tiempo”, dijo Lisa. Brian asintió.
“Me gusta esa idea”, respondí. “Entonces, ¿qué pasó realmente, anoche?”
Ella movió su cabeza para que compartiera mi almohada, “¿A partir de cuándo?”
“Desde cuando Alec estrelló el auto. Un segundo todo está bien, el siguiente, apenas puedo moverme, apenas puedo pensar.”
“Ella estaba haciéndose la muerta. Yo estaba ocupada cuidando a Alec, suponiendo que ustedes la tenían vigilada. Al mismo tiempo, supongo que Brian y tú supusieron que la vigilaría. Mientras no prestábamos atención, ella cargó su lanzagranadas y te disparó. Debería haberte quemado, pero creo que tu traje te salvó. Sin embargo, tu traje no pudo hacer mucho para prevenir la conmoción cerebral. Hubo algún efecto secundario, en el que le hizo algo a tu sistema nervioso. Como ser golpeado con un Taser, pero más como ser incapacitado con un dolor incalculable que simplemente noquearte.”
Me estremecí. Solo recordar lo que había sentido me hizo temblar, como si estuviera oyendo clavos en una pizarra.
“Yo estaba más lejos, y creo que tu cuerpo protegió a Brian, o tal vez su poder ayudó, porque no nos golpearon ni la mitad de duro. Todavía fue suficiente para derribarnos a los dos el tiempo suficiente para que Bakuda cargara y disparara dos rondas de esa mierda pegajosa de cuerdas. Una vez que sucedió eso, estábamos bastante jodidos. Hasta que le diste un giro a la situación.”
“Le apuñalé el pie”, recordé.
“Cortaste dos y medio de los dedos del pie izquierdo. Uno de los cuales tenía un anillo. Brian dijo que empujaste el cuchillo hacia él cuando te desmayaste. Él ennegreció la zona, logró alcanzar el cuchillo, se liberó y luego rescató al resto de nosotros.”
“¿Y Bakuda?”, Susurré.
“Una de las dos malas noticias. Se escapó mientras Brian estaba libre y ayudándonos.”
“¡Carajo!”, Dije, un toque demasiado fuerte.
Brian sondeó disculpándose, “Estabas en mal estado, no estaba seguro de lo que le había pasado a Regent, y Lisa estaba un poco débil por la misma explosión que te hizo perder el aliento. Podría haber alcanzado a Bakuda, detenerla, pero decidí asegurarme de que ustedes estuvieran bien era más importante.”
Asenti. No podría exactamente discutir con eso.
Lisa continuó: “Llamé al jefe, nos envió a un médico que tiene fama de ser discreto y de trabajar con parahumanos. Lo ha estado haciendo durante veinte años. Estábamos preocupados por ti.”
“Lo siento.”
“No hay por qué disculparse. De todos modos, todo salió más o menos bien. El médico le sacó la cápsula de la nariz a Brian, te parchó y le puso suero a Regent. Me senté y te observé mientras Brian iba a buscar a Rache, su perro y el dinero. Solo se perdieron dos o tres mil, alguien pensó que podían escaparse de la bolsa antes de que todo fuera contado. Nuestro jefe envió una camioneta y lo recogió un poco después de la medianoche. El dinero que nos dio ya está en nuestro departamento, con más por venir después de que él decida cuánto valen los papeles.”
“Dijiste más o menos bien, y todavía no me has contado la segunda mala noticia. ¿Qué no me estás diciendo?”
Ella suspiró, “Esperaba que estuvieras demasiado fuera de ti para preguntar. ¿De verdad quieres saber?”
“Realmente no. Pero si voy a quedarme aquí por un tiempo, mejorando, no quiero que me dejen imaginar los peores escenarios posibles.”
“Está bien.” Ella buscó dentro del bolsillo de su chaqueta, y luego me dio un recorte de periódico. Excepto que estaba roto, no recortado. ¿Periódico rasgado? En la parte superior, en grandes letras en negrita, estaba la palabra 'Escapado'.
Sin embargo, cuando traté de leer el artículo, descubrí que no podía mantener los ojos fijos en una línea. “¿Léelo para mí?”
“Te daré el resumen. Justo antes de que ella comenzara a perseguirnos en el Jeep, Bakuda dio la orden de poner otro plan en acción. Las bombas comenzaron a estallar en toda la ciudad. Explotando transformadores para negar el poder a distritos enteros, una escuela, un puente, vías de tren... la lista continúa. La gente está perdiendo la cabeza. Noticia de primera página, está en todos los canales. Dicen que al menos veinte personas han muerto hasta el momento, con otros cuerpos aún por identificar, y eso sin contar las cuatro personas que explotó cuando nos sostenía a punta de pistola.”
Una imagen vívida de lo que le había sucedido a Park Jihoo pasó por mi mente. Él murió. Él está realmente muerto. Nunca lo conocí, pero se fue para siempre, y no pude hacer nada para salvarlo.
“Aquí está la segunda parte de las malas noticias. ¿Todo de eso? Fue una distracción exagerada. Algo para mantener ocupada a todas las capas de la ciudad, mientras Oni Lee sacaba a Lung del CGP.”
Dejé escapar un largo suspiro. “Oh, mierda.”
“La ciudad es una zona de guerra ahora mismo. El ABB es doce veces el tamaño de lo que era hace dos semanas, y Bakuda está fuera de control. Explotan más bombas cada pocas horas, pero esta vez no están destinadas a servicios importantes. Negocios, viviendas, almacenes, barcos. Mi suposición es que está apuntando a lugares donde las otras pandillas y facciones importantes de la ciudad se reúnen, o lugares donde podrían reunirse. No sé lo que va a pasar.”
“Uno pensaría que cortarle un tercio de los dedos de los pies la desaceleraría, en todo caso”, dijo Brian.
Lisa negó con la cabeza. “Ella está en una fase maníaca. Ella se agotará, si no lo ha hecho ya, y las explosiones se detendrán en cuestión de horas. Sin embargo, con el restablecimiento de Lung como líder, eso no significa que el ABB va a perder fuerza. Lo más probable es que aproveche la ventaja que Bakuda creó para él. Es solo una cuestión de dónde, cuándo y cuánto. Depende del estado en el que esté.”
No tuvimos la oportunidad de hablar más sobre el tema. Tattletale se llevó un dedo a los labios y nos callamos. Unos segundos más tarde, mi padre entró en la sala de estar, sosteniendo una bandeja. Él la puso en mi regazo. Tres tazas, un plato de galletas y dos bagels tostados, uno con mermelada y otro con mantequilla.
“Tengo otro bagel en la tostadora, así que tomen los que quieran y pregúntenme si quieren más. La taza verde es el café de Brian. Té para ustedes, chicas. Aquí tienes, Lisa. La taza de Woodstock es la favorita de Taylor desde que era una niña. Toma.”
Brian se rió un poco cuando acepté la taza con las dos manos.
“¡Oye! No se ríen de mí mientras estoy así.”
“Lo que me recuerda, ¿cuánto tiempo antes de que ella esté bien para volver a la normalidad?”, Le preguntó mi padre a Lisa.
“Una semana, como mínimo”, Lisa respondió: “Tal vez escoltala hasta y desde el baño hasta que estés seguro de que se mantiene firme, pero más allá de eso, probablemente sea mejor si se queda en la cama, se queda en casa y se lo toma con calma hasta que el próximo sábado.”
Eso me detuvo. “¿Qué hay de la escuela?”
Lisa empujó mi brazo con el codo y sonrió, “Tienes una excusa perfecta para no ir. ¿Por qué quejarte?”
Porque me había obligado a ir a la escuela después de perderme casi una semana de clases, con la intención de no perder más, y ahora me iba a perder otra semana completa. No podía decir eso, especialmente no delante de mi papá.
“¿Está bien si nos quedamos un poco?”, Lisa murmuró en mi oído, en el momento en que mi padre se fue a buscar el tercer bagel.
“Sí”, admití. El daño ya estaba hecho, por así decirlo, ya estaban aquí. Debo hacer lo mejor posible. Me moví rápidamente para que Brian pudiera sentarse en la cama, justo a mi izquierda, y Lisa se levantó por solo un segundo para agarrar el control remoto. Encontró una película que solo tenía unos minutos y se instaló a mi derecha.
Me dormí momentáneamente y me desperté para darme cuenta de que mi cabeza descansaba sobre el brazo de Brian. Incluso después de que mis ojos se abrieron y comencé a centrarme en la película otra vez, dejé mi cabeza donde estaba. A él no pareció importarle. Los tres nos reímos de una serie de bromas en la película, y Lisa tuvo hipo, lo que solo hizo que Brian y yo nos riéramos más.
Vi a mi papá dando vueltas en la cocina, probablemente para vigilarme, y nuestros ojos se encontraron. Le di un saludo, sin mover mi brazo, solo mi mano, y sonreí. La sonrisa que me dio a cambio fue tal vez la primera verdaderamente genuina que había visto en su rostro en mucho tiempo.
¿Lo de la escuela? Me preocuparía más tarde, si eso significara que podía vivir en el presente así.
[1] La melodía que toca Tattletale se llama “Shave and a haircut, two bits” y aunque no conozcan el nombre, seguro la conocen, es el clásico golpeteo en el que uno golpea 5 veces y le contestan con dos golpes del otro lado.

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2018.06.08 20:59 master_x_2k Caparazón VII

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______________________Caparazón VII______________________

Grue levantó las manos y cubrió toda el área en la oscuridad. No ayudaría mucho. Incluso si dudaban o se confundían en la oscuridad, la multitud de cuerpos eventualmente tropezaría con nosotros, y nos golpearían y reducirían bajo la fuerza de los números. La única ventaja real era que, si alguno de ellos tenía armas, probablemente no dispararían, por miedo a golpear a sus propios hombres.
Sentí manos agarrar mi cintura, y arremetí con mi bastón. Las manos me soltaron, y el bastón golpeo solo el aire. Después de un momento, sentí que las manos me agarraban de nuevo, el agarre suave. No un enemigo, Grue, me di cuenta.
“Lo siento”, murmuré. Podía oír dentro de su oscuridad, ¿no?
Me alzó en el aire e inmediatamente entendí su intención. Levante la mano y sentí ladrillos, luego encontré el metal corrugado del techo. Me levanté y me volteé para alcanzar a la siguiente persona, con una mano sujetando el borde del techo para mantenerme en su lugar.
Encontré las manos de Regent y Tattletale en la oscuridad y les ayudé a subir. Sabía que ninguno era Grue, porque eran demasiado livianos. Cinco o seis largos y tensos segundos pasaron antes de que Grue tomara mi mano y se levantara.
Bajamos por el otro lado, y Grue desvaneció la oscuridad que nos rodeaba.
Había tres pandilleros de ABB parados en un extremo del callejón en el que acabábamos de entrar, y un cuarto miembro solitario en el otro. Ambos grupos miraban hacia el lado equivocado y permanecían inmóviles, lo cual era una buena indicación de que no nos habían notado.
La gran cantidad de soldados que habíamos visto no encajaba, y dije eso, “¿Qué mierda? ¿Cuántas personas eran eso?”
Grue aparentemente estaba pensando en la misma línea. “ABB no debería tener tantos miembros.”
“Lo tienen ahora”, Tattletale miró por encima del hombro a los miembros de ABB que estaban detrás de nosotros, y luego al solitario que aún no había reaccionado a nuestro acercamiento, “¡Trampa! ¡Abajo!”
Prácticamente me empujó al suelo, luego se cubrió ella.
La solitaria figura frente a nosotros brilló, luego desapareció. En su lugar, por una fracción de segundo, había un objeto cilíndrico del tamaño de un buzón. Sabiendo en qué tipo de dispositivos se especializaba Bakuda, acerqué mis piernas a mi cuerpo, cerré los ojos y cubrí mis oídos.
La fuerza de la explosión me golpeó lo suficiente como para sentirla en mis huesos. Me levantó del suelo. Por un momento, me sentí como si estuviera flotando, llevada por un poderoso viento caliente. Primero golpeé el suelo con mis codos y rodillas, y temblaron de agonía ante el impacto.
Caos. Los cuatro o cinco depósitos de almacenamiento que habían estado más cerca del recipiente se habían reducido a trozos de ladrillo llameante, ninguno más grande que una pelota de playa. Otros depósitos cerca de esos tenían puertas, paredes y techos volados. Mas de un deposito había estado en uso porque la explosión los había vaciado de su contenido. Muebles, cajas de libros, ropa, paquetes de periódicos y cajas de papeles llenaban el callejón.
“¿Todos están bien?” Preguntó Grue, mientras se tambaleaba para ponerse de pie.
“Ay. Estoy quemada. ¡Mierda! Ella nos estaba esperando,” gruñó Tattletale. Por muy malas que fueran sus quemaduras, no eran tan severas como para ser vistas a través del humo y el polvo. “Poner trampas, tener a su gente esperando. Mierda, solo estuvimos media hora más tarde de lo planeado. ¿Cómo?”
“Tenemos que movernos”, nos instó Grue, “Esto se vuelve diez veces más difícil si nos encuentra. Tattletale, cuidado con…”
“Ya te encontré”, gritó Bakuda en lo que podría haber sido una voz de cantar, si su máscara no se filtrara a un monótono sonido siseante. Salió del humo que se elevaba desde el lugar de la explosión; su capucha estaba echada hacia atrás y su pelo negro lacio soplaba en el viento. Las lentes de sus gafas de color rojo oscuro eran casi exactamente del mismo color que el cielo sobre ella. Había cinco o seis matones a solo un paso o dos detrás de ella, un tipo de mediana edad que no parecía un miembro de la pandilla, y un chico flaco que probablemente era más joven que yo. Me alegré de ver que ninguno de ellos tenía pistolas, pero todos estaban armados con armas de algún tipo.
“No es que seas difícil de encontrar”, continuó Bakuda, extendiendo los brazos para señalar la devastación que la rodeaba. “Y si crees que esto solo se pone diez veces más duro-”
Grue la atacó, callándola, y su oscuridad se convirtió en una gran nube cuando la golpeó, envolviendo a su grupo. Aprovechamos su ceguera momentánea para escapar por el otro lado del callejón.
Estábamos a mitad de camino del callejón cuando escuché un sonido detrás de nosotros, como el sonido de un látigo. Me pareció profundamente erróneo, ya que no deberíamos haber podido escuchar nada a través de la oscuridad de Grue. De repente, fue como si estuviéramos corriendo contra un poderoso viento en contra.
Excepto que no era viento. Mientras buscaba la fuente del ruido, vi la nube de oscuridad de Grue encogiéndose. Escombros comenzaron a deslizarse hacia el epicentro de la oscuridad, y el viento - el tirón - comenzó a aumentar en intensidad.
“¡Agárrense de algo!” Gritó Grue.
Romper la postura y abalanzarse hacia un lado era como forzarme a saltar sobre un abismo de treinta metros. No sé si lo calculé mal, o si el efecto que estaba ejerciendo sobre mí aumentó en fuerza cuando salté, pero mi mano no llegó al pomo de la puerta. Le erré al que está en el depósito vecino también.
Supe en un instante que, incluso si lograba poner mi mano sobre algo, la fuerza del tirón me arrancaría de él antes de que lo agarrara bien. Tomé mi cuchillo de su funda en la parte baja de mi espalda y lo balanceé con toda la fuerza que podía usar en la siguiente puerta que vi. Se hundió en la madera, impidiéndome ser arrastrada hacia atrás, o caer hacia los lados. Sin embargo, el cuerpo de cincuenta y cinto kilos que colgaba de él era demasiado, y casi de inmediato, el cuchillo comenzó a deslizarse del agujero.
Sin embargo, me había detenido lo suficiente. A medida que la fuerza del arrastre aumento hasta el punto en que mi cuerpo estaba paralelo al suelo, esperé con el corazón en mi garganta, observando el área donde el cuchillo se encontraba con la puerta, al ver que se deslizaba milímetros por milímetro. En el momento en que se liberó de la madera, agarré el pomo de la puerta que había estado solo unos centímetros al lado de mis dedos. Mi brazo se sacudió dolorosamente, pero logré sostenerme y meter el cuchillo en el espacio entre la puerta y el marco. Incluso con dos cosas de las que sujetarse, no parecía suficiente.
De repente, el efecto se detuvo. Mi cuerpo se derrumbó en el suelo en entrada del depósito, y levanté los dedos rígidos del mango del cuchillo y la perilla. A lo largo de toda la calle, enormes nubes de polvo rodaban hacia el punto donde su dispositivo se había activado. Las partes de los depósitos que habían sido incendiados se habían apagado, pero aún ardían lo suficiente como para enviar columnas de humo oscuro al aire.
Regent había encontrado un agarre en el borde del techo de un depósito; o se había doblado antes de agarrarlo, o la fuerza del tirón había doblado el metal mientras se aferraba a él. Tattletale y Grue aparentemente habían abierto la puerta de un depósito, porque salieron de él juntos, Grue cojeaba levemente.
“¿Qué mierda fue eso?” Jadeé, “¿Un agujero negro en miniatura"?”
Tattletale se rió entre dientes, “Supongo que sí. Eso estaba ro-”
Desde el otro lado de los depósitos de almacenamiento, un bote se arqueó en el aire, chocó contra el techo de metal de una taquilla de almacenamiento y aterrizó en el medio de nuestro grupo.
Grue estaba sobre él en un abrir y cerrar de ojos, usando su pie para deslizarlo por el suelo y dentro del depósito que él y Tattletale acababan de dejar. Sin detenerse, abrió los brazos y nos condujo a todos mientras huía.
Incluso con ladrillos y concreto en el camino, la explosión nos derribó. Esa no fue la parte aterradora. Cuando la explosión inicial pasó, el resto de la explosión pareció suceder en cámara lenta. Trozos rotos de la choza de ladrillo se movieron a través del aire tan lentamente que apenas se podía decir que se estaban moviendo. Mientras miraba, pude ver que en realidad disminuían la velocidad.
Luego miré hacia adelante y vi columnas de humo en movimiento rápido y escombros que rebotaban en el suelo al doble de la velocidad normal, a solo tres metros de nosotros. Me tomó un precioso segundo para darme cuenta de por qué.
Todavía estábamos en el área de explosión.
“¡Rápido!” Grité, en el mismo momento en que Tattletale gritaba “¡Ve!”
Nos lanzamos hacia adelante, pero pude ver que las cosas continuaban acelerando justo en frente de nosotros. Lo que significaba, realmente, que estábamos disminuyendo la velocidad. Disminuyendo a una parada absoluta.
De alguna manera, no pensé que este efecto terminaría en cuestión de minutos como lo hacía el de Clockblocker.
Rompimos el perímetro del efecto con lo que parecía un cambio abrupto en la presión del aire. No tuve la oportunidad de comprobar qué tan cerca estábamos de quedar atrapados en el tiempo para siempre, porque Bakuda estaba detrás de la hilera de depósitos, lanzando otra salva: tres proyectiles que se arquearon en el aire, hilos de humo púrpura detrás de ellos.
Grue disparó ráfagas de oscuridad, probablemente con la esperanza de amortiguar los efectos, y dijo sin aliento, “¡Por encima de los depósitos!”
Regent y yo estábamos arriba de la fila de depósitos primero, de la misma manera que lo habíamos hecho cuando la multitud nos había perseguido. Una vez que Regent bajó para hacer espacio, Tattletale y yo ayudamos a Grue a subir, y bajamos por el otro lado.
Una vez más, en cada extremo del callejón, había miembros de los ABB. No se movían, lo que significaba que o no nos habían notado, o simplemente eran imágenes holográficas que ocultaban trampas. Apostaría en esto último.
“Otra vez”, jadeé, “arriba.” No podíamos arriesgarnos a otra trampa, otra explosión de bomba demasiado cerca de nosotros. Así que cruzamos el callejón de nuevo y subimos a la siguiente fila de depósitos.
Nos encontramos mirando a media docena de miembros armados de los ABB. Excepto que no eran tus típicos miembros de pandillas. Uno de ellos era un anciano chino que sostenía un rifle de caza. Había una niña que no podía tener más de doce años, sosteniendo un cuchillo, que podría haber sido su nieta. De los once o doce de ellos, solo tres tenían el aspecto de matón que realmente los identificaba como miembros de la pandilla. El resto simplemente parecía aterrorizado.
El viejo nos apuntó con su arma, vaciló.
Un matón con un tatuaje en el cuello escupió algo en un idioma oriental que no pude ubicar, y la frase terminó con un inglés muy particular, “¡Dispara!”
Estábamos en el otro lado de los casilleros antes de que pudiera decidirse. Grue creó una nube de oscuridad sobre la parte superior de los casilleros, para desalentarlos.
“¿Qué diablos?” Regent se quedó sin aliento. No habíamos dejado de correr o luchar desde que Bakuda nos había lanzado a la multitud sobre nosotros.
“Están asustados, no son leales”, habló Tattletale, no tan sin aliento como Regent, pero definitivamente sintiendo el efecto de los últimos minutos corriendo y escalando, “Ella los está forzando a servir como sus soldados. Amenazando a ellos o a sus familias, probablemente.”
“Entonces ella ha estado trabajando en eso por un tiempo”, dijo Grue.
“Desde que Lung fue arrestado”, confirmó Tattletale, “¿A dónde mierda vamos?”
“De vuelta sobre la misma pared”, decidió Grue. “Los cegaré, cruzaremos en un punto diferente en caso de que abran fuego donde nos vieron por última vez.”
Antes de que pudiéramos poner en marcha el plan, hubo otra explosión. Nos tambaleamos hacia la pared frontal de la taquilla que acabábamos de bajar, colapsándonos en un montón. Todo mi cuerpo estaba caliente, y mis oídos estaban sonando, y ni siquiera habíamos estado tan cerca.
Cuando levanté la cabeza, vi que uno de los armarios de almacenamiento frente a nosotros había sido nivelado. A través del espacio, vi a Bakuda de pie a montada sobre la parte trasera de un jeep, con una mano agarrando la jaula antivuelco que se arqueaba sobre la parte superior del vehículo. Ella estaba diciendo algo a los matones en los asientos delanteros y de pasajeros, pero no pude entender sobre el zumbido en mis oídos. Se despegaron hacia la derecha, y por solo una fracción de segundo, ella me miró.
Tomé mis bichos y los dirigí hacia ella, pero ella se movía demasiado rápido. Eso me dejó la opción de repartirlos para que se interpusieran en su camino, con la esperanza de que se los chocara, y tal vez los suficientes sobrevivirían al impacto para darme una idea de dónde estaba.
“Está dando la vuelta”, le dije, agarrando la muñeca de Tattletale, “No podemos cruzar la pared.”
“Tenemos que seguir corriendo”, jadeó Regent. Estaba teniendo problemas para escucharlo.
“No”, Grue lo detuvo, “Eso es lo que quiere. Nos está llevando a la siguiente trampa.”
“¿A dónde vamos, entonces?” Regent preguntó, impaciente, “¿Luchar contra ella de frente? ¿La atrapamos por sorpresa? Si puedo verla, puedo meterme con su puntería.”
“No. Tiene suficiente potencia de fuego para matarnos, incluso si falla,” Grue negó con la cabeza, “No tenemos muchas opciones. Si saltamos este muro de nuevo, no solo tendremos que lidiar con los matones y el viejo. Corremos al final de este callejón, estamos caminando de frente hacia una bomba. Así que tenemos que dar marcha atrás. Sin elección.”
Ojalá hubiera otra opción. Retroceder significaba volver hacia el centro de la instalación, significaba prolongar nuestro escape, y posiblemente correr de cabeza contra las tropas de ABB.
Nos dirigimos hacia la brecha que la última explosión de Bakuda había creado en los casilleros, y Grue llenó el callejón que estábamos dejando con la oscuridad, para ayudar a cubrir nuestra fuga. El pequeño camino estaba vacío, a excepción de las figuras inmóviles en cada extremo.
Cuando comenzamos a subir la siguiente hilera de depósitos, sentimos más que escuchamos una serie de explosiones desgarrar el área detrás de nosotros. Bakuda estaba bombardeando la nube de la oscuridad con una serie de explosivos. Supongo que no necesitas ver si puedes golpear tan fuerte.
Bajamos de los casilleros y nos encontramos en el mismo lugar en el que estábamos cuando escapamos de la turba. Había tres figuras inmóviles en un extremo del callejón, sin duda una bomba oculta, y la destrucción causada por las explosiones y el agujero negro en miniatura enlatado en el otro. Si escalábamos el casillero, nos arriesgábamos a tirarnos directamente a la muchedumbre de la que habíamos huido. Tendríamos el elemento de sorpresa, pero nos superarían en número, y nuestro poder de fuego era prácticamente nulo.
Por acuerdo tácito, nos dirigimos hacia el final del callejón donde se había activado la bomba holográfica, donde las columnas de polvo aún se estaban asentando.
Fuimos recibidos por el sonido de pistolas siendo martilladas.
Mi corazón se hundió. Veinte o más miembros de los ABB tenían pistolas de varios tipos apuntadas contra nosotros. De rodillas, sentados y agachados frente a los dos grupos, para que estuvieran fuera del camino de las armas y fuera de la vista, había treinta o más personas que Bakuda había "reclutado". Había un hombre de negocios y una mujer que podrían haber sido su esposa, una niña que vestía el uniforme de la escuela Immaculata, de la escuela privada cristiana en el extremo sur de la ciudad, más o menos de mi edad. Había dos hombres mayores, tres mujeres mayores con el cabello canoso, y un grupo de chicos y chicas que podrían haber sido estudiantes universitarios. La gente común.
No eran miembros de pandillas, pero podía pensar en ellos como sus soldados; Cada uno de ellos sostenía un arma de algún tipo. Había cuchillos de cocina, bates de béisbol, pipas, palas, tablas, cadenas, palancas y un tipo incluso tenía una espada que, curiosamente, no era japonesa. Había una expresión de sombría resignación en sus rostros, círculos bajo sus ojos que hablaban de agotamiento, mientras nos miraban.
Detrás de su grupo reunido, de pie sobre el jeep, con un pie apoyado sobre su mortero modificado montado en un jeep, un lanzador de granadas alterado colgando de una correa alrededor de sus hombros, estaba Bakuda. A su alrededor había cajas de granadas especializadas y proyectiles de mortero, atornilladas a la parte trasera del Jeep, parpadeando con varios LED de colores.
Ella puso sus manos en su lanzagranadas mientras inclinaba su cabeza hacia un lado. Su voz robótica crujió a través del aire quieto.
“Jaque mate.”

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2018.06.08 20:47 master_x_2k Interludio Purity

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______________________Interludio Purity______________________

Kayden estaba agachada junto a la cuna, con los brazos cruzados sobre el borde, mirando cómo el pecho de su bebé subía y bajaba. Ella se sentía en paz. Aster era perfecta, impecable, no estaba contaminada por el caos y los males del mundo más allá del departamento y la guardería. Incluso cuando estaba despierta, no era demasiado exigente, rápidamente pasando de alaridos a gemidos tranquilos cuando escuchaba garantías de que la comida, la compañía o un cambio de pañal estaban en camino. No es que ella entendiera, por supuesto, pero confiaba en que su madre la cuidaría. Kayden no podría haber pedido más. Literalmente, no había nada que Aster pudiera hacer, tener o ser que la hiciera mejor de lo que era.
De una manera extraña, Kayden suponía, se refugió en Aster. Encontró un ancla en compañía de su hija, en medio de un mundo en el que tenía pocas esperanzas.
Tomó fuerza de voluntad obligarse a sí misma a alejarse, a alejarse silenciosamente de la guardería y entrecerrar la puerta detrás de ella. Cuando vio a Theo, regordete de quince años, sentado frente a la televisión, se sintió momentáneamente desorientada.
Entonces sintió una punzada de culpa. Se había olvidado del chico, en medio del cuidado de Aster y sus preparativos para la noche.
“Theo, lo siento”, dijo ella. El muchacho había quedado cautivado por los votos finales de un programa de reality show, pero no pensó ni un segundo en silenciar la televisión y prestar toda su atención a Kayden. “He estado tan ocupada, no te he alimentado.”
“Está bien”, respondió Theo, rompiendo el contacto visual. No era así.
“Mira, voy a salir-”
“¿En disfraz?”
“Sí”, respondió Kayden. Trató de leer la expresión en la cara del niño, pero Theo era un muro de piedra. Tenía que serlo, realmente, en donde había crecido.
Resistiendo el impulso de comentar o presionar al chico para que ofreciera algún comentario, crítica o apoyo, Kayden continuó, “Te dejo aquí treinta dólares en la mesa de la cocina. Si deseas usarlo para ordenar delivery, por favor siéntete libre. De lo contrario, saquea mi alacena, mi nevera o usa el dinero para ir a la tienda en el vestíbulo, ¿de acuerdo? Si decides alquilar una película, déjala aquí para que la lleve de vuelta.[1]Es posible que quiera verla.” Kayden sonrió, tratando de fomentar la misma expresión en él.
“Está bien”, dijo Theo, con el rostro inexpresivo. “¿Cuándo vas a estar de vuelta?”
A tiempo para llevarte de vuelta a casa de tu padre, Kayden estuvo a punto de decir. Entonces ella tuvo una idea, “Podría puede que llegue tarde. ¿Estaría bien si pasas la noche? Tendrías que revisar a Aster cada pocas horas. Mantener un oído abierto en caso de que ella llore. Te pagaría la noche completa de niñero.”
Los tiempos en que Theo dejaba que un atisbo de emoción se mostrara eran pocos y distantes. Una sonrisa, genuina, tocó la cara de Theo, y casi rompe el corazón de Kayden en el proceso.
“Me encantaría”, respondió Theo, diciéndolo con honestidad.
“Entonces está arreglado. Lamento interrumpir tu programa”, dijo.
“Está bien”, dijo Theo, solo un toque demasiado rápido. Al parecer no estaba bien, pero nunca lo admitiría. Nunca podría admitirlo. Kayden sintió un destello de odio por el hombre que había erosionado cada gramo de personalidad y asertividad de su hijo. Ella daría la mano derecha por un comentario sarcástico, que girara los ojos o que la ignorara en favor de un programa de televisión.
Tenía que consolarse a sí misma de que al menos le estaba dando a Theo un respiro de una noche de ese hombre. No era suficiente, por supuesto, pero había tan poco que podía hacer. Todo lo que ella podía ofrecer eran pequeñas amabilidades, pequeños gestos de amor y afecto, y la esperanza de que ayudaran. Con eso en mente, Kayden se tomó el tiempo para sacar algunas sábanas y colocar el otro sofá para que Theo se sintiera cómodo cuando terminara de ver la televisión.
Cuando terminó, revisó dos veces el televisor para ver que no estaba interrumpiendo nada, y le dijo a Theo: “Deséame suerte.”
“Buena suerte”, respondió el chico, en un tono que era puro artificio. Las palabras falsas afectaron a Kayden más que si Theo no hubiera dicho nada en absoluto. Esta noche no era la noche para enfrentar ese problema. Ella salió del apartamento, cerrando la puerta detrás de ella. Subió las escaleras hasta el techo y se quitó la bata de baño. La prenda entró en el espacio entre dos jardineras, donde nadie la encontraría a menos que la estuvieran buscando.
Luego dio un paso más allá del borde del techo.
El viento le rasgaba el pelo y soplaba frío contra su cara. Mientras ella se tambaleaba cabeza abajo, viendo solo los destellos de las farolas y los autos debajo de ella, ella esperó. Su edificio de apartamentos tenía quince pisos de altura, lo que le daba menos tiempo del que cabría esperar. Todo lo que tomaría sería un segundo de duda, un error, una momentánea vacilación, y ella golpearía con el suelo.
Aster. Era apropiado que ella pensara en su hija. Ella siempre lo hacía, en estos días, cada vez que saltaba. Se había convertido en un ritual, como si no pudiera ir a limpiar la ciudad si no se recordaba a sí misma por qué lo estaba haciendo.
La energía inundó su cuerpo. Todo el cielo se iluminó con un brillante y cegador destello de luz. Para cuando las manchas desaparecieron de los ojos de la gente en la calle, ella ya se había ido, precipitándose sobre el centro de Brockton Bay, un rastro de luz blanca detrás de ella.
Kayden no usaba una máscara, pero no era necesario. Con sus poderes activos, su cabello castaño y sus ojos se volvían de un blanco radiante, emanando una luz tan brillante que era imposible mirarla directamente. La tela de su traje de alabastro también irradiaba un suave resplandor que se ondulaba como la luz sobre la superficie del agua.
Su rutina habitual era patrullar durante una hora o dos, tener una idea de las cosas, y luego tomar medidas donde ella creía que era más apropiado. Esta noche, sin embargo, estaba frustrada, y ni siquiera había empezado.
Hace un año, había convertido el ABB en un objetivo prioritario. De tres a cinco veces a la semana, ella había llevado a cabo ataques quirúrgicos contra las operaciones de bajo nivel de la banda, interrumpiendo envíos, golpeando a traficantes y matones, atacando sus lugares de negocios y todo el tiempo ella había estado recopilando información. Esa información había dado sus frutos de vez en cuando; se había enfrentado directamente con Lung en no menos de cuatro ocasiones, había encontrado a Oni Lee en dos. En todos menos en uno de esos encuentros, ella los había forzado exitosamente a retirarse, a abandonar lo que sea que estuvieran haciendo en ese momento. Esos eran los buenos días.
Hubo días malos también. La mayoría de las veces, ella hacia énfasis en maltratar a los miembros del nivel más bajo de la pandilla cuando los había derribado, lo suficiente como para hacer que reconsideraran su elección de carrera. Hacer que consideren ir a otra ciudad. En un momento dado, Lung le tendió una trampa y logró devolverle el favor. Le había tomado dos meses recuperarse de todas sus heridas. Otros días, que de alguna manera fueron peores, se encontró luchando por hacer una diferencia, llegando a la comprensión de que no había logrado cambiar las cosas.
Esta semana ha sido una larga serie de esos días malos. Cuando leyó en las noticias que Lung había sido detenido, ella había despejado su agenda. Kayden había tomado sus días de vacaciones y había llamado a Theo para hacer de niñero. Había sido la mejor oportunidad que tenía, pensó, de limpiar el ABB de una vez por todas. Sacar esa escoria de su ciudad, mientras ellos no tienen liderazgo.
Cinco de sus siete días de vacaciones habían pasado, y ella no había logrado nada. Menos que nada. Se estaban volviendo más fuertes.
Rompiendo su ruta de patrulla habitual, se dirigió directamente a la parte norte de la ciudad e investigó los Muelles. Estaba vacío de miembros de ABB, aparte de dos chicas coreanas que estaban tomando un descanso de prostituirse cerca del ferry, hablando con su anciano, gordo y matronal chulo. Kayden resistió el impulso de tomar medidas y huir, se resistió a interrogarlos por información. Ella había hecho eso anoche con un grupo de comerciantes, y logró poco o nada.
El ABB todavía estaba activo. Incluso con su jefe fuera, estaban más organizados de lo que habían estado bajo la influencia de Lung. Pero sus interrogatorios no pudieron obtener detalles sobre por qué. Incluso los brazos y las piernas rotas no habían lastimado o asustado a los matones lo suficiente como para que hablaran sobre lo que estaba pasando.
Esta era la situación, por lo general, en la que Kayden acudía a los informantes en busca de información, resucitaba viejas alianzas y obtenía ayuda para aplastar al ABB antes de que pudiesen recuperar el equilibrio. Ella había perseguido a viejos amigos, contactos y compañeros de equipo hace tres días, y se había sentido frustrada por la falta de respuesta, la falta de entusiasmo. Max, el padre de Theo, tenía la culpa de eso. Tal como ella había dejado a su equipo como una persona más rota de lo que había estado cuando se unió, otros pasaron por la misma experiencia. Con carisma y un gran sentido de la gente, Max había convencido a personas de todo el país para que se unieran a su equipo. Con la misma facilidad, él los había desarmado sin que se dieran cuenta de que lo estaba haciendo. Confianza rota, atormentados por las dudas, paranoicos con respecto a todos menos al hombre que había causado la paranoia en primer lugar, dividieron el equipo. No es que a Max le importara. Siempre había un nuevo suministro de reclutas con espíritu en los ojos listos para reemplazar a cualquiera que se rompiera.
Ahora la mayoría de la pandilla había desaparecido, posiblemente en un gran trabajo, y no tenía idea de dónde. Ella no tenía idea de dónde averiguarlo. Kayden apretó los dientes. Esto no estaba funcionando. Si iba a hacer algún progreso antes de que se acabaran sus vacaciones, tenía que actuar ahora. Hacer un trato con el diablo.
Ella regresó al centro. Era difícil navegar por las calles desde tan alto, incluso si eran caminos a los que ella viajaba a diario como su versión civil. Desde aquí, todos los edificios parecían iguales, con exteriores espejados y tejados de grava. Dos veces, dio vueltas alrededor de los pisos superiores de los edificios equivocados, buscando el logo en el costado del edificio que diferenciaba al edificio de Max de los demás.
La corona negra sobre un fondo rojo y amarillo. Se detuvo cuando lo vio, maldijo por lo bajo. Cuando ella se acercó, ella lo vio, todavía en su oficina. No era tan inusual, había trabajado hasta tarde todas las noches de su matrimonio. Tenía una laptop directamente frente a él, un sándwich en una envoltura de papel a su derecha, y una serie de papeles extendidos sobre el escritorio a su izquierda. Se giró para mirarla cuando ella se acercaba a la ventana, sonrió suavemente.
Maldito sea, era cinco años mayor que ella, con treinta y cinco años, y todavía era el hombre más atractivo que jamás había mirado a los ojos. Incluso las arrugas en las esquinas de sus ojos solo lo hacían más atractivo. Se había quitado la corbata y la chaqueta del traje, y las mangas de su camisa estaban enrolladas hasta la mitad de sus antebrazos, lo que la obligó a notar que todavía estaba entrenando.
Esperó, con las manos cruzadas sobre el estómago, la más leve expresión de diversión en su rostro. Ella sabía que él era capaz de abrir la ventana de su oficina. Estaba esperando que ella pidiera entrar. Era el tipo de pequeña demostración de poder que tanto le gustaba.
En otra noche, ella habría probado su voluntad contra la de él. En vano, por lo general, pero ella lo habría intentado. Probablemente hubiera terminado con ella yéndose volando, dejando en claro que podría prescindir de su ayuda. Esta noche, sin embargo, sintió la frustración de sus “vacaciones” infructuosas y se dispuso a extender la mano y golpear la ventana.
Antes de que pudiera golpear sus nudillos contra ella por segunda vez, hizo clic y se abrió hacia arriba. Ella navegó a su alrededor para abrirse paso. No pareció mover un músculo cuando abrió la ventana. Le gustaba pequeñas demostraciones como esa. Puso un pie en la alfombra de la oficina y dejó que la luz brillaba desde su interior se desvaneciera. Su cabello dejó de agitarse y retorcerse en respuesta a la energía que ondulaba a través de él, quedando flácido y volviéndose marrón. Sus ojos se oscurecieron a su color avellana oscuro. Podía escuchar un clic seguido por el más leve siseo cuando la ventana se cerró lentamente detrás de ella.
“Kayden. Ha pasado un tiempo”, logró saludarla y hacer que pareciera una crítica en el mismo aliento. Dio media vuelta para escribir en su computadora, y las luces de la oficina se ajustaron a un destello de halógeno. Cerró los ojos brevemente y se deleitó con el resplandor, sintiendo que su suministro interno de energía se recargaba.
“Max. Gracias por la luz.”
“¿Asumo que estás bien?”
“Estoy bien.”
“¿Y nuestra hija?”
“Aster está bien”, dijo, con la mayor calma posible, mientras su pulso latía en sus oídos. Ella sabía que realmente no le importaba. Él le estaba haciendo saber que no se había olvidado de Aster, recordándole que él, en cualquier día y en cualquier momento, podría tomar la custodia de su bebé. Él tenía el dinero, tenía los contactos. Ella sería incapaz de detenerlo. Ella recordó mencionar, “Theo la cuidará esta noche.”
“Lo sé. Llamó un poco antes para preguntar si podía pasar la noche. Le dije que estaba bien. Le hará bien pasar tiempo contigo y Aster. Algunas influencias femeninas en su vida.”
Kayden respondió con un brusco asentimiento. Para cualquier otra persona, esta conversación habría sonado perfectamente inocente. Como alguien que había trabajado junto a Max durante diez años y se había estado casada con él por uno, sabía que esto era todo negociación. Estaba dejando claro que le estaba haciendo un favor, y que esperaría una recompensa en algún momento, esta noche o dentro de una semana. Así era él, siempre jugando por el poder, por la ventaja, por el dominio. Todo el tiempo, él lo estaba haciendo de una manera que no podrías enfrentar. Si ella lo señalaba, él jugaría inocente y se vería como la loca, la que estaba equivocada. A veces incluso a sí misma.
“Entonces, ¿qué puedo hacer por ti?”, Se reclinó en su asiento.
“Los ABB carecen de liderazgo. O, al menos, carecen de liderazgo experimentado. Quiero derribarlos antes de que se reagrupen. Para hacer eso, quiero reunir a nuestro antiguo equipo.”
“Y admites que no puedes hacerlo sin mi ayuda.”
“Sí”, le dolió admitir.
“No estoy interesado”, dijo, dando vueltas en su silla para mirar la computadora. Hubo un clic, y la ventana detrás de Kayden comenzó a abrirse nuevamente. A medida que el aire soplaba desde el exterior, un mechón de cabello le atravesó la cara. Ella lo colocó detrás de su oreja.
“He hablado con los demás, pero nadie que haya trabajado para ti está dispuesto a ser el primero en unirse a mí. Algunos dicen que están preocupados de que te ofenderán. Otros simplemente están asustados, o ya se dieron por vencidos. Me preguntan por qué un grupo de sus rechazados lo haría mejor de lo que habían logrado como parte de su equipo. No estoy llegando a ningún lado, y el tiempo se acaba. Todo lo que tomaría sería una palabra de ti, y tendría un equipo de cuatro o cinco personas. Con eso, podría exponer y aplastar al ABB.”
Max se levantó y se sentó en el borde de su escritorio para mirar a Kayden, “No veo que valga la pena el esfuerzo. ¿Qué hay para mi ahí en esto?”
“Para empezar, la ABB se habría ido.”
“Se irán eventualmente. Soy paciente ¿Qué más?”
“No tengo nada más que ofrecerte, Max”, respondió ella. Eso era una mentira, lo sabía… pero lo más cercano que tenía a una moneda de cambio era algo que nunca abandonaría en un millón de años. Nunca Aster.”
“Te quiero a ti. En mi equipo otra vez.”
“No.”
“Serías mi segunda al mando. Hablaría con los antiguos miembros del equipo y les pediría que formaran un grupo aparte que trabajase bajo tus órdenes. Tendrías que verificar conmigo todo lo que haces, pero aparte de eso, serías completamente autónoma. Libre de usar a tu equipo como mejor te parezca.”
Aparte de eso, pensó ella. Como si fuera intrascendente, estar chequeando con él en cada movimiento que ella hiciera. “No estoy de acuerdo con la forma en que haces las cosas. No quiero asociarme contigo.”
Él rió, gutural, profundo, mientras ella permanecía allí en un silencio sepulcral.
“Kayden”, dijo, cuando se detuvo, “Ya estás asociada conmigo. La gente dice nuestros nombres al mismo tiempo, incluso cuando no hemos trabajado juntos en dos años. Cuando mi nombre aparece en los periódicos, el tuyo nunca se queda atrás.”
“Estoy trabajando para cambiar eso.”
“Y trabajarás en contra de esa impresión durante décadas, sin ningún efecto, te lo garantizo.”
Kayden se volvió y miró por la ventana, no queriendo mirar a Max con sus brillantes ojos azules por más tiempo.
Continuó, y ella supo que él estaba sonriendo con aire de suficiencia, incluso sin mirarlo, “Independientemente de nuestros diferentes métodos, siempre compartimos los mismos objetivos. El limpiar este sucio mundo nuestro.”
“Lo haces poniendo drogas en la calle, robando, extorsionando. No puedo estar de acuerdo con eso. Nunca lo hice. No tiene sentido, mejorar las cosas empeorándolas.”
Max sonrió, “Es feo en la superficie, pero es más dinero, más poder, y me da la influencia para realmente afectar las cosas. Las únicas personas a las que lastimé son las mismas personas que causan los problemas en primer lugar.”
Era un estribillo que había oído tantas veces antes. Ella se cruzó de brazos.
Cambió de táctica, “Déjame preguntarte: ¿prefieres hacer las cosas a tu manera, sin cambiar las cosas o preferirías trabajar bajo mis órdenes y hacer una diferencia?”
Estoy haciendo una diferencia”, respondió Kayden, “estoy trabajando para hacer de este mundo un lugar mejor.”
“Por supuesto”, respondió, y ella no perdió el rasgo de condescendencia en su voz, “Dejaste a mi equipo para hacer un buen trabajo, es pura coincidencia que sean criminales negros, marrones o amarillos a los que apuntas.”
Kayden frunció el ceño, “Es difícil de evitar, cuando la única banda notable de blancos es tuya. Algunos viejos amigos y aliados siguen trabajando para ti… No puedo atacarlos, ¿o sí? Estoy trabajando para mejorar nuestra ciudad, pero no voy a golpear a las personas con las que he salido a beber.”
“Y en el proceso, estás haciendo poco para cambiar la idea de que eres parte del Imperio Ochenta y Ocho”, sonrió Max, “es divertido escucharte que intentar justificar tu perspectiva, pero estás ignorando la incómoda verdad. Corta esta basura y dime que no sientes algo diferente cuando miras una cara negra, en comparación con cuando miras una blanca.”
Kayden no tenía una respuesta para eso. Era su culpa, realmente. El jugador de béisbol de la escuela secundaria que le gustaba cuando ella estaba en la escuela media[2] terminó siendo la misma persona que se acercó primero a ella cuando comenzó a salir de traje. Cegada por su buena apariencia y su habilidad con las palabras, había sido persuadida, convencida de su forma de pensar. Ella había tratado de cambiar su punto de vista desde el divorcio, pero había visto mucho en sus diez años como miembro de su equipo. Era imposible mirar la ciudad ahora e ignorar el hecho de que demasiado de lo que lo convertía en un lugar más feo para vivir y criar a un niño podía rastrearse hasta el mismo tipo de personas. Claro, los blancos también tenían criminales, pero al menos eran jodidamente civilizados.
Cuando no hubo respuesta, Max dijo: “Eso es lo que pensé. Sin embargo, nuestros métodos difieren, independientemente de si está dispuesta a admitirlo en voz alta, creo que compartimos una perspectiva muy similar. Mi oferta es esta: déjame demostrar que mis métodos funcionan. Únete a mi equipo, sirve como mi segunda al mando por un año más. La única persona a la que respondes es a mí, y te doy un equipo propio. Puedes elegir a tu propio escuadrón entre nuestros posibles miembros y ex miembros, aunque no puedo garantizar que todas las personas que menciones quiera participar...”
“Max…” Kayden negó con la cabeza.
“La parte final del trato es esto. Si no estás satisfecha con cómo fueron las cosas cuando tu año termina, Imperio Ochenta y Ocho es suyo. Por completo, incluido mi negocio, cada empleado, cada activo, legítimo o no. Me convierto en tu segundo al mando y sigo tus órdenes. Puedes convertir a Imperio Ochenta y Ocho en un esfuerzo humanitario, vender el negocio, convertirnos a todos en superhéroes. No me importa. Si no puedo impresionarte, entonces lo que estoy haciendo simplemente no vale la pena.”
Eso llamó su atención. Años atrás, Kayden probablemente habría aceptado una oferta como esta sin pensarlo dos veces. Estar casada con Max durante once meses, darse cuenta de quien realmente era, le había dado perspectiva y precaución. Ella lo consideró por unos largos momentos, tratando de descubrir el ángulo. Él estaba diciendo la verdad, ella lo sabía. Fuera lo que fuese Max, no rompería su palabra sobre algo como esto.
“¿Está fallando el negocio?”, Preguntó. ¿Ella estaba recibiendo un premio trampa?
“Prosperando. Lo prometo.”
“¿Qué quieres que haga?”
“Lo mismo que hiciste antes. Serías mi peso pesado. Mi agente. Si necesitara que hicieras un ejemplo de alguien, lo harías. La única diferencia entre entonces y ahora es que mi Imperio es más grande. Mejor. Tú y yo podemos tener un mayor impacto.”
Más sangre en mis manos. Cuando el pensamiento cruzó por su mente, miró sus manos enguantadas. Tela blanca prístina, marcada por el resplandor de las luces halógenas. Sabía lo que él estaba haciendo, sabía cuándo decidió venir. Encontraba la debilidad de una persona, la atacaba y la aprovechaba. Sabía que estaba frustrada con sus esfuerzos como agente solitaria, probablemente había planeado esta conversación días o semanas atrás, poniéndola en práctica mentalmente, teniendo una respuesta preparada para todo lo que pudiera decir. ¿Cómo podría competir con eso, cuando rara vez miraba más allá de las próximas veinticuatro horas? Era solo cómo ella era, cómo pensaba.
Probablemente por eso eran tan efectivos como pareja, se vio obligada a admitir.
“Así que te pregunto de nuevo, Kayden, ¿quieres pasar el tiempo sin poder hacerte un nombre por tu cuenta, o estás dispuesta a unirte a mí para cambiar realmente las cosas? Ven conmigo y te garantizo que ganas de una manera u otra.”
Sus ojos se iluminaron, y su cabello comenzó a ponerse blanco desde las raíces hacia afuera. En unos momentos, ella era su alter ego radiante. Purity.[3]
Como en respuesta, tomó un abrecartas y lo sostuvo frente a su pecho. Cuchillas de metal comenzaron a ramificarse desde allí, cada una convirtiéndose en más. Lento al principio, la red de metal rápidamente abarcó su pecho, y luego el resto de su cuerpo. Barras, cuchillas, tubos y láminas del metal encontraron su lugar a su alrededor. Con su poder, ella sabía, él podía hacer brotar el metal de cualquier superficie sólida a su alrededor, incluido el metal que ya había creado. Con la misma facilidad con la que podía arrojar lanzas de hierro de nueve metros de altura desde el suelo o las paredes, creó una armadura finamente trabajada y luego la embelleció con cuchillas y púas. Terminó con una corona desigual de cuchillas.
Extendió un guantelete, lo dejó allí para que lo tomara. Era el gesto más pequeño, nunca hacia un movimiento en el que alguien pudiera rechazarlo, dejarlo plantado, y significaba todo para ella, incluso cuando sospechaba que estaba calculado precisamente por ese efecto.
Perdóname, Aster, pensó ella. Estoy haciendo esto por ti.
[1]¡En el mundo de Worm todavía rentan películas físicas!
[2]La escuela media es entre la primaria y el secundario, la edad varia según el estado, pero es entre los 10 y 14 años, empezando la secundaria entre los 14 o 15 años. Según esto y la edad de Kayden y Max, ellos se conocieron cuando tendrían 13 y 18 años respectivamente.
[3]Purity: Lit. Pureza, alusión tanto a su poder de luz blanca como a la ideología de pureza racial.

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2018.05.02 01:58 master_x_2k Agitación VIII

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__________________Agitación VIII__________________

“¿Algún problema?” Grue le preguntó a Tattletale.
“Estamos bien por ahora”.
Habíamos repasado el plan hasta que me había preocupado que comenzara a murmurarlo mientras dormía. Me uní a Tattletale, Grue, Perra y el mayor de los tres perros mientras nos dirigíamos a la puerta cerrada de la bóveda. Regent vigiló a la puerta principal con los otros dos perros. Su poder tenía un alcance lo suficientemente bueno como para retrasar a cualquier oposición que se aproximara el tiempo suficiente para que pudiéramos ponernos en posición.
Tattletale agarró la rueda de acero inoxidable que sobresalía de la parte delantera de la bóveda y la hizo girar, luego la detuvo. Ella repitió el proceso, yendo a la derecha, luego a la izquierda, luego a la derecha otra vez, durante un tiempo indeterminablemente largo. Justo cuando tuve la esperanza de que tal vez ella no podía entrar, se escuchó el sonido de algo pesado que se movía dentro de la puerta.
Los cuatro abrimos la puerta, y Tattletale se dirigió tranquilamente hacia donde trabajaba el gerente del banco. Se sentó frente a la computadora, apoyó los pies en la esquina del escritorio y comenzó a teclear. Desde allí, podría vigilar los medios, observar las cámaras de vigilancia y controlar remotamente las cerraduras de las puertas y los sistemas de alarma. Todo con las contraseñas correctas, por supuesto, pero eso no era un problema para ella.
Grue, Perra y yo comenzamos a atar un arnés de lona al único perro que no estaba parado en la puerta frontal. Poco a poco fui entendiendo cuál era cuál. Creo que Perra llamó a este Brutus. Él era el más grande, con el cuerpo más carnoso, y tenía un hocico más corto. Había sido el Rottweiler antes.
Giró su enorme cabeza hacia mí, hasta que el globo ocular hundido quedó a la izquierda de mi cabeza. La pupila se redujo a un punto. Solo tenía el blanco inyectado en sangre y el iris gris amarillento, tan ancho como la palma de mi mano.
Sabía que lo peor que podía hacer era mostrar miedo o nerviosismo, así que tuve cuidado de respirar despacio y centrarme en doblar las correas y asegurarme por tres veces que estuvieran bien apretadas. Tal vez estaba siendo demasiado firme, solo para asegurarme de que Brutus no creyera que yo era débil o tímida. No es que importara. Dudaba seriamente que pudiera hacer que se estremeciera, incluso con una de mis armas en mano.
Con el arnés bien sujeto, nos dirigimos a la bóveda, Brutus parado en la puerta. La bóveda era de acero inoxidable de arriba a abajo con fajos de billetes prolijamente agrupados organizados en pilas. Las estanterías, a su vez, estaban organizadas por el valor del billete, todas cuidadosamente colocadas contra la pared. En la pared opuesta a las pilas había cajones como un archivador elaborado. Eran básicamente eso. El banco guardaba copias de todos los documentos importantes para las sucursales locales aquí, en una bóveda a prueba de fuego, en caso de desastre. El otro extremo de la bóveda tenía otra puerta, que daba a un ascensor que bajaba al sótano del garaje, donde podían cargarse los camiones blindados. Era una pena que no fuera una opción para una ruta de escape. La puerta, el ascensor y el propio garaje estaban todos firmemente cerrados fuera de horas y días específicos.
Perra arrojó un montón de bolsas al suelo, y ella y yo nos arrodillamos a cada lado de la pila y comenzamos a llenar una de las bolsas con dinero en efectivo. Se quitó la máscara para ver mejor qué estaba haciendo. Grue, por su parte, retiró una pequeña palanca de la oscuridad que ardía alrededor de su cuerpo. Se dispuso a abrir los cajones con el chirrido del metal crujiendo y doblándose.
Cuando Perra y yo llenamos la primera bolsa, la abrochamos, cerramos con fuerza la correa que la acompañaba y, con un esfuerzo mutuo, la deslizamos por el resbaladizo piso de metal hacia Brutus. Grue se alejó de los cajones para agarrar la bolsa, levantarla y atarla al arnés del perro.
Era una asombrosa cantidad de dinero. Mientras Perra y yo trabajábamos, comencé a tratar de contar el dinero que estaba poniendo en la bolsa. Quinientos, mil, mil quinientos. Perra estaba trabajando tan rápido como yo, así que podía duplicar eso. Solo tomar un segundo para entender lo que sería la cantidad total por bolsa me hizo perder la pista.
Llenamos una segunda bolsa y la deslizamos hacia la puerta. Grue gruñó mientras lo empujaba hacia el lado opuesto de la primera bolsa y la sujetaba en su lugar. Mientras llenamos la tercera bolsa, él sujetó una más: una bolsa llena con el contenido del primer cajón que había abierto. Según el informe de Lisa, los cajones contendrían escrituras, derechos de embargo, formularios de seguro, hipotecas e información sobre préstamos. Aparentemente, nuestro empleador estaba dispuesto a comprarnos esto. Había especulado por qué, la posibilidad más obvia era que podía venderlos de vuelta al banco. Más intrigante era la idea de que él quería la información en sí para sus propios fines. O, en una nota similar, tal vez había algo específico que se encontraría en medio del papeleo, y estaba dispuesto a comprarlo todo si eso significaba mantener sus verdaderas intenciones poco claras.
“Voy a estar adolorido mañana”, Grue gimió, mientras se recuperaba de poner la bolsa de billetes en su lugar, “Y aún no hemos estado en una pelea”.
“Adolorido y rico”, habló Perra. La miré y la vi sonriendo. Fue inquietante Solo la había visto sombría y hostil, por lo que cualquier sonrisa se vería espeluznante. Fue peor que eso. La suya era la clase de sonrisa que verías en alguien que nunca había visto una sonrisa antes y estaba tratando de replicarla de los que habían leído en los libros. Mostrando demasiados dientes. Reprimí un escalofrío y me concentré en el trabajo.
Deslizamos la tercera bolsa por el piso. Grue lo enganchó en el arnés.
“No podemos poner más aquí sin que sea un problema”, decidió.
“¿El peso es parejo?” Preguntó Perra.
“Suficientemente cerca.”
Perra se puso de pie y cruzó la longitud de la bóveda donde esperaba su criatura. Se frotó la mano en el hocico de Brutus como hacían los dueños de caballos, pero Brutus definitivamente no era un caballo. Estaba frotando su mano sobre los músculos expuestos, jirones calcificados de carne y huesos que sobresalían de los huecos y nudos en el músculo. Ella logró parecer casi afectuosa cuando lo hizo.
“Vamos bebé. Ve”, ordenó, señalando a la puerta de entrada. Brutus descendió obedientemente al frente del banco y se sentó, su cola prensil se enroscó distraídamente alrededor de la manija de la puerta.
“¡Oye!” Llamó Perra, luego silbó dos veces, alternando entre corto y largo. El más pequeño de los perros, que solo era reconocible ahora por su ojo perdido, saltó hacia nosotros en su emoción. Algunos de los rehenes gritaron alarmados por el movimiento repentino.
Hice una mueca. No quería pensar en los rehenes. Ya pesaban sobre mi conciencia, y estaban constantemente en la periferia de mi atención, siempre y cuando continuara usando los insectos que les había plantado para estar alertas a cualquier movimiento o conversación.
“¿Esa es a la que llamas Angélica?”, Le pregunté, para distraerme. “El nombre no parece encajar con lo que llamas a los demás.”
“No la nombré yo”, dijo Perra. Cuando la criatura se acercó a ella, Perra la abofeteó varias veces en el hombro, con fuerza, pero no lastimó al animal. Angélica solo azotó su cola en lo que me di cuenta que era una forma retorcida de menear su cola. Perra chasqueó los dedos dos veces y señaló el suelo, y Angélica se sentó.
Ya había llenado parcialmente una bolsa cuando Perra se reincorporó a mí.
“Ella tenía dueños anteriores entonces.”
“Hijos de puta”, maldijo la perra.
“¿Ellos fueron los que le hicieron perder su oreja y su ojo?”, Le pregunté.
“¿Qué? ¿Crees que yo hice esa mierda?” Ella dejó caer el dinero que tenía y se puso de pie, apretando los puños.
“Woah, no”, protesté, cambiando mi peso para poder apartarme del camino si ella se pusiera agresiva, “Solo estoy tratando de conversar.”
Ella dio un paso hacia mí. “Cobarde. Sabes que no puedes contra mí en un…”
“¡Suficiente!” Gritó Grue. Perra se volvió hacia él, entrecerrando los ojos.
“Si no puedes trabajar allí, entonces encárgate aquí”. Su voz era firme. Perra escupió en el piso e hizo lo que le pidió, tomando la palanca ofrecida de su mano cuando se cruzaron. Grue se hizo cargo de rellenar la bolsa donde la había dejado Perra. Rápidamente entramos en ritmo, y cuatro bolsas más se llenaron en cuestión de minutos.
“¿Queremos quedarnos para cargar el tercer perro o corremos?”, Le pregunté a Grue, y luego agregué: “De nada sirve volverse codicioso.” Me gustaría irme lo antes posible. No estaba interesada en el dinero, y definitivamente no estaba interesada en ir a la cárcel él.
“¿Cuánto tenemos?” Miró en dirección a Angelica.
Tattletale respondió por mí, desde donde estaba en la puerta de la bóveda, “Cuarenta y un mil ochocientos. Parece que eso es todo lo que vamos a obtener. Los sombreros blancos están aquí, y no se ve bien.”[1]
Salimos de la bóveda en un abrir y cerrar de ojos, y nos unimos a Regent en la puerta principal, mirando a través de los huecos en la pared de oscuridad.
Tattletale no había exagerado. Nuestra oposición estaba alineada en la acera al otro lado de la calle, los colores de sus trajes brillaban en medio de la penumbra de la lluvia y el gris de la ciudad. Aegis, de piel bronceada, vestía un traje rojo oxido con un casco a que hacía juego, ambos con bordes blanco plateado y un escudo como emblema. Había empezado a pensar en él como la cucaracha. El chico sin puntos débiles.
Unos cuatro metros más o menos a su derecha estaba Vista, vestida con un traje con una falda, todo cubierto de onduladas líneas que alternaban entre el blanco y el verde bosque. Ella tenía un poco de armadura en su diseño de vestuario. Su peto estaba moldeado para dar la ilusión de pechos, pero eso no hizo nada para ocultar el hecho de que todavía era lo suficientemente joven como para que yo pudiera patearle el culo en una pelea a puñetazos. Si tenía más de doce años, era una flor tardía.
Clockblocker estaba a la izquierda de Aegis. Vestía un traje blanco, ceñido, con paneles entrelazados de armadura de cuerpo blanco brillante colocados donde pudieran protegerlo sin inhibir sus movimientos. No podía verlos bajo la lluvia, pero sabía por televisión que la armadura tenía imágenes de relojes en gris oscuro. Algunas de las imágenes en la armadura estaban animadas por lo que se desplazaban a través de la superficie, mientras que otras se fijaban en su lugar con las manos en movimiento. Su casco no tenía rostro, solo una suave extensión de blanco.
“Tattletale” gruñó Grue con su voz resonante. “¿Sabes cómo digo que a veces eres una maldita idiota?”
Los tres no estaban solos. Kid Win flotaba en el aire a un lado de Clockblocker. Su cabello castaño estaba húmedo bajo la lluvia, tenía una visera roja y una armadura corporal en rojo y dorado. Sus pies estaban firmemente plantados en su monopatín volador, que tenía un brillo rubí que irradiaba del fondo. Sus manos agarraban armas iguales. Pistolas láser, o algo por el estilo. Kid Win estaba diciendo algo a Gallant, que estaba de pie a su izquierda. Gallant era un adolescente mayor con un traje gris metálico y plateado que combinaba la apariencia de un héroe de ciencia ficción retro con un caballero medieval.
Los Custodios
En el extremo opuesto de la línea había alguien a quien no conocía. Era grande de una manera diferente a como Grue era grande. El tipo de bulto que te hacía pensar que era obra de poderes. Sus brazos cargados de músculos eran más grandes que mis muslos, y pensé que probablemente podría aplastar las latas entre sus pectorales. Su disfraz era poco más que spandex azul oscuro o negro con estampado de diamantes. Su máscara era de cara completa, a excepción de los ojos, y tenía un cristal adherido a la frente. Él era la única persona allí parada que no tenía armadura corporal. No parecía que realmente lo necesitara.
“¿Quién es él?”, pregunté, señalando.
“Browbeat”[2], suspiró Tattletale, “Es un telequinético a quemarropa, lo que significa que puede mover cosas con su mente, pero solo si están a una pulgada más o menos de su piel. Puede usarlo para lanzar golpes que golpean como trenes de carga, o para protegerse de los ataques. También tiene bioquinesia personal, lo que significa que tiene un tipo de habilidad para manipular su propio cuerpo. Él puede sanar con solo concentrarse en una lesión, y la ha usado para aumentar su peso. Él puede ser capaz de hacer más sobre la marcha, dependiendo de cuánto ha entrenado desde que lo vimos por última vez. Ha sido héroe solitario en Brockton Bay por un tiempo.”
“¿Qué carajo está haciendo él aquí?”, Le pregunté.
“Nos cruzamos con él una vez, Regent y Perra lo derrotaron. O está aquí por venganza o se ha unido a los Custodios muy, muy recientemente. Mi poder sugiere que es lo último.”
“Ese es el tipo de cosas de las que se supone que debes informarnos con mucha anticipación”, le susurró Grue, “Y no se supone que sean seis.”
“Hay siete”, dijo Tattletale, haciendo una mueca cuando Grue golpeó su puño contra la madera de la puerta. “Hay alguien en el techo. No estoy segura de quién, pero no creo que sea Shadow Stalker. Podría ser un miembro del Protectorado.”
“¡No se supone que sean seis o siete!” Rugió Grue con su voz sobrenatural “¡Se supone que sean tres, cuatro como máximo!”
“Hice una suposición educada “, dijo Tattletale en voz baja, “me equivoqué. Demándame.”
“Si salimos de esto en una sola pieza”, Grue habló, su tono bajo y amenazador, “Vamos a tener una larga conversación.”
Descansé mi frente contra la ventana. Una sección acorazada de mi máscara chocó contra el cristal, “Suposición educada. Hubiera sido agradable si hubieras dicho que era una suposición educada, mucho antes cuando planeábamos esto.”
De nuestro grupo, Perra parecía menos intimidada. “Puedo derrotarlos. Solo déjame pelear sin contenerme.”
“No vamos a correr el puto riesgo de matar a nadie”, le dijo Grue. “No vamos a mutilar a nadie tampoco. Seguimos con el plan. Tenemos el dinero, salimos corriendo.”
Tattletale negó con la cabeza, “Eso es lo que quieren. ¿Por qué crees que están alineados así? Nos escapamos con el dinero por cualquiera de las salidas, la persona en el techo nos ataca, nos incapacita o nos mantiene ocupados mientras el resto se acerca. Miren cómo están espaciados. Lo suficientemente lejos como para que, si tratamos de interponerse entre ellos, uno de ellos probablemente se acerque lo suficientemente rápido como para atraparnos antes de que podamos escapar.”
“Con mi poder-”, comenzó Grue.
“Todavía nos superan en número. Hay al menos cinco formas en que podrían derribar a uno de nosotros mientras corremos, incluso si van a ciegas… y Vista está en la ecuación. Asumamos que cualquier distancia que necesitemos cubrir va a ser mucho más larga de lo que parece, y las cosas se ponen feas. No sería un problema si no hubiera tantos.”
“Carajo”, Regent gimió.
“No podemos quedarnos aquí”, dijo Grue, “Claro, se están poniendo fríos y húmedos, pero nuestras probabilidades no son mucho mejores si los forzamos a venir aquí tras nosotros, y si esperamos demasiado, el Protectorado también podría aparecerse.”
“Tenemos rehenes”, dijo Perra, “si vienen aquí, eliminamos a uno de los rehenes.” En algún lugar detrás de nosotros, alguien gimió, largo y fuerte. Creo que la habían escuchado.
Cerré los ojos y respiré profundamente. Era una mala situación y, lo que es peor, temía que fuera culpa mía. Le advertí a Armsmaster que algo iba a suceder. Podía creer que les había dicho a los equipos que estuvieran listos para salir. Peor aún, podría ser élmismo la persona desconocida en el techo. Si ese era el caso, y Tattletale se daba cuenta, estaba supremamente jodida.
Mierda.
“Tenemos que atraparlos con la guardia baja”, no me di cuenta de que estaba hablando en voz alta hasta que las palabras salieron de mi boca.
“Seguro, pero ¿cómo vamos a hacer eso?”, Respondió Grue.
“Ustedes son maestros de escapes, ¿verdad? Entonces, cambiamos de marcha. Luchamos contra ellos cara a cara.”
[1] Sombreros blancos es un termino usado en las películas de vaqueros, las películas viejas, los buenos siempre llevaban sombreros blancos y los malos sombreros negros.
[2]Browbeat: usar músculos para intimidar o atemorizar, o alguien que causa ese efecto.

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2018.04.03 20:41 master_x_2k Agitación II

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_____________________Agitación II_____________________

Me sorprendió gratamente descubrir que la línea de autobús que terminaba en el viejo ferry me dejaba a solo quince o veinte minutos a pie del loft que Lisa, Alec y Perra llamaban hogar. Podría pasar un poco de tiempo allí antes de reunir suficiente información o ganarme la confianza suficiente para entregarlos a las autoridades, por lo que la conveniencia fue agradable.
Era un buen día, aunque un poco ventoso. El aire era frío y fresco, el cielo era de un azul brillante y sin nubes que se reflejaba en el océano, y la arena de la playa brillaba a la luz del sol. Los turistas ya se agolpaban en las barandillas o migraban a la playa, fijando las esquinas de sus mantas de playa bajo cestas de picnic y bolsas de compras. Hacía demasiado frío para entrar al agua, pero la vista era espectacular. Lo disfruté por unos momentos antes de aventurarme entre la multitud. Caminé con las manos en los bolsillos, tanto para proteger las cosas en mis bolsillos como para evitar el frío.
Viviendo en Brockton Bay, aprendías cosas así. Cómo protegerte, de qué estar atenta. Sabía que los adolescentes vietnamitas que estaban apoyados contra la barandilla del paseo entablado eran miembros de los ABB, incluso si no llevaban los colores de la pandilla, porque los únicos niños asiáticos en Brockton Bay que se pavoneaban de esa forma ya eran parte de la pandilla de Lung. Sabía que el tatuaje en el brazo del tipo que levantaba cajas en la camioneta de la florería que decía “Eliminar, Extinguir, Erradicar” significaba que el tipo era un supremacista blanco porque tenía la letra E repetida tres veces, una costumbre del Imperio Ochenta y Ocho.
El hombre del uniforme que estaba hablando con el dueño de una tienda no era un policía o un guardia de seguridad, sino uno de los matones contratados por los comerciantes del Paseo Marítimo para evitar que los indeseables causen problemas. Eran la razón por la que el Paseo Marítimo no tenía mendigos, adictos ni personas con los colores de las pandillas. Si tu presencia ofendía o preocupaba a los turistas, se encargarían de ahuyentarte. Si alguien robaba o mendigaba en el Paseo Marítimo, corría el riesgo de que uno o dos matones lo arrastraran detrás de una de las tiendas y le enseñaran una lección. Para algo más serio que robar en tiendas o mendigar, bueno, siempre había alguien de guardia en la base flotante del Cuartel General del Protectorado. Cualquiera de los propietarios o empleados de la tienda podría llamar a alguien como Miss Militia, Armsmaster o Triumph[1], en un minuto. Los ingresos del turismo que el Paseo Marítimo generaba se conseguía mucha buena voluntad del gobierno y de las capas patrocinadas por el gobierno.
Salí del paseo entablado y entré en uno de los callejones que conducen a los Muelles. Mirando por encima de mi hombro, vi a uno de los matones uniformados mirándome. Me pregunté qué estaría pensando. Los chicos bueno no pasaban el rato en los Muelles, y dudaba que pareciera un turista inocente.
Las fábricas abandonadas, almacenes y garajes de los Muelles se mezclaron entre sí muy rápidamente. Los colores de los exteriores de los edificios no eran lo suficientemente diferentes entre sí para hacer que los edificios fueran reconocibles, y las personas o montones de basura que había estado notando inconscientemente en mi visita anterior habían cambiado de ubicación o habían sido reemplazados. Me alegré por el grafiti artístico y la hilera de cables eléctricos enredados en maleza que podía usar como puntos de referencia. No quería perderme. No aquí.
Cuando llegué al pie de la gran fábrica con el letrero de Soldadora Redmond, me pregunté si debería golpear o simplemente subir. No tuve que decidir, la puerta se abrió un segundo después de que yo llegara. Era Brian, y parecía tan sorprendido de verme como yo de verlo.
“Oye”, dijo, “Lisa dijo que habías llegado. Pensé que tenías escuela.”
Me tomó unos segundos ordenar mis pensamientos. Cualquier demostración o mención del poder de Lisa tenía una forma de causarme eso, y eso era además de encontrarme con una conversación sin la posibilidad de prepararme. “Cambié de opinión”, dije sin convicción.
“Hmm. Bueno, sube.”
Nos dirigimos al piso de arriba. Vi que Brian vestía ropas diferentes a las que había usado antes en la mañana. Lo que llevaba ahora se parecía más a su ropa del día anterior: una camiseta sin mangas verde y pantalones negros con una tela ligera, como pantalones de yoga o algo así.
Alec estaba esperando, apoyado en el respaldo de un sofá, cuando entramos a la sala de estar. Llevaba una camiseta con un personaje de dibujos animados o videojuego y pantalones cortos de baloncesto. Se puso derecho cuando nos vio.
“Alec y yo estábamos entrenando”, Brian me dijo, “Lisa está hablando por teléfono en la cocina. Rachel y sus perros están en su habitación. Puedes observarnos, si quieres, pero sin presión. Siéntete libre de usar el televisor, poner un DVD o jugar un videojuego.”
“No guardes sobre una de mis partidas, torpe”, dijo Alec. Había empezado con lo de “torpe” anoche. No era exactamente malicioso, pero irritaba.
“Mi nombre es Taylor, no torpe, y no haría eso”, le dije. Dirigiéndome a Brian, dije: “Los veré, si les parece bien.”
Brian sonrió y asintió con la cabeza, mientras me movía para arrodillarme en el sofá y mirarlos por detrás.
Al final resultó que fue menos una sesión de “combate” que un intento por parte de Brian de darle a Alec, que no estaba totalmente comprometido, algunas lecciones básicas de lucha cuerpo a cuerpo.
Era unilateral, y no solo porque Alec no se estaba esforzando mucho. Alec era un chico de quince años muy promedio en el sentido de que tenía poco músculo que valga la pena. Brian, por el contrario, estaba en forma. No era grande en el sentido de un fisicoculturista o alguien que se ejercitaba solo para empacar músculo como lo verías en algunas personas que acababan de salir de prisión. Era un poco más agilizado que eso. Se podía ver la línea elevada de una vena que corría por sus bíceps, y la definición de su pecho se veía a través de su camisa.
Además de la diferencia en el poder físico bruto, también existía la brecha de edad y altura. Alec era dos o tres años más joven y casi un pie más bajo. Eso significaba que Brian tenía más alcance, y no me refiero sólo a la longitud de sus brazos. Cuando daba un paso hacia adelante o hacia atrás, llegaba más lejos. Cubría más terreno, lo que ponía a Alec a la defensiva, y como Brian era más fuerte, eso dejaba a Alec en una mala posición.
Brian se quedó parado sin una postura de combate, con las manos a los costados, rebotando un poco sobre donde estaba parado. Dos veces seguidas, vi a Alec lanzar un golpe, solo para que Brian se inclinara fuera del camino. La segunda vez que el brazo de Alec pasó volando, Brian se inclinó y golpeó a Alec en el centro de su pecho. No parecía un golpe fuerte, pero Alec igual se quedó boquiabierto y dio un paso atrás, sin aire.
“Sigo diciéndote”, dijo Brian, “Estás lanzando golpes como tirarías una pelota de béisbol. No lleves tu brazo tan atrás antes de golpear. Estás anunciando lo que estás a punto de hacer y no agrega suficiente potencia para que valga la pena.”
“¿Qué se supone que debo hacer, entonces?”
“Mira cómo estoy parado. Brazos arriba, doblados, luego solo extiendo mi brazo, la muñeca recta. Lo suficientemente rápido para que quien sea que esté golpeando generalmente no pueda apartarse, así que tienen que recibirlo o bloquearlo.”
“Pero no estabas parado así hace diez segundos cuando te estaba golpeando”, se quejó Alec.
“Dejé una apertura para ver si la aprovecharías”, respondió Brian.
“Y no lo hice”, señaló Alec con un suspiro.
Brian negó con la cabeza.
“Bueno, a la mierda esto entonces”, dijo Alec, “si vas a ir fácil conmigo y aún me pateas el culo, no entiendo el punto.”
“Debes aprender a pelear”, dijo Brian.
“Haré lo que vengo haciendo y llevare mi taser”, fue la respuesta de Alec, “un toque y están fuera. Mejor que cualquier golpe.”
“¿Y si el Taser se rompe o lo pierdes?”, Preguntó Brian. Él no necesitaba haberse molestado. Alec ya estaba sentado frente al televisor, con el control remoto en una mano y un joystick en la otra. La decepción de Brian fue palpable.
“¿Te molestaría mostrarme algunas maniobras?”, Pregunté.
Alec se rio, estilo Beavis y Butthead.
“Madura, Alec”, dijo Brian, “si quieres renunciar, está bien, pero no seas idiota.” Se volvió hacia mí y me mostró esa sonrisa juvenil. Entonces comenzamos.
Sabía que me iba a contenerse conmigo, pero aún así era un maestro difícil.
“Haz dos puños. No, no envuelvas tus dedos sobre tus pulgares. Harás más daño a tus manos que a la persona que estás golpeando si lo haces. Así está mejor. Ahora golpéame, ¿está bien?
Intenté emular lo que le había estado describiendo a Alec. Brazos arriba, doblados y extendiendo mi puño con velocidad. Él atrapó mi mano derecha en su izquierda.
“Está bien, ahora vas a hacer dos cosas diferentes. Acompaña el puñetazo con un paso para que tengas el empuje de tu cuerpo detrás del golpe, además del poder de tu brazo. En segundo lugar, quiero que levantes el brazo izquierdo mientras golpeas con el derecho, y viceversa. Si veo la oportunidad, te daré uno en el hombro o las costillas, así que prepárate para defenderte.”
Hice una mueca ante la idea, pero seguí el juego. Lancé un golpe, él lo esquivó, y me golpeó en el hombro. No golpeó tan fuerte como pudo haberlo hecho. Creo que solo pegó tan duro como fue necesario para hacer que duela y que diera la lección, pero de repente sentí una punzada de simpatía por Alec.
Las cosas continuaron en esa línea. Brian no se quedó en un tema por mucho tiempo. Cuando comencé a tener problemas con algo, cambió de marcha a otra área que complementaba o construía con lo que estaba teniendo problemas. Cuando fallé por quinta vez para defenderse de sus golpes de represalia en los hombros y las costillas, comenzó a hablar sobre la postura.
“Descansa tu peso sobre la punta de tus pies.”
Lo intenté, y luego le dije: “Siento que me voy a caer hacia atrás si me golpeas.”
Se inclinó para comprobar, y levanté los dedos del pie a cinco centímetros del suelo para demostrar cómo tenía mi peso balanceado sobre mis talones.
“No, Taylor. La punta de tus pies.” Levantó su pie descalzo y señaló la parte acolchada entre los dedos y el puente de su pie.
“¿Cómo es eso una punta?”, Le pregunté, levantando mi propio pie para señalar la parte vagamente esférica del pie donde el tobillo se unía al suelo, “esta es la única parte que se ve como una punta.”
“Ustedes son tan aburridos”, intervino Alec, sin darse la vuelta. Brian lo golpeó en la nuca.
Pasamos de la postura, las recomendaciones de Brian sobre el equilibrio ayudaron, a la autodefensa nuevamente. A partir de ahí, cambiamos los temas al lado mental de las cosas, tanto para mí como para mi oponente.
“Entonces, ¿le lanzo un puñetazo como si estuviera intentando pasar mi puño a través de ellos?”, Confirmé.
“Claro”, dijo Brian, “en lugar de solo tratar de hacer contacto con el punto donde tu mano se encuentra con su cuerpo.”
“¿Qué hay de cuando me están atacando?”
“¿Tu mejor apuesta? No les des una oportunidad. Mantente agresiva y mantenlos sobre sus talones. Si ninguno de ustedes tiene entrenamiento formal, entonces eso te dará las mejores probabilidades. No podrán ponerte en desventaja a menos que cometas un error o puedan adivinar lo que vas a hacer mientras lo haces. Por eso tienes que mezclar cosas. Derechas, izquierdas, puñetazos, golpes, codazos, rodilla, patadas y si eres más grande y más fuerte que ellos, puedes intentar derribarlos al suelo. Con todo eso, sigues sobre ellos hasta que no estén en posición de defenderse.”
“¿Estás entrenado formalmente en algo?”, Le pregunté. Sospeché que lo estaba, ya que la única forma de que él supiera todo lo que estaba demostrando era haber tenido muchas peleas, y no pensaba que pareciera el tipo que pelea sin razón.
“Ehhh”, cubrió, “Algo. Mi papá era boxeador cuando estaba en el servicio, y él me enseñó algo cuando era pequeño. Pasé a otras cosas por mi cuenta: Karate, Tae Kwon Do, Krav Maga, pero nada realmente me interesaba. Solo tomé unas semanas o un mes de clases para cada uno. Sé lo suficiente y me mantengo en forma, lo cual es suficiente para defenderme de cualquiera que no sea cinturón negro en lo que sea, que es lo importante, creo. Mantenerse al día con los artistas marciales más serios es un trabajo de tiempo completo, e igual te encontrarás con personas que son mejores que tú, así que no veo el punto de estresarme demasiado sobre eso.”
Asenti.
Pasamos a las áreas clave para atacar.
Brian señaló las partes del cuerpo en cuestión mientras explicaba: “Los ojos, la nariz, la sien, el mentón y la garganta son las áreas sobre el hombro. Dientes u oídos si puede golpear con suficiente fuerza. Yo puedo, tú no puedes.”
“Claro”, dije. No me ofende su franqueza. Él era más fuerte que yo, por lo que tenía más opciones. Andar con rodeos con eso no nos hacía un favor a ninguno de los dos.
“Debajo de los hombros, diafragma, riñón, ingle, rodilla, puente del pie, dedos del pie. El codo es bueno si puedes hacer algo con él “, tomó mi muñeca con su mano izquierda y mi hombro con la derecha, extendió mi brazo derecho mientras levantaba su rodilla para tocar suavemente la parte exterior de mi codo. Pude ver cómo habría estropeado o roto mi brazo si lo hubiera hecho con toda su fuerza. Continuó, “pero en mi experiencia, no será una oportunidad tan seguido como para tenerlo presente.”
Fue un poco inquietante escuchar a Brian describiendo metódicamente cómo romper a un ser humano. Lo veía como un buen tipo, si ignoraba su elección de carrera.
No completamente por accidente, cambié de tema: “Estaba pensando en invertir en un arma de cuerpo a cuerpo. Cuando estaba peleando contra Lung, los puños no hubieran servido y realmente me encontraba queriendo un cuchillo o una porra o algo así. No sé si hubieran sido buenos contra su armadura, pero ya sabes…” Me detuve.
Brian asintió, “Tiene sentido. No tienes mucho en lo que respecta a fuerza de la parte superior del cuerpo, sin ofender.”
“No hay problema. Traté de hacer algo así como una rutina de flexiones, pero me hastié rápidamente. Al menos al correr, existe la recompensa de ir a lugares, de ver paisajes.”
“Las flexiones se vuelven repetitivas, sí. Bueno, el jefe es bueno suministrándonos equipo. Lisa es la que habla con él, está hablando con él ahora mismo, de hecho. Habla con ella si quieres algo así. También es equipo imposible de rastrear, por lo que los buenos no van a seguir ningún número de serie ni lo que sea desde tu arma hasta tu compra.”
El hecho de que Lisa estuviera hablando con su jefe de repente me dio mucha curiosidad. Dicho eso, no pude entrar a escuchar sin verme sospechosa. En cambio, como Lisa estaba fuera del alcance del oído, pensé que podría aprovechar la oportunidad para preguntar: “Entonces, ¿quién es este jefe nuestro?”
Brian y Alec intercambiaron una mirada. Cuando no dijeron nada de inmediato, me pregunté si había llegado demasiado lejos. ¿Había sido demasiado entrometida?
“Pensé que preguntarías”, dijo Brian, “Lo que pasa es que no lo sabemos.”
“¿Qué?” Pregunté, “¿Tenemos un patrocinador anónimo?”
“Es realmente raro, sí”, dijo Alec, luego pulsó un botón en el control del juego, “¡Boom! ¡Triple tiro en la cabeza! “
“Alec, concéntrate,” Brian suspiró las palabras, con un tono que sugería que no esperaba ser escuchado.
Alec sacudió la cabeza asintiendo con la cabeza, sin dejar de mirar el televisor, antes de agregar: “Es extraño, pero básicamente es dinero gratis, un buen equipo, contactos, acceso a todo lo que necesitamos para cosas, y casi ningún inconveniente.”
“Lisa sabe, creo”, refunfuñó Brian, “pero ella dice que cuando se unió a los Undersiders, hizo un acuerdo de guardar silencio sobre el tema. No estoy seguro de si eso significa que ella sabe quién es o si es solo para mantener la boca cerrada si su poder le dice.”
“Entonces, déjenme entender esto”, dije, “Este tipo los reúne a todos, les ofrece un salario y ¿qué? ¿No pide nada a cambio?”
Brian se encogió de hombros, “Nos pide que hagamos trabajos, pero la mayoría de las veces son cosas que haríamos de todos modos, y si decimos que no, él no lo nos presiona.”
“¿Qué tipo de trabajos nos pide que hagamos?”, Le pregunté.
La voz de Lisa justo detrás de mí me sobresaltó, “Este. Pónganse sus calcetines, niños y niña, porque vamos a robar un banco.”
[1] Miss Militia: lit. Señorita Milicia
Triumph: lit. Triunfo

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2016.03.30 10:37 EDUARDOMOLINA PABLO IGLESIAS.- Mi cabeza política se hizo en Italia.- Bloque 3.- Pacto o elecciones.- ctxt

http://ctxt.es/es/20160323/Politica/5015/Entrevista-Pablo-Iglesias-gobierno-España-Entrevistas-Elecciones-20D-¿Gatopardo-o-cambio-real.htm
BLOQUE 3. ESPAÑA, PACTOS O ELECCIONES.
"Estamos dispuestos a renunciar a muchísimas cosas"
¿Habrá gobierno o elecciones?
Yo creo que nadie lo sabe. Yo creo que ni siquiera los actores que tienen más capacidad de decisión saben en este momento qué va a ocurrir. Y creo que es lógico que se extienda hasta el final. Sigo pensando que siguen existiendo las mismas dos opciones que nosotros señalábamos al principio: una opción de gran coalición, que seguramente es lo que desean los sectores de las élites económicas y las élites europeas, pero que creo que tendría muchas resistencias por una parte en el Partido Popular para tumbar el rey de Mariano Rajoy. Y creo que para el Partido Socialista, aunque haya habido sectores que han defendido esa vía, sería un suicidio llegar a una fórmula de acuerdo con el PP, aunque fuera con un candidato independiente, aunque fuera con Albert Rivera como presidente. La otra opción que veo es el gobierno a la valenciana, que es lo que planteamos nosotros y es lo que podríamos tener desde hace muchísimo tiempo, que además se ha visualizado en términos parlamentarios, dentro de la fragilidad de las mayorías que hay con esta aritmética electoral sería la más fuerte. Partiríamos de 161 a priori más un acuerdo con el PNV que yo creo que sería relativamente sencillo, incluso para el propio PSOE, que tiene una relación estratégica con el PNV. Creo que saldrá esa opción porque no hay otra. Es eso o nuevas elecciones.
Hay otra, con Ciudadanos también en el Gobierno.
Con el programa que nos han presentado, eso es impracticable.
¿Qué cosas habría que quitar del programa?
Nosotros nos conformaríamos con que el Partido Socialista volviera a su programa y que a partir de ahí pudiéramos negociar. Ellos hablaban de subir el salario mínimo 45 euros al mes, que es menos de lo que planteábamos nosotros y de lo que planteaban los sindicatos y menos de lo que plantea Economistas contra la crisis, que es una asociación de economistas muchos de ellos de tradición socialdemócrata y cercanos al PSOE. Claro, con esto que plantean ahora de 6 euros al mes es muy difícil...
¿Y si se volviera a esa cantidad de 45 euros al mes?
Bueno, si volviéramos a los parámetros del Partido Socialista, se podría hablar, pero también tenemos la política fiscal, que creo que es muy decepcionante en términos de política de empleo y derecho del trabajo; no es que lo digamos nosotros, es que hasta la UGT ha planteado que ese acuerdo es impracticable, no se deroga la LOMCE, sigue abierta la posibilidad de que exista el copago sanitario… Programáticamente ese acuerdo no nos permite entrar, no ya a nosotros, sino a ningún actor más que no sea el Partido Popular, y yo creo que la prueba estuvo en la investidura, no es que el Partido Socialista no lograra nuestra abstención, es que tampoco la de Izquierda Unida, tampoco la de Compromís, ni la de los grupos vascos, ni la de los grupos catalanes… Creo que esa vía, que sólo obtuvo el apoyo finalmente de Coalición Canaria, sólo abre la posibilidad de que entre el PP, que es además lo que dijo Ciudadanos desde el principio, y creo que de manera muy coherente. Ciudadanos ha dicho la verdad todo el tiempo: “Hace falta un acuerdo, PP-PSOE-C’s y seguramente nosotros podemos imponer un programa que le guste al PP”.
¿Y ustedes negociarían con Ciudadanos en la mesa? ¿PSOE, C’s y ustedes?
Eso no es ningún problema; incluso con el PP, en una mesa nos podemos poner todos, pero creo que es una cosa que tiene que ver con el sentido común. ¿Un programa como el de Ciudadanos es compatible con un programa como el de Podemos para un acuerdo de Gobierno? Yo creo que eso es muy difícil, y eso lo ha dicho Ciudadanos desde el principio. Si lo que se trata es de hablar, podemos sentarnos incluso todas las fuerzas del arco parlamentario, pero para hacer un acuerdo de Gobierno yo creo que básicamente hay que optar, en principio, por dos tipos de políticas económicas. Y ahí lo que plantea Ciudadanos, que es muy cercano a lo que plantea el Partido Popular, seguramente no es compatible con lo que planteaba el PSOE, hasta el acuerdo con Ciudadanos, durante la campaña electoral y con lo que planteamos nosotros antes de hablar de otras cuestiones.
Necesariamente una negociación es ir bajando de lo que uno proponía. Necesariamente el PSOE tendría que rebajar de sus propuestas, Ciudadanos bajar de sus propuestas y ustedes de las suyas, porque si no…
Por supuesto que sí, lo que pasa es que eso no es una abstracción. Esa abstracción podría servir para que cualquiera se sentara. Y nosotros estamos dispuestos a renunciar a muchísimas cosas. Pero claro, si nos dicen que en el fondo la política económica da igual, que en cuestiones de política económica cualquier diferencia es salvable, pues nosotros entenderemos que tiene que haber cierta coherencia. Hay que aclarar si vamos a tener un gobierno que se plantee que el pacto de estabilidad y crecimiento a nivel europeo tiene que seguir igual o si hay que plantear en Europa una reducción del ritmo de decrecimiento del déficit; esa es una cuestión que tiene que quedar clara. Luego ya veremos cuánto se reduce, ya veremos cómo negociamos con Europa, pero eso tiene que estar claro. En términos de protección de los trabajadores, tiene que haber una línea clara. O derogamos la anterior reforma laboral o no la derogamos, pero un pacto en el que uno de los socios dice que la va a derogar al tiempo que el otro dice que no, plantea ciertos problemas. Aun así debemos ser optimistas y pensar que el Partido Socialista finalmente tendrá que rectificar.
¿Hay en su partido un ala pactista y otra menos?
En ningún caso. Y sería legítimo que las hubiera, en Podemos se pueden defender todas las posiciones, pero en este caso nadie ha defendido en Podemos… Pactistas somos todos. El pacto en política es una cosa buena y prueba de ello es que fuimos los primeros en proponer un pacto de Gobierno y un documento de casi 100 páginas en el que proponíamos muchos elementos programáticos y algunas cuestiones inspiradas en el Gobierno valenciano sobre la estructura de Gobierno, pero si la pregunta es si hay algún sector más cercano a apoyar el pacto del PSOE con Ciudadanos, nadie ha planteado nada semejante en Podemos. Sería legítimo hacerlo, pero no ha ocurrido.
En la entrevista que dio a la New Left Review hace unos meses, se decía: “¿Logrará Podemos establecer una estrategia de coalición que le permita sortear la marginación y las consecuencias letales que tendría un abrazo del PSOE?”. No parece que esa sea la mejor manera de presentarse a una alianza con el PSOE, si considera, como dijo, que puede acabar devorando a Podemos.
Siempre son contextos diferentes, ese era el contexto previo a unas elecciones… De nosotros se ha dicho de todo. Que éramos el populismo y que básicamente queríamos destruir el sistema democrático. Pero luego, cuando se producen los resultados electorales, todos los actores tienen que entender que todos podemos ser personas razonables defendiendo posiciones diferentes, y que los acuerdos muchas veces son posibles. Es verdad que en España hay una tradición política que se ha roto con estas elecciones, la tradición política del turno de los dos grandes partidos a nivel estatal; cualquier actor que de alguna manera llegase a un acuerdo con uno de esos dos partidos podría afrontar el riesgo de desaparecer o de padecer una condición de subalternidad. Esto seguramente con Podemos se termina. Probablemente somos la primera fuerza política de España con voluntad de llegar a acuerdos con el Partido Socialista, pero mirándonos con el Partido Socialista de igual a igual. Eso es algo completamente novedoso en la política española y seguramente ha implicado muchos cambios. Y seguramente muchos viejos actores han tardado en acostumbrarse.
“ Probablemente somos la primera fuerza política con voluntad de llegar a acuerdos con el Partido Socialista, pero mirándonos con el Partido Socialista de igual a igual. ” ¿Se han sentido tratados de igual a igual por el PSOE?
En realidad eso no es una cuestión de tacto, no es una cuestión de piel, sino que depende de los votos que ha tenido cada uno. El trato que recibimos podrá ser el que sea, pero nosotros obtuvimos más de cinco millones de votos y el Partido Socialista trescientos mil votos más, y es en función de la buena voluntad, pero también de la fuerza que tiene cada uno, lo que define las condiciones de los acuerdos. Nosotros hemos tenido claro desde el principio que el Partido Socialista es probablemente el partido fundamental para entender el sistema político español de los últimos 30 años, seguramente en el momento más débil de su historia y aun así enormemente fuerte. Esa consideración siempre se la hemos dado. Si en algún momento el PSOE entendía que nosotros éramos una fuerza subalterna a la que se contentaba con dos concesiones programáticas en un papel que luego nunca se sabe en qué quedó, creo que ha quedado demostrado que no es así. En política hay que mirarse de igual a igual, sobre todo cuando se tienen fuerzas parecidas.
Quizá les dieron un golpe de realidad con aquella presentación un poco galáctica, aquí está el Gobierno, la vicepresidencia, carteras a discreción… Eso sentó como una humillación en el PSOE, quizá porque les hizo ver que ustedes tenían unos pocos votos menos que ellos, y sumando a Izquierda Unida, unos pocos más.
Cuando alguien te propone un Gobierno que tú vas a presidir, yo creo que no es una humillación, creo que es algo que casi se debería agradecer. Nosotros fuimos la primera fuerza política que propusimos que Pedro Sánchez fuera presidente del Gobierno, y al mismo tiempo con un programa que tuvimos muchas veces la sensación de que no se quiso leer. Algunos se quisieron detener en una cuestión obvia, que en un Gobierno de coalición las fuerzas están representadas en función del peso que han tenido; eso es así siempre, en cualquier Gobierno de coalición. Hicimos una serie de propuestas programáticas en muchas áreas que entendimos que algunos no querían discutir. Se ha hablado mucho de Podemos y los sillones pero nosotros pusimos el primer programa de Gobierno encima de la mesa y algunos solamente han querido hablar de programa para negociarlo con lo que antes llamaban las derechas. Y eso es lo que hemos visto. Que alguien se ofenda porque le propongan un Gobierno de coalición cuando además te proponen presidirlo... Quizá no han entendido lo que ocurrió en las elecciones del 20D. Nosotros intentamos desde el primer día ponernos en contacto con el Partido Socialista y tratar de ponernos a trabajar para que hubiera un Gobierno. La retirada de Mariano Rajoy se produce justo después de nuestra propuesta. Ojalá nos hubiéramos puesto a trabajar desde el principio, ya tendríamos ese Gobierno.
“ Se ha hablado mucho de Podemos y los sillones pero nosotros pusimos el primer programa de Gobierno encima de la mesa y algunos solamente han querido hablar de programa para negociarlo con lo que antes llamaban las derechas. ” ¿No les ha restado cintura esa especie de sobreactuación que fue entendida como una imposición?
Vosotros sois periodistas y supongo que sabéis que hasta ese día llegaban filtraciones, porque a mí me llamaban muchísimos periodistas que me decían “ya tenéis cerrado el acuerdo con el PSOE, nos llega de Ferraz que efectivamente tenéis un acuerdo cerrado y que los vais a apoyar en una investidura sin entrar al Gobierno”. Y eso fue, digamos, una realidad que se estaba empezando a instalar, que era mentira y que responde además a una forma de hacer política que a nosotros no nos gusta, que es mentir, utilizar a los medios de comunicación para filtrar cosas que son falsas. En ese contexto nosotros respondimos con lealtad institucional. Nuestra propuesta de Gobierno, a través del Jefe del Estado y con luz y taquígrafos a todos los medios de comunicación, para que no hubiera ni trampa ni cartón. No hay falsas filtraciones, no hay mentiras, esta es nuestra propuesta de Gobierno, se la decimos igual al Jefe del Estado que al conjunto de los españoles. Pongámonos a hablar de esto. Después lo que pasó es que al mismo tiempo que estábamos en una mesa de negociación los actores que podíamos configurar un gobierno progresista, nos enteramos por los medios de que se producían negociaciones paralelas con Ciudadanos. Que me parece muy legítimo, pero no sé si es muy coherente negociar simultáneamente programas que son incompatibles. Nosotros tuvimos la sensación en aquella mesa de negociación de que no avanzábamos en las propuestas económicas a pesar de la cercanía de los programas. Después entendimos por qué.
¿Han sentido que el PSOE ha sido desleal con ustedes?
No voy a emplear juicios de valor. Sobre todo, con un actor con el que estamos llamados a ponernos de acuerdo. Nosotros seguimos tendiendo la mano. Yo llevo esperando tres días a que el secretario general del PSOE ponga lugar, fecha y hora para un encuentro que ya habíamos acordado por teléfono. Nosotros daremos facilidades...
¿Ha habido otros contactos con el PSOE? Normalmente antes de que se reúnan los líderes hay contactos entre los demás, para prepararlo.
Los hay, los hay.
No suelen ser dos líderes los que llegan a un acuerdo. La negociación se lleva a otro nivel...
Yo creo que es bueno reunirse y es bueno verse. Y es bueno hablar. Creo que a Pedro Sánchez y a mí nos faltan horas de trabajo juntos, que eso sería una cosa buena.
¿Y qué ha pasado en los contactos anteriores?
Desde hace semanas hay contactos muy fluidos y continuos entre gente nuestra y suya. Iñigo Errejón y Antonio Hernando tienen un contacto fluido. Lo mismo que Irene Montero y José Enrique Serrano. Esos contactos, esas conversaciones telefónicas existen en la práctica parlamentaria habitual de Podemos y del Partido Socialista. Además de eso, creo que sería bueno que se produjera ese encuentro entre Pedro Sánchez y yo. Sigo esperando. Acordamos por teléfono tenerlo y que fuera antes de Semana Santa. No sé si finalmente se va a poder producir. Por mí parte, creo que sería una cosa buena. El feeling es una cosa que se construye.
¿Se va de vacaciones o está dispuesto a quedarse para ver a Sánchez?
No sé. Cuando hablemos por teléfono, veremos la agenda. Y yo creo que sin prisas... Si tiene que ser el lunes, no pasa nada, pero creo que es bueno que se produzca. [Los dos líderes hablaron por teléfono el 23 de marzo, tras la publicación de esta nota, y quedaron en reunirse el 30 de marzo].
¿Con Rivera ha tenido alguna reunión cara a cara?
No. Y tenemos muy buena relación. Hemos hablado unas cuantas veces por teléfono. Hemos debatido muchas veces, pero no.
¿Y con los nacionalistas están hablando?
Todas las reuniones que he tenido han sido públicas. Y las he comunicado. Tuvimos una reunión con Esquerra Republicana de Catalunya. Tuvimos una reunión también con Democràcia i Llibertat. Tuve algunas conversaciones con el PNV, con Ortuzar que es el presidente del Euskadi Buru Batzar [órgano ejecutivo del PNV]. Con Garzón he hablado por teléfono con frecuencia. Lo mismo que con Compromís. Creo que el acuerdo estaba muy cerca, por no decir prácticamente hecho.
¿Antes del pacto con Ciudadanos?
Antes, durante y después. Creo que tanto la sesión de investidura como el pleno posterior del Congreso revelaron que hay una mayoría clara. O sea, que el gobierno a la valenciana que proponemos suma en las votaciones más diputados que el pacto de fracaso en la investidura. Lo digo sin ninguna agresividad. Me parece perfectamente legítimo ese pacto, pero si no dan los votos, a lo mejor tiene sentido buscar otra opción…
El problema es que, desde el punto de vista del PSOE, por lo que ellos dicen, los 161 son 161, porque ellos no quieren ni pueden contar con los votos de Esquerra Republicana o Democracia i Llibertat. Si no pueden contar con estos, son 161 y punto.
Creo que con el PNV no tendrían problemas. Lo han dicho ya. Y luego, que Democracia i Llibertat y Esquerra Republicana hagan lo que consideren. Nosotros no hemos exigido a Pedro Sánchez que se reúna con ellos para pedirles nada…
Pero ellos se niegan a negociar con los independentistas.
Bueno, pero yo creo que no se puede prohibir a una formación política que se abstenga, que vote a favor o que vote en contra. El Partido Socialista podrá tomar legítimamente la opción de no negociar o no reunirse con ellos, a pesar de que recientemente Pedro Sánchez se ha reunido con Carles Puigdemont, y supongo que se reunirían para hablar de algo. De algo que tenga que ver con el futuro inmediato de España y de Cataluña... Pero a mí me parece legítimo que ellos no quieran tener ningún contacto ni llegar a algún acuerdo. Es más, quizá podría ser razonable que aprovecharan su buena relación con Ciudadanos para convencerles de que una abstención a una investidura de un gobierno progresista sería algo positivo para España, que fuera Ciudadanos la fuerza política que se tuviera que abstener frente a una mayoría más amplia. Digamos que un gobierno, por llamarlo de alguna manera, de centro-derecha, que es lo que el propio Sánchez reconocía al llegar a un acuerdo con Ciudadanos, tiene 131 apoyos. Uno progresista tendría a priori 161. Digo yo que es más coherente pedir la abstención para favorecer el gobierno de los 161 más el apoyo del PNV que pedirnos la abstención a nosotros que somos la tercera fuerza política. Quizás tenga sentido que se abstenga la cuarta, no la tercera…
“ Quizá podría ser razonable que el PSOE aprovechara su buena relación con Ciudadanos para convencerles de que una abstención a una investidura de un gobierno progresista sería algo positivo para España. Quizás tenga sentido que se abstenga la cuarta fuerza, no la tercera… ” ¿Es inverosímil la posibilidad de una abstención de Podemos?
Con ese acuerdo del Partido Socialista y Ciudadanos, creo que sí. Y la clave de eso es el programa. Creo que es un programa que está más cerca de lo que piensa el Partido Popular. Entonces, deberían buscar los apoyos del PP, que ya ha planteado que podría estar simplemente con que cambien el candidato. Pero sigue habiendo otra opción que tiene más números y que podría dar un gobierno más estable y más sensato, que es la posibilidad del gobierno a la valenciana que nosotros vamos a explorar hasta el final.
Eso se entiende, pero cuando queden 24 horas para la finalización de este periodo de investidura y el PSOE siga jugando a forzar la abstención de Podemos, ¿qué pasará? Es decir, el cálculo de Podemos tiene que ser o me abstengo y permito que haya gobierno o vamos a elecciones. ¿Por qué sería mejor elecciones?
Démosle la vuelta. En ese momento, seguramente Pedro Sánchez pensará “la única oportunidad que tengo de ser presidente del gobierno y de que haya un gobierno decente en este país y de no ir a elecciones es ponerme de acuerdo con Podemos, Compromís e Izquierda Unida y formar un gobierno a la valenciana”. Creo que esa noche recapacitará y después de dormir poco llegará a la conclusión de que es mejor un gobierno con nosotros.
“ Creo que esa noche (Sánchez) recapacitará y después de dormir poco llegará a la conclusión de que es mejor un gobierno con nosotros. ” El asunto es que entonces ya no habrá tiempo, mientras la abstención siempre es una votación in extremis.
Bueno, creo que con una propuesta de gobierno encima de la mesa, en pocas horas se puede avanzar mucho, y esto a lo mejor puede ocurrir tres o cuatro o cinco días antes; o podría ocurrir mañana si Pedro Sánchez quisiera. Si Sánchez quiere, la semana que viene tenemos un gobierno de coalición progresista; y creo que sería lo mejor para España.
Visto desde fuera, se puede pensar que un gobierno en minoría de PSOE y Ciudadanos con tan pocos votos, y con ustedes en la oposición, colocaría a Podemos en una posición política muy fuerte, puesto que serían el partido de la oposición de izquierda. Tendrían una capacidad de influencia en las leyes muy grande, puesto que si no el PSOE tendría que ir a buscar al PP todo el rato, cosa que tampoco debe ser el sueño de su vida, de cara a unas futuras elecciones. Es decir, que a ustedes estar en la oposición en una legislatura corta les daría mucha capacidad de intervenir en la vida política. No sé si hacen ese análisis...
Estar en la oposición es muy legítimo...
No hablamos de legitimidad, sino de eficacia.
Cuando una fuerza política con 5,3 millones de votos le dice a otra con 5 millones, en una situación en la que podrían gobernar juntos perfectamente, “no, usted pase a la oposición, que va a influir mucho…”. Pues lo mismo podríamos decir nosotros: pasen ustedes a la oposición e influyan. Creo que en política hay que ser serios y hay que quitarse de encima ese complejo de superioridad, porque ese análisis en el fondo trasluce algo. Se puede entender que el PSOE llegue a un acuerdo con las derechas para gobernar en España y que los chicos de Podemos pasen a la oposición y, sin embargo, no se entiende que Podemos plantee "vamos a hacer un gobierno a la valenciana"...
Sí se entiende. Otra cosa es que se consiga.
Nuestra obligación es intentar que se consiga. Y creo que las cosas en política a veces cuestan mucho esfuerzo, y nosotros nos vamos a seguir esforzando. Algunos decían: “Cuando Podemos esté en el Parlamento al final va a actuar como todos y se va olvidar de su programa y sus principios”. Pues ya se ve que no. No nos olvidamos de nuestro programa y nuestros principios, y además proponemos soluciones de gobierno que son perfectamente viables. Cuando el PSOE dice “nosotros no podríamos aceptar una abstención de los grupos catalanes…”. ¡Oiga, ustedes han llegado a acuerdos con los dos! Ustedes han gobernado con Esquerra Republicana de Catalunya en Cataluña, con el señor Maragall y el señor Montilla, ustedes llegaron a acuerdos de gobiernos con Convergencia i Unió en tiempos de Felipe González. No se rasguen ustedes las vestiduras. En este momento hace falta llegar a consensos suficientes y en este caso hablaríamos de una abstención para que podamos tener un gobierno progresista. Lo que creo que no se puede hacer es decir en campaña electoral que Ciudadanos son las nuevas generaciones del Partido Popular y dos o tres meses después decir que este es un virtuoso acuerdo de centro.
“ Cuando el PSOE dice “nosotros no podríamos aceptar una abstención de los grupos catalanes…”. ¡Oiga, ustedes han llegado a acuerdos con los dos! ” Pero, por otro lado, el pacto con Ciudadanos incluye el cese de los desahucios, una renta mínima garantizada, el blindaje del gasto social frente a los recortes de Europa...
No es verdad. El acuerdo con Ciudadanos no impide que se sigan produciendo desalojos forzosos sin alternativa habitacional. El acuerdo con Ciudadanos permite que siga habiendo deudas perpetuas de familias que han entregado su vivienda y siguen teniendo que pagar esas deudas. El acuerdo con Ciudadanos no garantiza la financiación de lo que nosotros llamábamos una renta mínima garantizada. Entre otras cosas, porque carece de memoria económica. Y esto ya no es que lo digamos nosotros. Lo dicen los grupos y movimientos sociales que trabajan por el derecho a la vivienda e incluso los sindicatos.
Pero que no tenga memoria económica tampoco quiere decir que no sea factible. Hay un compromiso de las dos partes para aprobar una renta mínima garantizada y para paralizar los desahucios si no hay alternativa habitacional. Y hay un compromiso de blindar los derechos sociales. ¿Eso por qué es tan ajeno a Podemos?
Porque no es verdad. Esto es como cuando el PP dice “nosotros vamos a blindar los derechos sociales”. Nosotros decimos: “Eso no es verdad”. Cuando se presenta un programa de gobierno no basta con presentar buenos propósitos. En ese acuerdo también se decía que se va a derogar la reforma laboral y luego nos enteramos de que no. Y lo que vemos en materia de derecho del trabajo, y lo han dicho todos los sindicatos, es que ese acuerdo nos deja en el mismo lugar en el que nos dejó el Partido Popular. En materia fiscal, y esto lo explicamos con mucho detalle en nuestra intervención parlamentaria, se sigue manteniendo la reforma de 2015 del PP. En materia de pensiones se mantiene la reforma de 2013. No se termina con los desahucios forzosos sin alternativa habitacional y se continúa con las deudas perpetuas. Es normal, teniendo en cuenta el programa económico de Ciudadanos, que es muy parecido al del PP. Cuando Pedro Sánchez decía “Ciudadanos es de alguna manera la nuevas generaciones del PP”, estaba diciendo la verdad. Lo que pasa que no se puede decir una cosa y unos meses después la contraria. No es verdad que el acuerdo de Ciudadanos con el Partido Socialista sea un programa progresista. Si no, no se explicaría por qué Izquierda Unida, Compromís, Podemos, todas las fuerzas progresistas, han dicho que ese acuerdo no es viable.
Sánchez dijo que C’s eran como las juventudes del PP, pero usted en la entrevista con Albert Rivera en Salvados dijo que tenían muchas cosas en común…
Es verdad, para empezar ir a los debates, que no es poco. Albert Rivera siempre ha estado dispuesto a debatir con nosotros y en cualquier formato, en televisión, en la universidad, y eso está muy bien. Tenemos en común también hacer una reforma de la Ley Electoral, que es otra cosa positiva. Incluso hasta generacionalmente puede que tengamos ciertos estilos en común, pero creo que tanto Albert como yo estaremos de acuerdo en que ponernos de acuerdo para gobernar es muy complicado. Podemos estar de acuerdo en cosas concretas pero en un acuerdo de gobierno que tiene que ver fundamentalmente con la política económica que se va a aplicar, sería muy difícil que nos pusiéramos de acuerdo; y eso no obsta para que haya buen ambiente entre nosotros y que pueda haber acuerdos puntuales sobre ciertas cosas.
¿Entonces su única estrategia consistirá en tratar de convencer al PSOE de que abandone a Ciudadanos? No parece muy realista...
Tenemos una oportunidad histórica en España, y no deberíamos dejarla pasar. Hay quien decía: “A lo mejor si se repiten elecciones quedáis los segundos”. Seguramente el Partido Socialista tendría más dificultades para pactar con nosotros si estuviéramos por delante de ellos y tuvieran que votarnos una investidura, y ahora nosotros estamos dispuestos a votarles la suya y a gobernar con ellos. Estamos ante un momento fundamental, histórico para nuestro país: podríamos tener un gobierno y nos tenemos que esforzar. Yo espero de corazón que el Partido Socialista rectifique. Creo que la presión que ha sufrido Pedro Sánchez ha sido asfixiante; la presión dentro de su partido y la presión por parte de las élites económicas, que poco menos que le han prohibido pactar con Podemos. Yo espero de corazón que rectifique y que más temprano que tarde podamos tener un gobierno a la valenciana, un gobierno que tendrá contradicciones, que hará algunas cosas mal porque es inevitable hacer algunas cosas mal, y que tendrá también dificultades porque en el Senado hay una mayoría absoluta del Partido Popular. Pero, con todo y con eso, sería un gobierno que ilusionaría a muchos ciudadanos, y nosotros nos dejaríamos la piel para que ese gobierno sacara las cosas adelante.
“ Yo espero de corazón que el Partido Socialista rectifique. Creo que la presión que ha sufrido Pedro Sánchez ha sido asfixiante; la presión dentro de su partido y la presión por parte de las élites económicas, que poco menos que le han prohibido pactar con Podemos. ” Oyéndole, parecen tener muchos puntos en común con el PSOE. Si las coincidencias son tan numerosas, ¿qué impide el pacto?
Eso es lo que yo pienso también. Por eso no entiendo que el PSOE haya preferido ponerse de acuerdo con la cuarta fuerza política, que está mucho más alejada ideológicamente y en términos de política económica de ellos que de nosotros.
¿Qué es lo que les separa?
Pues creo que no les dejan…
¿Que no les deja quién?
En este país, la presión de las élites económicas sobre el PSOE ha sido enorme. Todos nos sorprendimos cuando escuchamos a varios miembros de la vieja guardia decir abiertamente que era preferible que el Partido Socialista se pusiera de acuerdo con el PP que con nosotros. Hemos visto también líneas editoriales que han defendido, no ahora, sino desde 2012, la necesidad de crear una gran coalición. Creo que esa presión, por desgracia, ha hecho mella en el PSOE...
¿No atribuye una capacidad excesiva a los grupos de presión? Son los mismos que quieren echar a Mariano Rajoy, y ahí sigue. Realmente no da la impresión de que tengan una capacidad de presión tan extraordinaria…
Diría que da la impresión de que sí. Si no, no se entendería el 15M, que salió a decir “no nos representan” y “las decisiones no se toman en ámbitos democráticos”. Nosotros hemos dicho que la corrupción no es tanto una suma de manzanas podridas como una forma de gobierno que permite que manden los que no se presentan a las elecciones. Si algo se ha demostrado en España y en Europa en los últimos años es que buena parte de los que mandan no se presentan a las elecciones. Eso no quiere decir que no haya lógicas internas o contradicciones en los partidos políticos, pero creo que es evidente que sí, que mandan mucho.
¿Hay alguien más aparte del Banco Central Europeo (BCE) y el Eurogrupo?
Son el BCE y el Eurogrupo, pero también las corporaciones multinacionales y eso que en España se llama el Ibex 35. A mí me parecería muy ingenuo decir que el Ibex 35 manda poco o que Telefónica manda poco, porque si no, en esas reuniones que se producen con dirigentes políticos, tendríamos que pensar que hablan de competiciones deportivas. Creo que todos somos lo suficientemente maduros ya como para saber que siempre ha habido poderes económicos que han tratado de influir en la política. Y creo también que somos una de las primeras fuerzas de este país que puede presumir sin ruborizarse de que nadie del Ibex 35 descuelga el teléfono para decirnos lo que tenemos que hacer.
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2014.08.26 13:36 paibca PUBLICACIONES DEL FACEBOOK QUE ATEMORIZAN A LA SOCIEDAD

ESTOY QUERIENDO SABER COMO PODRÍAMOS VERIFICAR ESTE MENSAJE QUE ANDA POR FACEBOOK: ATENCIÓN HA ESTO... Hoy me dirijo a todos los ciudadanos: Mujeres; Hombres; Jóvenes y Niños; de toda clase y condición social; sin tener en cuenta sus ideologías; sus creencias; su nivel cultural ni sus orígenes de nacimiento; a todos los que viven; estudian; trabajan y tributan en este país; pobres y ricos; sanos y enfermos; a cuantos/as sean padres de familia; parejas de hecho; abuelos/as; a los desempleados o desechados de una vida laboral por los ERES; a los que nombres y apellidos estén tras las estafas bancarias preferentes; a quienes la ley de dependencia dejo desamparados; a lo que van a la cárcel por robar una gallina o tomarse la justicia por su mano ante la inacción de la justicia; me dirijo también a la clase política corrupta que gobierna nuestro destino; que maneja nuestras vidas como títeres; que nos arruinan: que nos roban nuestros ahorros de toda una vida de trabajo y esfuerzos; que nos quitan las casas; a los sinvergüenzas de los banqueros que nos exfolian nuestro dinero; a los buitres de las financieras que nos hipotecan nuestras vidas hasta el día de nuestras muertes; a los jueces injustos de una justicia que es ciega, sorda y muda para los pobres; la misma que le indulta a los ricos y poderosos que solo pasan en las cárceles un cuarto de hora; a todo aquel que quiera saber y conocer que todo nuestro sistema político es: “UNA GRAN ESTAFA SOCIAL; UNA TREMENDA MENTIRA”; y lo hago desde la mayor honestidad; valiéndome de la razón; sirviéndome de la verdad y fundándome en todas las pruebas que tengo de cuanto les voy a contar en este manuscrito; y lo hare sin pasiones; con sinceridad; y con el mayor sentido común que nace de mi. A todos les concedo la libertad de creerme o de dudar; de darme la razón o de criticarme; incluso les permito que lleguen a pensar lo que quieran, porque no los obligare a que hayan que apoyarme en nada; sin embargo, también les pido el mismo respeto en sus opiniones acerca de mi; de los motivos que me han llevado a iniciar la campaña de hacer públicas todas las cosas que vengo denunciando a través de las redes sociales hace ya más de 15 días. Mi nombre es: Ramón-Francisco Arnáu de la Nuez; y me pueden encontrar en Facebook; en Twitter; en Yahoo; en Youtube; en todas las redes; porque llevo “secuestrado” en prisión hace mas de 20 años con sentencias “falsas” por una “Mafia Judicial y Política” que pretende callarme hace mas de 30 años. Ahora mismo me tienen interno en el Centro Penitenciario de Segovia- ( el mismo donde está el ex-Ministro Jaime Matas; aunque él “Vive como Dios”; y a mí me tienen en un modulo de presos peligrosos y muy conflictivos; como a un delincuente común; y a Jaume Matas en la Enfermería)-; yo no tengo teléfono móvil; ni acceso a internet; ni visitas; ni un dormitorio como el de Matas; ni las atenciones que recibe; es decir; a él “lo miden con otra vara”; así que el Principio Constitucional de que todos somos iguales ante la ley es otra mentira mas de este sistema caduco; controlador; y criminalizador; pero eso ya lo sabían ustedes. Después de que terminen de leer este manifiesto, quien lo desee puede escribirme; y si me llegan sus cartas les contestare personalmente; a pesar de que la diabetes me tiene medio ciego hare el esfuerzo. La dirección es: C.P de Segovia-(Modulo 3) – Carretera Nacional 110, Kilometro 196 – (C.P. 40.154)- Segovia: No quisiera que ningún/a ciudadano/a honrado/a se sintiera ofendido por nada de lo que les voy a decir a continuación; porque no es esa mi intención; la única que tengo es la de que “ABRAN YA LOS OJOS DE UNA VEZ POR TODAS”; la de que “NO TEMAN NI SE ASUSTEN, A NADIE NI POR NADA”; la de que “NO SE ACOJONEN ANTE JUECES Y POLITICOS CORRUPTOS”; y que “SE UNAN TODOS PARA “EXIGIRLES” LA VERDAD.” En las últimas semanas he acusado públicamente al Rey Juan-Carlos I de ladrón; de estafador; de traficante; de golfo; y he hecho lo mismo con el Gobierno; con los Diputados y Senadores; con los Magistrados y Jueces; con los Fiscales y Policías; pero he acusado con nombres y apellidos a los que son, reconociendo que también entre ellos los que habían honestos, aunque hasta hoy yo no he conocido “NI UNO SOLO”. Todos, sin excepciones; están escondiendo mis denuncias y querellas; todas “se han perdido en los Juzgados y Tribunales”: y eso, convendrán ustedes, que no es ninguna casualidad. Denuncio públicamente, que existe una mafia de Jueces; Fiscales; subasteros y de Banqueros que les quitan las casas a los pobres que no pueden pagar sus hipotecas y los echan a la calle y luego se quedan ellos con esas casa por cuatro perras “y esto lo puedo demostrar”; Denuncio públicamente, que toda la droga de los alijos que incautan a los traficantes no la destruyen; falsifican los certificados de sanidad y la venden después ellos mismos; se quedan con las joyas; los coches; las antigüedades y todo lo que les quitan a los delincuentes; con cientos y cientos; miles de millones de euros; “y esto lo puedo demostrar”. Denuncio públicamente que los de Bankia y las preferentes fue “una estafa preparada” por Rodrigo Rato; Emilio Botín; Francisco González; el Banco de España y todos los directores de las cajas de ahorro que absorbieron “para robarle el dinero a todos los pequeños ahorradores”; porque sus bancos estaban todos en quiebra técnica y real “sin un duro”; así que como habían perdido todo el dinero que ellos habían invertido en “Lehman´s Brother´s – (en Estados Unidos)- decidieron recapitalizarse con el dinero de ustedes; y que el Gobierno Español y el Gobernador del banco de España “los autorizaron” – (pero ni un solo gobernante compró ni una sola preferente; ni uno solo de ellos perdió un duro)- y después de esto organizaron “otra estafa” cogiendo el dinero prestado por los fondos europeos para sanear sus bancos; y en lugar de sanearlos, prestarles dinero a los autónomos; a las empresas o devolver los de todos los preferentistas, recibieron miles de millones de euros a un interés del “1%” y lo invirtieron en deuda pública para pagar más de un “4%”. Continúan engañándolos a todos, en los bancos “no hay ni un céntimo”; todo se lo han llevado a paraísos fiscales; y si no lo creen vayan todos ustedes “mañana por la mañana” a su banco e intenten llevarse todo su dinero, todos sus ahorros; entonces comprenderán que les digo la verdad. Todos los directores y apoderados de bancos y cajas les dirán:”Vuelva usted mañana”; pero al tercer día no habrá ni un solo euro “PARA NADIE”; ESTA ES “la verdad”. Podría escribirle hoy cientos; miles de hojas con todas “LAS MENTIRAS” que les tienen ocultas; pero ya las fuerzas ni la salud me dan para mucho más; la idea del Gobierno es que me muera aquí adentro, o de mi enfermedad – (porque ni siquiera me dan de comer una dieta para diabéticos y ya he estado ingresado muchos días “EN COMA DIABETICO POR CETOACIDOSIS” – (Con 750mg/l. azúcar)- o que me muera de viejo; pero no me quieren liberar de mi “secuestro político-judicial”. Ya cumplí los 20 años de prisión – (debí ser libre el 13 de agosto de 2010; hace mas de 4 años)-; pero continúan “falsificando los papeles” y ningún juez decreta mi libertad; ni siquiera me escuchan; y mis instancias y recursos judiciales “los falsean”; incluso dicen que me han visto médicos forenses “cuando jamás me han visto”; todos los Jueces; Magistrados y Fiscales “ocultan la verdad”; lo único que quiere el Gobierno es “QUE YO NO HABLE EN PUBLICO”; y no puedo hacerlo porque no me dejan; toda la prensa está controlada `por el Gobierno; y no hay ni un solo periodista; ni un solo canal de radio; televisión o prensa que se interese por sacar “LA VERDAD” a la luz pública. Me defenestran; me desacreditan; cuentan mentiras sobre mí para que nadie “OIGA NI ESCUCHE” lo que tengo que decirles a ustedes: “MUCHISIMOS SECRETOS DE ESTADO”; porque estoy empeñado en que sepan las verdades de todo lo que les están ocultando cada día. Dentro de unos meses tienen preparado un despido masivo de miles de funcionarios públicos – (interinos y de oposición) – con prejubilaciones; ERES; recolocaciones; etcétera; “OTRA BAJADA DE SALARIOS PUBLICOS” de un 30%; una subida del I.V.A. –(indirectamente)- hasta el 26%; un nuevo impuesto de patrimonios –(sobre sus casas)- del 16%; y algunas sorpresas más; van “a desaparecer” todas las ayudas sociales a los desempleados; van a bajar las pensiones un 8%; además “VAN A ADELANTAR LAS ELECCIONES ANTES DE HACERLES ESTO”. Tienen “en proyecto” a muy corto plazo”la desaparición de todas las autonomías de España” volviendo a centralizar el poder en un solo Ejecutivo; lo que dejara más de Tres millones y medio de personas sin trabajo como funcionario autonómico; e igualmente tienen preparada la reforma de las Administraciones locales – (desapareciendo Cabildos y Diputaciones; incluidas las forales)- y dejaran todos los Ayuntamientos en su mínima expresión. Han de saber ustedes también otras verdades: La Caja de Pensiones de la Seguridad Social lleva más de un año “en quiebra técnica”; las cuentas “son ficticias” y todo esto el Gobierno de Mariano Rajoy lo mantiene oculto. Me tienen aquí “secuestrado ilegalmente” acusándome de liderar el “M.I.C.” – (el Movimiento de Independencia de Canarias)-; porque saben que “Repsol” no prospeccionará las aguas canarias si yo salgo libre de aquí; conocen los planes para impedírselo y ordenaron al Gobierno Portugués mi detención “SIN EXISTIR EL MANDATO JUDICIAL” –( que luego “prefabricaron” en la Audiencia Nacional “después” de tenerme detenido allí ilegalmente). No se enfaden por lo que les voy a decir ahora; lo digo con la mayor humildad; con el mayor dolor; y desde lo más profundo de mi corazón: “CIUDADANOS: USTEDES NO SE ENTERAN DE NADA; LOS MANEJAN; LES MIENTEN Y LOS ENGAÑAN COMO A NIÑOS CHICOS; CREEN QUE SU INTELIGENCIA NO LES DA PARA EVITAR QUE SIGAN HACIENDO LO QUE LES DA LA GANA, CON USTEDES Y CON SUS VIDAS; Y HE DE RECONOCER QUE ES ASI”. No les tengan miedo; ni a ellos ni a sus ejércitos de policías represores; salgan a las calles y háganles saber “¡¡¡QUE SE ACABO YA!!!” vayan a los bancos y a las cajas “¡¡Y EXIJAN SU DINERO!!” estará mejor guardado en el colchón o bajo una piedra. Los volvieron a engañar a todos, “les vendieron la moto” con “Felipe VI y Letizia”; y ustedes han vuelto a caer en la “Gran Trampa de la Monarquía”: Hace unos días le escribí a Felipe VI y lo denuncie por gastarse “tres millones de euros:3.000.000€” en “una semana de vacaciones” ahora en Palma de Mallorca; es otro igual que su padre; o peor; mientras millones de niños viven bajo el umbral de la pobreza y tienen que ir a los comedores escolares durante el verano “sin vacaciones”; con siete millones de parados; con familias enteras sin un solo subsidio en casa; con sus padres y abuelos ayudándolos; a los hijos y nietos, con sus pensiones miserables estos “HIJOS DE PUTA” están dándose la vida padre; riéndose de todo el pueblo. Estos días han habido personas que me han insultado en las redes sociales diciéndome que yo cometía delito hablando y acusando a los reyes; al gobierno; a los jueces; a los banqueros; alguno hasta me ha llamado extremista; y esto no es una cuestión de extrema derecha ni de extrema izquierda; es “UNA CUESTION DE EXTREMA NECESIDAD”; eso es lo que es, lo que están viviendo millones de casa de familia donde las neveras solo tienen “la bombilla”. Si alguno considera que cometo un delito con mis acusaciones “lo invito ahora mismo” a que vaya a denunciarme al juzgado; que yo sabré defenderme bien; porque “LA VERDAD; LA RAZON Y LAS PRUEBAS” declararan mi inocencia. No sean estúpidos señores/as; todos estamos hasta los mismísimos ovarios y los mismísimos cojones de toda esta tremenda “ESTAFA SOCIAL”; así que no hablemos de demagogia; no busquemos intereses políticos de partidos; salgan “TODOS/AS A LAS CALLES” y reclamen “MI LIBERTAD” si de verdad quieren saber “LA AUTENTICA VERDAD DE TODO”; si prefieren no molestarse o no creer en lo que les digo, no se preocupen; porque dentro de poco ya será tarde para creerlo. A los que me crean y a los que no; estoy a su disposición: Un Saludo: Atentamente; Ramón-Francisco Arnáu de la Nuez
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